Informacion General
Sábado 24 de Febrero de 2018

El decálogo de Evo puede ser criticado pero nunca ignorado

Una mirada desde el Litoral sobre los puntos decoloniales y revolucionarios expuestos por Bolivia, para comprender y debatir

Por demasiados años, los argentinos recibimos consejos de pensadores individuales del norte europeo, cuando no de pastores y sacerdotes, a quienes pusimos siempre en un escalón por encima, como cuadra a los colonizados.
Vistos los funestos resultados, ¿estamos abiertos hoy a los saberes que no tienen dueños, y que han sido cultivados aquí nomás por siglos y milenios, como el maíz?
Ese Paraguay que dice jopói, manos abiertas mutuamente; esa Bolivia que dice ayni, colaboración, fiesta de la vida en común (minga); esos pueblos, nosotros mismos, a quienes jamás se nos ocurrió colocarnos en un escalón superior: ¿podremos escucharnos?
Bolivia propone una revolución que renuncia a la guerra. Una revolución centrada en la armonía con el resto de la naturaleza, y la actitud servicial. Y en vez de bajar recetas uniformes promueve la diversidad. Raro ¿no?
No es Bolivia, claro: cuando habla Bolivia trasciende las fronteras, es todo un pueblo, con muchos idiomas, muchos modos, el que sirve de fuente y está atento.

Una reserva
Al presidente Evo Morales le ha tocado exponer los fundamentos en la inauguración de un foro indígena en las Naciones Unidas. Hay que escucharlo, despojados de prejuicios, porque Morales encarna respuestas que los pueblos de nuestra región masticaron por milenios, con el acullico, y han ocultado por siglos para preservarlas de los atropellos del mundo eurocéntrico.
En el litoral seguimos cultivando también, y cómo no, algunas tradiciones en sintonía como el mate (conocimiento integral), la gauchada (solidaridad), y la resistencia charrúa.
Evo, sin dudas el político del Abya yala (América) más destacado en lo que va del siglo XXI, nos presenta un decálogo para salvar la vida, y si bien se conoce una síntesis preferimos la lectura en extenso, para no tergiversar a la fuente, que está en nuestras culturas sin propietarios. Aquí va, entonces.
Primero: los cambios climáticos no son producto de los seres humanos en general, sino del sistema capitalista vigente, basado en un desarrollo industrial ilimitado. Hay que acabar con la explotación de los seres humanos y con el saqueo de los recursos naturales. El norte debe pagar la deuda ecológica en vez de que los países del sur le paguen la deuda externa.
Segundo: la guerra trae ganancias para los imperios, las transnacionales y un grupo de familias, pero supone muerte, destrucción y pobreza para los pueblos. Los millones de dólares destinados a las guerras deberían ser invertidos en la tierra, herida por el maltrato y la sobreexplotación.
Cultura del diálogo
Tercero: alcanzar relaciones de coexistencia y no de sometimiento entre los países en un mundo sin imperialismo ni colonialismo. Las relaciones bilaterales y multilaterales son necesarias porque somos favorables a la cultura del diálogo y de la convivencia social.
Cuarto: el agua es un derecho humano y de todos los seres vivientes del planeta. Se puede vivir sin luz (artificial), pero no sin agua. El agua es la vida. No es posible que haya políticas que permitan privatizar el agua. Por una convención internacional del agua para proteger las fuentes como un derecho humano y evitar su privatización.
Quinto: desarrollo de energías limpias y amigables con la naturaleza, acabar con el derroche de energía. En 100 años estamos terminando con la energía fósil creada en millones de años. Evitar que se promuevan los biocombustibles. No se pueden reservar tierras para hacer funcionar automóviles de lujo en lugar de para alimentos del ser humano.
Sexto: ningún "experto" o especialista puede debatir con los dirigentes indígenas sobre el respeto a la madre Tierra. El movimiento indígena debe explicar a otros sectores sociales, urbanos y rurales, que la tierra es nuestra madre.
Séptimo: los servicios básicos, como agua, luz, educación, salud, comunicación y transportes deben ser considerados como un derecho humano. No pueden ser un negocio privado porque son un servicio público.

