Informacion General
Sábado 18 de Noviembre de 2017

Malnutrición infantil: viejas soluciones para enfrentar nuevos problemas sociales

La obesidad como principal riesgo de salud pública. La educación alimentaria y la idea de entornos escolares alimentarios saludables

"El principal problema hoy es la alimentación poco saludable. Pero mientras los problemas cambiaron, las políticas no lo hicieron, y siguen atendiendo las problemáticas como si fuesen problemáticas de desnutrición. Y hoy en día justamente lo que hay que hacer es modificar el paradigma de nuestras políticas alimentarias, que tienen que atender un problema totalmente distinto. Y ahí es donde nuestras políticas están en falta", sostuvo el profesor e investigador Sergio Britos, docente de la Facultad de Bromatología de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER). Con una extensa trayectoria en investigaciones académicas, el titular de la cátedra Formulación de Proyectos –del 2° Año de la carrera de Nutrición que se dicta en la unidad académica de Gualeguaychú–, marcó cuáles son los principales desafíos que hay en políticas públicas, en materia de Alimentación: "En Argentina, el principal problema de salud pública es la prevalencia de obesidad infantil, que alcanza aproximadamente al 35% de los escolares, y en adultos llega al 57%. Y una parte del problema tiene que ver con la calidad de la alimentación; en nuestro país, la calidad de nuestra dieta es pobre, si uno la mide con distintos índices. Si uno tendría sintetizar, diría que si uno mide la calidad de dieta de una escala de 0 a 100, la calidad de dieta argentina se encuentra aproximadamente en 45 puntos".
Por la magnitud del problema, que afecta cada vez a más chicos y grandes, todos los especialistas coinciden en que se trata del principal problema de salud pública. Sigue presente, claramente, también la inseguridad alimentaria: según índices del Barómetro de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, alcanza a más del 20% de la infancia y adolescencia urbana, tanto en cantidad como en calidad; y un 7,7% en niveles graves. En tanto, casi el 28% de los chicos entre 0 y 17 años del país, reciben alimentación gratuita, en comedores escolares o comunitarios.
Entonces, hay una problemática real de nutrición por falta de comida, y a la par de ello también la infancia crece cada vez más en un menú en el que sobran las calorías en base a harinas refinadas y azúcar, pero sin nutrientes esenciales. En ambos casos, la falta de nutrientes obstaculiza el adecuado desarrollo físico y cognitivo de los niños.

Dieta saludable
Britos resumió el panorama advirtiendo que se consumen pocas hortalizas, frutas, granos y cereales integrales. Como contrapartida, se ingesta en exceso, alimentos con altos contenidos de azúcares, en particular bebidas, y productos derivados de harinas muy refinadas.
El jueves, en el Salón de Usos Múltiples (SUM) de la Facultad de Bromatología de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) de Gualeguaychú, desarrolló una charla abierta sobre Nueva Generación de Políticas Públicas en Alimentación y Nutrición. Allí abordó temáticas sobre Nutrición en la Primera Infancia, Alimentación y Entornos Escolares, Regulaciones en Alimentación Saludable: Cómo, Cuándo, Cuánto? y Economía y Alimentación Saludable.
"Las políticas públicas hoy básicamente tienen el desafío de modificar progresivamente, porque no se cambia del día para el otro, en un sentido saludable, la alimentación de la población", reafirmó en diálogo con UNO.
Britos es también docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA); y de universidades privadas como el Centro Educativo Latinoamericano (UCEL) de Rosario y Juan Agustín Maza de Mendoza. Además, es director del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación.
Durante la charla, uno de los puntos en los que el especialista hizo hincapié, es en la educación alimentaria, y particularmente el rol de las instituciones escolares en esa estrategia.
"La importancia de la educación alimentaria está dada, sobre todo, en dos momentos de la vida, que son en la mujer embarazada, y en la escuela. Esos dos momentos son importantes y allí hay que pensar en estrategias de educación alimentaria que hoy en día, no son temas relevantes de la agenda pública", señaló.
En cuanto a las escuelas, sostuvo la necesidad de recrear los denominados entornos escolares alimentarios saludables: "Hay que pensar las escuelas como un todo, donde transitan no solo mensajes sino conductas saludables en términos alimentarios. Esto significa hábitos, y que la comida y desayuno que ofrezcan sean saludables, que la escuela ofrezca agua, que los kioscos de la escuela sean saludables, y que la conducta de maestros y directivos también tengan presentes la importancia de promover hábitos saludables. Esto básicamente porque en la escuela los chicos no solo aprenden las cuestiones básicas y esenciales de las ciencias duras, sino es un ámbito donde se puede y se debería enseñar alimentación saludable".
En esas instituciones, millones de niños pasan muchas horas diarias, por eso sostuvo que son importantes para mejorar la calidad de la alimentación.
"Argentina es uno de los pocos países de Latinoamérica que no tiene un programa de mejoramiento de la alimentación de los kioscos en las escuelas. Lo que hay son iniciativas pequeñas, generalmente fugaces, que empiezan y no se continúan en el tiempo, que no se evalúan. Entonces si no evaluamos lo que hacemos, mal podemos repensar cómo hacer mejor las cosas", sostuvo.
Y analizando acerca de los kioscos saludables –en Paraná hay una ordenanza sin cumplimiento (ver recuadro)–, dijo: "En materia de kioscos saludables tenemos una orfandad absoluta; creo que excepto la Ciudad de Buenos Aires que tiene una ley que controla, porque lo importante es el control de lo que se legisla, en el resto del país se ha avanzado muy poco".
De todos modos, fue más allá, y sostuvo que los kioscos saludables, si bien son importantes, no son fuente principal de consumo o ingesta de los chicos. Y puso el foco en los comedores escolares, donde se brindan desayuno y almuerzo.
"Tenemos estudios desde hace 25 años en la materia, y la verdad es que en líneas generales, la calidad de la alimentación de las escuelas que se ofrece es muy pobre en nutrición, y ésta es una de las principales problemas que hoy en día en Argentina deben atenderse. Los desayunos, que se conocen como copas de leche, en realidad se caracterizan por tener una mínima cantidad de leche, o no tenerla, y por el contrario, en los desayunos generalmente se caracterizan por infusión como el mate cocido, hay un exceso de azúcar y panificados de baja calidad nutricional. La calidad es el principal problema que tienen las escuelas y los almuerzos también porque hay muy pocas hortalizas, o de frutas, y un exceso de cereales de baja calidad, o derivados de harinas. Entonces una intervención importante, como es la alimentación a través de los comedores escolares en Argentina, en lugar de aportar cualitativamente a una alimentación saludable, en realidad forma parte del problema de la obesidad de los chicos, porque esta manera de alimentar a los chicos en las escuelas contribuye a la obesidad y no a la alimentación saludable", reflexionó.
Al respecto, está claro que hay un condicionamiento presupuestario que forma parte del problema, ya que quienes tienen a cargo esa alimentación de los niños deben ingeniárselas para tratar que la alimentación llegue para todos, y en buena cantidad.
"Es un tema presupuestario, pero fundamentalmente es una cuestión de gestión, concepción de políticas públicas que se necesitan, de capacidad de gestión, y de control de las normativas", remarcó.
Britos volvió sobre el tema de las políticas públicas, e insistió que la falta de una dieta saludable, problemática que atraviesa transversalmente a todos los sectores es uno de los puntos principales en Argentina, y en otros países también.
"Los problemas nutricionales han cambiado mucho por suerte, hoy en día. El principal problema es la alimentación poco saludable, pero mientras los problemas cambiaron, las políticas no lo hicieron", reafirmó.

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