Pasteras y agricultura en la mira
Sábado 18 de Noviembre de 2017

Hermanos en conflicto: cinco años de un pacto que aún no se cumple

Memoria para que el esfuerzo de entrerrianos procesados por cuidar el agua no haya sido en vano. Pasteras y agricultura en la mira

Los tres tanques de agua de nuestra región necesitan más atención y menos explotación. Nos referimos primero a los ríos y arroyos, en segundo lugar a los acuíferos en las arenas cercanas del subsuelo, y por fin al más profundo y gigantesco acuífero Guaraní.
Los cursos de agua acarrean con cada lluvia las sustancias químicas de la agricultura, los efluentes de las pasteras y los residuos urbanos. Los acuíferos cercanos presentan sus zonas de recarga inundadas con pesticidas. El acuífero Guaraní está expuesto a pinchaduras y pozos petroleros. Así es como al país del agua no le queda otra que levantar la guardia.
El agua superficial y profunda a pedir de boca y la escasa población humana contrastan con la severa intervención sobre el ambiente en nuestra región. Lo recordamos hoy porque un similar 19 de noviembre de 2012, hace cinco años, la Argentina sancionaba la ley 26780 para aprobar el Acuerdo sobre el acuífero Guaraní celebrado en San Juan el 2 de agosto de 2010, un pacto internacional como fruto de las relaciones del Mercosur, pero sin efectos aún en la práctica.
Uruguay también lo ratificó en 2012, Brasil esperó hasta 2017, y Paraguay no lo ha refrendado aún, debido a que el tema se mezcló con la caída del presidente Fernando Lugo (justo en 2012) y otros asuntos políticos internos. Claro que no necesitamos ese acuerdo para avanzar en el diálogo y los cuidados del ambiente, pero qué lejos estamos de un sinceramiento, qué lejos de la cooperación y de una auténtica rueda de mate con la verdad sobre la mesa.

Las asambleas
El Acuerdo permite conocer y preservar el acuífero y avisar sobre variaciones que pudieran afectarlo, y promueve un espacio transnacional común en torno de la protección del agua dulce compartida.
Si consideramos la importancia de esta fuente de vida, y la trascendencia de un pacto logrado por los caminos del diálogo en paz, no podemos menos que lamentar las demoras para ponerlo en práctica.
El tratado internacional muestra la inquietud regional en torno del agua. No es poca cosa. Y hay múltiples expresiones en ese sentido. En el Parlasur, por caso, existe un proyecto de declaración del acuífero como Patrimonio natural del Mercosur, presentado por la representante misionera Cecilia Britto.
Pero las inquietudes en torno del agua en nuestra región vienen de lejos. No olvidemos que hace poco se cumplieron veinte años de la ley de libertad de los ríos, que coronó la conciencia y la lucha de los paranaenses, principalmente, contra el represamiento del Paraná Medio.
Esa conciencia ecológica sembrada por Paraná repercutió fuerte en Gualeguaychú en la movilización multitudinaria contra las pasteras contaminantes.
Concordia, Colón, Concepción del Uruguay, Gualeguay, en fin: por todos lados, en decenas de localidades, hay asambleas ciudadanas y ambientales reunidas en torno del agua de los ríos y los acuíferos.
Los concordienses le pidieron hace poco al legislador nacional Pino Solanas, mediante una carta, que intervenga en un tribunal por los derechos de la naturaleza realizado en Europa para que se divulgue la preocupación en torno de los pozos petroleros del Uruguay, con perforaciones bien cerca del río y en zona de acuífero.
Y entre tantas gestiones asamblearias, recordamos por caso la movilización multisectorial que se logró contra la enajenación de extensiones del delta con fines productivistas, y las recientes asambleas en Gualeguay, con propósitos similares, que ponían en riesgo la biodiversidad con proyectos en Puerto Ruiz.

