La irresistible popularidad y el impacto económico de las apuestas deportivas en la economía peruana

Lunes 31 de Octubre de 2022

El auge de las apuestas deportivas no conoce de fronteras. Prácticamente no hay ningún país que se haya visto libre de la ola que permite hoy día a los jugadores probar suerte en su casa de apuestas favoritas.

Algo para lo que el contexto legal está cambiando adecuadamente para ofrecer a los jugadores la necesaria seguridad a la hora de plantear el juego y no tener inconvenientes al elegir casa de apuestas. Una regulación que también permite a los gobiernos a fin de mantener controlada esta actividad, que cada vez impacta más en la economía de los países que apuestan por su legalización.

Uno de los ejemplos más recientes es el Perú, que tras la aprobación de la Ley del Juego de 2022 ha permitido a los jugadores disponer de salas legales y controladas para probar suerte. Un aspecto que ha traído a este mercado a grandes operadores internacionales tales como bet365, qué ponen al servicio de los peruanos todo su saber y su experiencia en lo que apuestas deportivas se refiere. Algo que sin duda contribuye a la popularidad de las apuestas deportivas en la región.

La popularidad de las apuestas en Perú

Las apuestas deportivas no son algo nuevo para la sociedad peruana, que tradicionalmente ha participado en porras informales y otras modalidades de juego informales vinculadas con los deportes más conocidos del país, como el fútbol. En consecuencia, no es extraño que la llegada de las casas de apuestas deportivas modernas haya supuesto un paso adelante en ese gusto de los peruanos por el juego.

En relación con esta cuestión, es importante tener en cuenta que las casas de apuestas permiten ampliar tanto los deportes como los países en los que los peruanos pueden apostar, ofreciendo un amplio catálogo de juegos entre los que se encuentran los siguientes:

* Futbol

* Baloncesto

* Tenis

* Boxeo

* Deportes de motor

Teniendo en cuenta esta amplia variedad de mercados abiertos no es extraño que sean cada vez más los peruanos que quieren a probar suerte en estas casas de apuestas, que encuentran en la amplia oferta que brindan los operadores algo adecuado para sus gustos deportivos. A esto se suma una competencia creciente respecto de las promociones y bonos a las que los peruanos pueden acceder para hacer sus apuestas deportivas.

El auge de operadores dentro del segmento, una vez que ha sido regulada legalmente su actividad, provoca una mayor competencia entre las casas de apuestas legales existentes. Algo que sin duda redunda en aquellas que ofrecen mejores cuotas y mejores promociones a sus jugadores, que no dudaran en aprovecharlas para sacarle el máximo partido a su dinero.

El impacto económico del juego

De todo lo comentado surge un interesante impacto económico para el estado peruano relacionado tanto con la reciente legalización como con la carga impositiva que el juego tiene en el país. Recordemos que, siguiendo la línea de otros países de Latinoamérica, Perú opto por regular las apuestas deportivas a través del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, creando para ello una ley específica. En ella se recogen los requisitos que deben cumplir los operadores a la hora de ofrecer servicios de juego a los peruanos y también las condiciones de las licencias habilitantes para operar en el país.

Toda esta operativa conlleva una serie de ingresos para el Estado que varían según las diferentes fuentes. Si nos referimos a las cifras estimadas por el Ministerio de Comercio Exterior, como organismo habilitante de las casas de apuestas, las estimaciones de ingresos para el año 2022 serían de unos 162 millones de soles. Todo ello sin olvidar el importe adicional que se consigue mediante las ganancias obtenidas por los jugadores y que pagan en por el impuesto de renta y el Impuesto Selectivo al Consumo, cuya estimación resulta más compleja.

No obstante, esta cifra se enfrenta a la que aporta la Asociación Peruana de Apuestas Deportivas, que reduce la misma a unos 114 millones de soles. La diferencia procede al considerar erróneas las estimaciones del gobierno de un 70% de pago a los apostantes, frente al 90% real.

En cualquier caso, es evidente que estamos hablando de cifras considerables y que sin duda suponen un impulso a la economía peruana en unos tiempos tan complejos como los actuales. Algo fundamental considerando que la carga impositiva del Perú es una de las más bajas de la región, por lo que cualquier acción destinada a recaudar más dinero para el estado siempre será positiva para sus ciudadanos.

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