La Iglesia procura mayor cercanía con la comunidad
Durante el III Sínodo Arquidiocesano, se destacó el rol que tienen las parroquias en este proceso.

Lunes 25 de Mayo de 2015

Los fieles católicos colmaron ayer la Catedral de la ciudad de Paraná durante el desarrollo del III Sínodo Arquidiocesano, denominado Memoria, Presencia y Profecía.

El Sínodo de la Arquidiócesis de Paraná busca una más intensa y activa comunión eclesial a través de propuestas para una adecuada pastoral de conjunto en el contexto de la Nueva Evangelización, dando continuidad a su peculiar tradición.

Con la presencia de monseñor Juan Puiggari y los arzobispos eméritos Estanislao Esteban Karlic y Mario Maulión, junto al conjunto de sacerdotes de la diócesis local, la ceremonia comenzó a las 16.

Al presidir la misa, Puiggari hizo referencia en su homilía a esta iniciativa en la que se apunta la institución cristiana en los últimos tiempos. Al respecto, señaló que no se conseguirá “la Nueva Evangelización con la multiplicación de proyectos y estrategias. Se trata de proponer y compartir de persona a persona, de experiencia en experiencia, de comunidad en comunidad, una nueva vida plena para todos”. Acto seguido, enunció: “La primera evangelización fue fruto de la fe vivida, no solo por cada uno de los cristianos sino también por toda la Iglesia. Así debe ser la nuestra. No hay reforma sin una tensión a la santidad, sin una corriente de santidad, sin un testimonio de vida que fascine a los que nos ven”.

El arzobispo recordó que este tercer Sínodo se enmarca en el centenario del primero celebrado en Paraná, haciendo alusión a que se busca aportar “una mirada actualizada del caminar de la Iglesia Arquidiocesana hoy y, a su vez, una proyección hacia adelante, procurando hacerla más lúcida, más disponible, más cercana, en continuidad con el pedido del Papa argentino”.

En este marco, destacó la importancia que tienen las parroquias en este proceso, y citó a Francisco: “La parroquia no es una estructura caduca; precisamente porque tiene una gran plasticidad, puede tomar formas muy diversas que requieren la docilidad y la creatividad misionera del pastor y de la comunidad. Si es capaz de reformarse y adaptarse continuamente, seguirá siendo la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas”.Asimismo, destacó que a través de todas sus actividades, la parroquia alienta y forma a sus miembros para que sean agentes de evangelización, e instó a pensarla “como una comunidad que forme discípulos misioneros de Cristo”.

“Hay que insistir: primero una conversión de nuestros corazones”, sostuvo el Arzobispo, Juan Alberto Puiggari.