Un cuadro en la pared
Del fiscal federal Antonio Gustavo Gómez, gurú de los ecologistas, tomamos la expresión "tanque de agua" en relación a los acuíferos. La usó precisamente en una visita a Concordia, donde sostuvo que los entrerrianos debieran colgar un cuadro en la pared con el fallo a favor de los vecinos que cortaron ruta para defender el acuífero. Allí apuntó que los panzaverdes somos pioneros en esto de caer presos por defender la salud del suelo y el agua.
Para Gómez, hay "derechos precautorios" constitucionales que deben ponerse en práctica para salvaguardar el agua, y también están tipificados los "delitos de peligro", en leyes sobre drogas y de residuos peligrosos.
Dijo Gómez: "Ustedes conocen la ley 23737 (ley de drogas); esa ley castiga a los narcotraficantes, y tiene una característica especial: no es una ley que prevea penas de prisión por lo que llamamos delito de resultado. (Cuándo tengo delito de resultado: cuando tengo una consecuencia concreta por el delito). Es una ley que prevé delitos de peligro. ¿A quién pone en peligro un narco que tiene 100 kilos de cocaína en su casa? Pone en peligro a los potenciales clientes. Ahora, ¿sabemos a quién? No. Y por eso se dice delito de peligro. Yo no necesito que alguien tenga una sobredosis en un hospital, que ese sería el 'resultado', para que tenga una causa penal y pueda ir a secuestrar la cocaína... ¿Qué pasa con la ley de residuos peligrosos? Sustancias como el agua cianurada, la bitrasa que sacan de la caña de azúcar, los líquidos cloacales, son residuos previstos en la ley 24051 y son de peligro abstracto, no son de resultado. No necesito que alguien esté enfermo de cáncer para que el delito esté presente".
De esas leyes deben valerse los ecologistas, sugirió, para preservar el ambiente, las condiciones del agua, etc.

Este martes
Este martes 21 se prevé una concentración multisectorial en la Casa de Gobierno para pedir a los legisladores que se aboquen a la ley de sustancias usadas en el agro y rechazar un proyecto que delega facultades y reglamentaciones en el Poder Ejecutivo.
Como adelantaron a UNO TV las militantes del Foro Ecologista de Paraná Daniela Verzeñassi y Aldana Sasia, los manifestantes le dirán "basta" a este modelo agropecuario, y muestran como principal argumento la muerte de niños en relación con los agrotóxicos, y la proliferación de casos de cáncer, malformaciones, abortos, problemas de tiroides, etc.
Los ecologistas hablan de modelos alternativos y quieren prohibir la fumigación aérea.
A propósito, el Foro Ecologista de Paraná ha insistido en la necesidad de controlar las áreas de recarga de los acuíferos cercanos, en muchos casos expuestas al uso intensivo de químicos.
Veamos una pista que nos dio en Entre Ríos el fiscal Gómez, para no descartar el camino de la denuncia penal: "A mi estrategia judicial no le conviene hablar de víctimas de la contaminación. Porque un abogado defensor dirá 'bueno, muéstrame la relación causal entre glifosato y cáncer', y ahí patinamos, porque no hay médico oncólogo que pueda decir que ese cáncer fue provocado por el glifosato... Por eso son delitos de peligro abstracto. ¿Hay un residuo vinculado con el glifosato?, sí. ¿Está previsto por la ley 24051? Sí. Pues: un delito federal. No me interesa si está en mi casa o no... La Cámara de Casación Penal ha dicho: es un delito pluriofensivo, nos ofende a todos, estemos o no en el lugar. Es un delito de peligro abstracto. La sola existencia de ese residuo con la posibilidad de su vertido es suficiente para que se configure el ilícito".

Hermanados por abajo
Hace años ya que los panzaverdes y orientales andamos en un tire y afloje, por decisiones de los gobernantes.
Nos señalamos mutuamente: que el modelo agropecuario, que la soja, que el eucalipto, que las industrias. No tenemos paz.
La promesa de una nueva pastera en Paso de los Toros junto al río Negro, que desemboca en el Uruguay, con los altos índices de fósforo constatados y denunciados ya en la aguas de Fray Bentos, más las interminables disputas por el monitoreo de UPM, a lo cual se suman las perforaciones en busca de hidrocarburos frente a Colón y Concordia, no han hecho otra cosa que caldear los ánimos. Pero claro: los hermanos de al lado nos preguntan si tenemos autoridad para levantar el índice, cuando en menos de dos décadas nos convertimos en una de las principales provincias sojeras del país, con altísimo uso de glifosato y otras sustancias que están presentes en los alimentos, en el río, en artículos de higiene, y donde los relevamientos de la salud nos alertan sobre el peligro de los químicos usados, sea por la cantidad, la permanencia, la acumulación, etc.

