Jueves 07 de Mayo de 2020
Vivimos buscando un subidón
Desde saltar en paracaídas, puenting, o incluso apostar en línea, al ser humano siempre le ha gustado ponerse en situaciones de diferentes tipos de riesgo, con tal de recibir esa descarga de adrenalina que se obtiene al hacerlo, pero ¿por qué el ser humano es tan vulnerable a estos impulsos?.
Precisamente eso es lo que se tratará en este artículo, se analizará como el ser humano cede ante estos, por la necesidad de dopamina y adrenalina que libera el cuerpo, dándole incluso el valor de enfrentar sus peores temores, o alcanzar sus metas.
La ciencia del riesgo: el cerebro en modo adrenalina
A la hora de enfrentarnos a algo que genera incertidumbre o miedo, el cerebro humano genera ciertas reacciones bioquímicas, que liberan adrenalina en el cuerpo. La amígdala, encargada de procesar el miedo, y el núcleo sucumben, relacionado con la recompensa, empiezan a funcionar mayormente. La dopamina es neurotransmisor que se da en el placer y la motivación, esta se libera en mayor cantidad cuando la persona anticipa el resultado de sus acciones y ve que el mismo es positivo.
El psicólogo Marvin, Zuckerman escribió la teoría de desarrollo de sensaciones, afirma que algunas personas tienen mayor necesidad de entrometerse en situaciones que les genere esta clase de sensación. Según Zuckerman, estos "buscadores de sensaciones" (high sensation seekers) suelen estar más expuestas a situaciones o deportes de riesgo, el cual les dé esa incertidumbre y adrenalina que tanto buscan solo por el placer de obtener la victoria al finalizar.
El juego como zona de riesgo controlado
Los juegos de azar también tienen mucho que ver con la descarga de adrenalina y dopamina que se menciona, ya que su mecánica de juego de total incertidumbre, puesto que se le atribuye la victoria al destino y la suerte del jugador, ayuda a que el jugador genere esta sensación al minuto uno de comenzar a apostar. Es por eso que existen páginas se encargan de ello, ofreciendo un sin fin de juegos de azar, como las tragamonedas de forma gratuita, para el gusto de cada usuario. Sin embargo, ambos escenarios comparten un elemento clave: la activación de los circuitos de recompensa ante la posibilidad de un final favorable.
En el caso de los juegos de azar, esta atracción por el riesgo se vuelve peculiarmente obvia. El misterio que genera el resultado final y la incertidumbre de lo que ocurrirá en el juego es totalmente hipnotizante, generando que el jugador se enganche cada vez más hasta el punto de poder ganar si se lo propone, sin importar cuántas veces tenga que ganar.
Del paracaídas al trading: distintas formas de vivir al límite
Claro que no todas las formas de generar adrenalina son iguales, hay muchas actividades de distintos niveles de riesgo que ayudan a ello; sin embargo, todas tienen algo en común: ofrecen una descarga emocional intensa. Algunas pueden ser físicas, como el surf de olas gigantes o el alpinismo; otras son más simbólicas, como invertir en bolsa o emprender un negocio sin garantía alguna.
- Deportes extremos: La escalada libre o el wingsuit flying proporcionan una sensación de control en entornos peligrosos, lo que puede generar una euforia única.
- Inversiones de alto riesgo: El trading de criptomonedas o el mercado de valores atraen a quienes disfrutan de la volatilidad y la posibilidad de ganancias rápidas.
- Apuestas deportivas y juegos online: Combinan estrategia y azar, creando una mezcla adictiva de control e incertidumbre.
Culturalmente, estas actividades reflejan una búsqueda de significado en sociedades donde lo predecible y lo monótono domina. Un mundo lleno de desafíos e incertidumbre puede ayudar a que el ser humano sienta que esta vive y que tiene de cierta forma un propósito.
¿Una necesidad natural o una adicción moderna?
La pregunta final es: ¿cómo seres humanos estamos biológicamente creados para aguantar este tipo de emociones, nos gusta, o solo lo hacemos por moda?
Si lo vemos desde una perspectiva basada en la evolución, sí por supuesto que el ser humano está diseñado para sobrepasar muchos obstáculos y enfrentar adversidades. Desde la prehistoria, el humano ha enfrentado los mayores riesgos sin importarle mucho su alrededor, todo con el objetivo de obtener la supervivencia a la hora de enfrentarlas.
La modernidad ha logrado aplacar un poco la tenacidad del humano, pero, sin embargo, vive dentro de nosotros, está en nuestra sangre, cada día por más fácil que sea lleva cierto grado de peligro o riesgo, que nos ayudan a sentirnos vivos, que la sociedad no esté en peligro por un depredador todo el tiempo como lo hacían nuestros antepasados no significa como seres humanos no estemos preparados para enfrentar riesgos y descarga de adrenalina, porque es lo que somos.