Verde en invierno: 11 plantas de fáciles cuidados para adornar un departamento

Hay múltiples opciones para armar un rincón natural en espacios interiores que requieren poca atención y realzan los lugares cerrados

10:35 hs - Miércoles 29 de Julio de 2026

Decorar la casa con plantas no siempre puede recaer en buscar cactus y suculentas, tal vez las opciones más fáciles para sumar verde al interior. Por eso, si se busca subir de nivel, hay una lista de 11 ejemplares para incorporar un poco de naturaleza a un departamento o a espacios cerrados que, además, requieren pocos cuidados.

Cuestiones como el riego y la luz solar indirecta son claves para el buen desarrollo de los ejemplares.

Desde plantas pequeñas hasta árboles y especies que crecen varios metros, las opciones para sumar verde a espacios interiores se multiplican.

Plantas para interiores que requieren poco cuidado

Sansevieria (lengua de suegra)

Originaria de Asia y África, cuenta con 130 especies y se las conoce por varios nombres que surgen de sus hojas duras y punzantes: lengua de suegra, espada de San Jorge, planta de la serpiente o cola de lagarto son algunas de sus denominaciones coloquiales.

La Sansevieria o lengua de suegra se las arregla perfectamente con luz indirecta, pero puede tolerar ambientes con poca luz. Además, es muy importante regar sólo cuando el sustrato (la tierra) está seco por completo.

Ficus

Uno de los infaltables en interiores, el Ficus benjamina (una de las variedades más conocidas) es de muy fácil cuidado y puede sumarle verde a cualquier ambiente con pocos cuidados.

En otoño e invierno tolera períodos cortos sin regar, pero entre la primavera y el verano se debe regar de manera más continuada porque transpira más humedad y se seca más rápido el sustrato. Esto puede derivar en un desarrollo más lento de la planta o, en casos más críticos, un amarillamiento rápido de sus hojas y hasta su caída.

Es muy importante brindarle luz indirecta y protegerlo de corrientes de aire y calefacción, factores que pueden posibilitar el ingreso de afecciones como los trips o las cochinillas.

Lirio de la paz

De hojas verdes intensas y con una espiga recubierta por una flor que puede ser blanca o amarilla, el lirio de la paz o Spathiphyllum precisa de lugares bien iluminados, pero sin recibir rayos de sol directos, para poder florecer. También se recomienda alejarlo de aires acondicionados, radiadores o calefactores.

El lirio de la paz es una planta que prefiere un suelo que esté continuamente húmedo, pero se debe prestar especial atención porque el mismo no debe quedar encharcado. Se recomienda regar cuando la capa superficial del sustrato se vea seca. De todos modos, es una planta que mostrará que le falta agua a través de sus hojas, que se verán caídas pero se recuperarán una vez que vuelvan a recibir riego.

Monstera - Costilla de Adán

Una de las más requeridas para sumar verde a los interiores, la Monstera, también conocida como Monstera deliciosa o Costilla de Adán, puede llegar a ocupar grandes espacios si se la cuida correctamente para que se desarrolle bien.

Necesita luz indirecta porque su exposición al sol directo de manera prolongada puede quemar sus hojas. Puede desarrollarse en ambientes oscuros o con poca luz, pero lo hará más lentamente y será más complicado que sus hojas logren ese partido que las caracteriza.

Es una planta que se tiene que regar sólo cuando la tierra se seque por completo, aunque en verano se debe reforzar este punto: lo ideal es que sea entre una y dos veces por semana. Como es un ejemplar tropical (es originaria de Centroamérica) disfruta de un ambiente húmedo, por lo que se pueden pulverizar sus hojas con agua en épocas de calor o limpiarlas con un trapo mojado para sacarle el polvo que se acumule en ellas.

Potus

Una de las plantas más elegidas para ubicar en bibliotecas o repisas altas, el Potus puede desarrollarse con luz indirecta, preferentemente brillante. Tenerla en lugares muy oscuros puede provocar que sus hojas pierdan las manchas blancas o amarillas que las caracterizan.

El Potus debe regarse moderadamente. Para equilibrar este punto, se puede tomar como referencia la capa superficial del sustrato: cuando esté seco por completo, es momento de echarle agua. En este caso, también mostrará falta de agua a través de sus hojas, que se verán algo decaídas.