Antonio Serrano
En este punto, recordamos expresiones del entrerriano Antonio Serrano, que nos señalan el río, el agua, como campo de la unidad entrerriano oriental. "El río Uruguay es el portal por donde cruzaron y cruzan sentimientos de hermandad, afectos familiares y mancomunadas aspiraciones de paz y de trabajo. Como si no bastara la misma historia que vivieran sus riberas, antes y después de la conquista, la Naturaleza distribuyó en uno y otro lado los mismos bosques, los mismos pájaros, la misma belleza de sus cuchillas y arroyos... Si alguna vez la fatalidad de la discordia se cirniese sobre estos pueblos hermanos del Plata, bastaría con mirar hacia ese río y avergonzados retornarían a la paz, que es su destino".
Esas palabras están en el prólogo de Serrano a su "Etnografía de la antigua provincia del Uruguay" publicada en 1936. En la introducción nos sugiere algo más: "Los actuales territorios de la República Oriental del Uruguay, estado de Río Grande do Sul y tierras adyacentes de la Mesopotamia argentina y estado de Santa Catalina constituían en boca de los primeros jesuitas una 'como provincia' que llamaban del Uruguay".
Nos gusta apuntar, entonces, esa pertenencia a una región que arriba se llamó provincia del Uruguay y que hoy, dividida por fronteras que nunca tuvieron ni tendrán licencia social, resiste abajo con el nombre de acuífero Guaraní. Dicho de otro modo (y parafraseando a un político argentino): el agua nos condena a la unidad.
Y qué decir cuando los vestigios humanos antiguos de las costas del Paraná en la Argentina y el río Negro en el Uruguay nos hablan de una cultura por excelencia de los pueblos de la región con no menos de dos mil años de desarrollo, que llamamos "alfareros orilleros". El agua, siempre el agua.

Los cinco mosqueteros
En una reciente entrevista, dijo el fiscal federal Antonio Gustavo Gómez: "En los treinta años que vengo investigando delitos ambientales hay un antes y un después de la militancia social. La administración de justicia es demasiado importante como para dejarla en manos de los abogados...
No hay ninguna causa penal por un delito ambiental o por un crimen de los que nos cuentan las hermanas de estrellas amarillas si no hay una militancia social que presione a la administración de justicia, y que presione en buenos términos".
A propósito, recordamos las referencias del fiscal Gómez en Concordia a fallos de la Cámara Federal de Casación: "¿Qué tipo de delito es el peligro abstracto? El tribunal es muy claro en decir que es doloso y pluriofensivo. Este es un mensaje que los abogados leemos entre líneas. Ser pluriofensivo dice que, si hay un delito de contaminación en la ciudad donde vivo, yo puedo ser querellante en la causa penal que impulso para hacer cesar ese delito. No necesito ser víctima directa".
El comentarios de Gómez vino después de saber que la Cámara federal había dictado falta de mérito en el juicio contra Horacio Miguel De Carli, Facundo Scattone, Bernardo Zalisñak, Francisco Larocca y César Arístides Pibernus, detenidos el sábado 2 de agosto de 2014 por Gendarmería en cercanías de la ciudad de Concordia por haber frenado camiones que se dirigían a Uruguay presuntamente para iniciar exploraciones con vistas a la fractura hidráulica. (En una cumbre antifracking realizada en Paraná en 2015 los asambleístas declararon el 2 de agosto como Día de la Argentina libre de fracking, en homenaje a esta lucha).
Y bien: la lucha de estos cinco manifestantes y otros miles, en diversas asambleas, permitió que en 2017 se sancionara finalmente una ley que prohíbe el fracking en la provincia de Entre Ríos, luego de que decenas de municipalidades se anticiparan en esta prohibición en sus jurisdicciones, como respuesta a los reclamos de los asambleístas. No sólo por el procedimiento en sí, sino principalmente por la presencia aquí de un acuífero invalorable como es el Guaraní que nos exige un plus de delicadeza con el ambiente.

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