Domingo 08 de Junio de 2014
Mariela Franco vive con sus tres hijas dentro de la estructura de lo que fue la vieja cantina del camping de la Toma Vieja. Ellas no tienen un baño dentro de la casa por lo que deben caminar en la intemperie y utilizar los sanitarios públicos que hay en el predio. Son cuatro mujeres que se cuidan, juegan y se quieren. La mamá cuenta que sus hijas pasan todo el día adentro porque tiene miedo de lo que les puede llegar a pasar.
La mayor y la del medio van a la escuela de La Toma Nueva, lo que representa un gran alivio porque la institución educativa juega un importante papel en la contención. La más chiquita todavía toma la teta y es la que más se ríe.
“A ella le gusta que le saquen fotos”, cuenta Mariela y señala a Yamila que hoy tiene 2 añitos pero entró a vivir en su casa a los 15 días de vida.
Sus hermanas más grandes son: Angelina que tiene 6 años y Liz de 8 años. Ellas llegaron a vivir en una carpa dentro del predio, pero después de que encontraron seis alacranes, el actual director del camping decidió protegerlas dentro de la estructura que hoy está en ruinas.
El 19 de junio, Liz cumplirá 9 años y su mamá espera que llegue una respuesta como regalo.
Mientras tanto miran el cielo y se agarran fuerte las manos cada vez que suena un trueno. Cuando llueve fuerte, adentro, pasa lo mismo.
Precariedad
Una parte del techo de chapa está cubierto con bolsas negras. Cuando el agua empieza a entrar tienen que correr la heladera, la cocina, la mesa; para tratar de salvar lo material.
Ahora se empezó a llover la habitación en donde tienen las camas y un pequeño televisor. Están mal pero “les gusta mirar dibujitos o alguna novela. Agarramos el canal 9, canal 11 y canal 13 de Santa Fe. Por suerte también pasan mucho tiempo pintando”, contó la mamá mientras cargaba la olla con agua en el caño de afuera. Tenía la idea de hacer unos fideos con huevos para almorzar. Alguien que las conoce les había dejado una bolsa con galletas colgando de lo que es la puerta del hogar.
Acostumbradas
“Las chicas están acostumbradas. Cuando hay se come y si no hay saben que tienen que tomar una taza de leche con pan”, reconoció la joven que tiene 27 años. La misma que a los 25 años se quedó viuda porque su marido murió en un accidente de tránsito que se produjo en el Acceso Norte.
Ahora se defiende con el dinero que cobra por las Asignación Universal por Hijo, aunque este año el papeleo le jugó una mala pasada y recién podrá retirar el dinero en agosto.
Mientras tanto se las ingenia con un bolsón de comida que le acercan todas las semanas.
Está cansada de vivir de la dádiva: “ Lo que quiero es que me saquen de acá”, soltó y se le vuelven a llenar los ojos de lágrimas.
Más allá de todo se la ve con energía. Agradeció la ayuda pero reconoció: “Uno se levanta y no tiene muchas ganas de seguir al encontrase en esta situación. Más que nada porque estoy sola con las criaturas. Es horrible. Sigo por mis hijas, porque sé que me necesitan. Si no fuera por ellas no sé en dónde estaría...”.
La ayuda tarda en llegar y se viene el invierno
La historia de Mariela y sus hijas se conoció en marzo de este año cuando www.entreriosahora.com mostró y describió el panorama desolador. El texto inundó las redes sociales. La mamá reconoció que un equipo del Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia (Copnaf) llegó hasta el predio de La Toma Vieja.
Pasó el tiempo y Mariela llamó por teléfono a la institución para preguntando si había novedades.
“Me dijeron que no conocían de mi caso”, se resignó. Hace unos días la página de noticias volvió a contactarse con la familia. Otra vez, aunque con menos fuerza, en Facebook y Twitter se replicó la realidad y se reclamó por una solución definitiva.
En la cocina, que trata de calefaccionar con un pequeño cuarzo eléctrico, la mamá describió que llegó gente con mucha ropa y algo de comida. Sabe que fue por la nota que nunca pudo leer porque no tiene acceso a las redes en donde se la nombró cientos de veces.
Tampoco tuvo acceso a los trámites que tenía que realizar para seguir cobrando a término la Asignación Universal por Hijo.
Quizás lo que más hace ruido es el contraste. A pocas cuadras de lo que hoy es su hogar se levantan algunas de las casas más tecnológicas y cargadas de diseño que se pueden ver en la capital provincial.
La realidad es que ellas siguen viviendo con muy poco rodeadas de peligro, sobre todo cada vez que llueve, mientras otros disfrutan de sus comodidades puertas adentro.
El pronóstico para hoy anuncia una mínima de 5º. Ojalá que la ayuda llegue rápido para que las nenas puedan dormir y soñar.