Por tratarse de un ejemplar de origen tropical (sudeste asiático), prefiere la humedad. Si tiene un aire acondicionado o un calefactor cerca que pueda secar el ambiente, es recomendable pulverizar sus hojas periódicamente.

Zamioculca

Característica por sus hojas verde brillante, la Zamioculca es una planta herbácea de las más resistentes que existen.

Necesita luz indirecta y riegos muy espaciados. Sus raíces subterráneas son suculentas, que almacenan agua allí, así como en sus tallos y hojas. Por esto, en invierno se la tiene que regar una vez al mes, con un poco de refuerzo en los meses más cálidos. El parámetro ideal para saber si regarla o no es enterrar un palito de brochet en la tierra: si sale completamente seco, es el momento de agregar agua.

Dos tips imprescindibles: precisa ubicarse en lugares con mucha luz indirecta y prefiere macetas en las que esté "apretada" para estimular su crecimiento y desarrollo.

Cintas - Lazos de amor

Destacada por su resistencia para quienes comienzan a interactuar en el mundo de las plantas, las cintas, también conocidas como malamadre o lazos de amor necesitan ubicarse en espacios con mucha luminosidad pero sin exponerlas al sol directo. Un buen medidor para saber si recibe la cantidad de luz necesaria son las franjas blancas de sus hojas: si las pierden y se vuelven completamente verdes, es señal de que precisan más iluminación.

Es una planta que prefiere los ambientes húmedos y que lo hace notar: cuando la sequedad domina el panorama, las puntas de sus hojas se ponen marrones y se secan. Esto se soluciona pulverizando las hojas con agua cada tres días, aproximadamente.

Por su parte, el riego debe ser espaciado todo el año, incluso en los meses cálidos: entre primavera y verano se le puede dar agua cada 7 a 10 días, reduciendo a la mitad esa periodicidad en invierno.

Aglaonema

Cuenta con 20 especies y se caracteriza por sus hojas verdes y variegadas en tonos que van del blanco al amarillo claro, aunque puede haber ejemplares con tonos rojos o rosas.

Para mantener brillante cualquiera de los colores que presente, la Aglaonema necesita buena luminosidad de manera indirecta.

Al tratarse de una planta originaria del sudeste asiático, le gusta mucho la humedad. Por ello, es preferible limpiarle, con un trapo húmedo, el polvo que se vaya acumulando en sus hojas. El riego debe ser espaciado y sólo habrá que sumarle agua si la tierra está seca.

Árbol de Jade

Originario de Mozambique, el Árbol de Jade presenta hojas verde claro y carnosas. Su tronco se adapta a la maceta en la que se la plante, por lo que crecerá en función del espacio que tenga.

Tolera el calor, la sequía y el viento, pero al tratarse de una suculenta es muy sensible al exceso de agua, sobre todo durante entre otoño e invierno. A diferencia del resto de plantas mencionadas anteriormente, puede exponerse al sol directo entre 4 y 6 horas por día. Es muy sensible a las heladas y lo ideal es regarla cuando el sustrato esté completamente seco.

Scindapsus

El Scindapsus es muy parecido al potus, aunque resalta por sus hojas vistosas en tonos plateados.

Esta planta es ideal para rincones algo oscuros, aunque también puede colocarse en lugares con buena luminosidad indirecta para resaltar las notas plateadas de sus hojas.

En cuanto al riego, lo ideal es que le falte a que le sobre porque no tolera el exceso de agua. La mejor señal para saber cuándo regarlo son sus hojas: ante la falta de agua, las mismas se enrollan levemente.

Drácenas

Las Drácenas tienen muchas variedades pero los cuidados no cambian entre los ejemplares: necesitan colocarse en espacios muy luminosos (preferentemente, al lado de ventanas que den al este, al sur o que tengan cortinas) y riegos moderados.

El exceso de agua puede pudrir sus raíces, por lo que hay que tener cuidado al momento de regarlas. La mejor medida para determinar esto es cuando la capa superficial de tierra esté seca o según la estación: una vez por semana en verano y cada dos semanas en invierno.