No al consumismo
Octavo: consumir lo necesario, priorizar lo que producimos y consumir lo local. Acabar con el consumismo, el derroche y el lujo. No es entendible que algunas personas solo busquen el lujo a cambio de que millones se vean privados de una vida digna. Mientras millones de personas mueren cada año por hambre, en otras partes del mundo se dedican millones de dólares a combatir la obesidad.
Noveno: promover la diversidad de culturas y economías. El movimiento indígena, que siempre ha sido excluido, está apostando por la unidad en la diversidad. Un Estado plurinacional, donde todos están al interior de ese Estado, blancos, morenos, negros y rubios.
Décimo: no es ninguna novedad el vivir bien. Solo se trata de recuperar la vivencia de nuestros antepasados y acabar con el modo de pensar que fomenta el egoísmo individualista y la sed de lucro. Vivir bien no es vivir mejor a costa del otro. Debemos construir un socialismo comunitario y en armonía con la Madre Tierra.

Tradiciones
El propio Morales ha desarrollado explicaciones en torno del decálogo, y en verdad que los principios sostenidos por los hermanos de al lado están en el centro de los debates, porque allí se echa mano a tradiciones antiguas para dar respuestas a problemas del presente y el futuro.
El que pronunció el decálogo se llama Evo Morales, pero nadie patenta los conocimientos que son del pueblo, y que no vienen sólo de los seres humanos sino de la biodiversidad, del paisaje que los seres humanos comparten con otros seres.
Por supuesto, se discutirá si el Estado de Bolivia cumple con estos mandamientos. En esta columna nos estamos refiriendo a principios. Los asuntos prácticos, los plazos, modos, poderes, son materia de otros análisis.

Biodiversidad
Los tres primeros puntos van por la negativa: no, no y no. Capital, guerra, colonia, no.Y con foco la usura, de ahí que subraye eso de la pretendida deuda externa, una úlcera visceral en la Argentina y sus pares.
Los tres siguientes principios, por la positiva: agua, energías, madre tierra. El séptimo brega por servicios y el octavo responde con austeridad. Los dos finales: diversidad, comunidad, y armonía con la madre tierra, es decir: vivir bien, buen vivir, una cosmovisión milenaria de nuestra Abya yala (América). Tekó porá, tekó kaví, decimos en guaraní. Sumak kawsay, suma qamaña, decimos en quechua y aymara. Kume mongen, kume felen, decimos en mapudungun.
Evo Morales, David Choquehuanca, Fernando Huanacuni Mamani, son algunos de los pilares de un pensamiento antiguo cultivado aquí nomás, y que está reverdeciendo ante nuestros ojos en pleno siglo XXI. Los mencionamos a los tres porque asumieron responsabilidades políticas, y eso los hace conocidos a través de los medios masivos.
Hemos comentado en este espacio sus aportes en torno del vivir bien y bello, buen vivir y buen convivir, la complementariedad, la reciprocidad, la comunicación, la comunidad, como fundamentos de un modo de ser en el mundo que ignorábamos o creíamos muerto.
Nuestro propósito, en esta columna, radica en mostrar algunas posibles derivaciones en la Argentina, de estos sabios mandamientos de los pueblos originarios.

Otro mundo
Y bien, no vamos a agotar aquí las reflexiones posibles, pero empecemos por una treintena de puntos inspirados en el decálogo quechua aymara, y sólo para soñar en el litoral argentino con liberarnos de esa cierta resignación que parece dominar hoy por hoy.
1- garantizar la subsistencia y la convivencia de todas las especies animales y vegetales con espacios adecuados para sus modos de vida, contra las tendencias invasivas de la especie humana. (Agricultura de escala, monocultivos, minería a cielo abierto, abstenerse).
2- garantizar a todos los ciudadanos sin excepción ni privilegios el acceso a un lugar seguro y amable donde vivir y cultivar alimentos en forma comunitaria.
3- para cumplir con los dos primeros preceptos, evitar el acaparamiento de superficies, sin excepciones, y poner como prioridad el trabajo directo y cercano y los alimentos diversos y sanos. (Chau latifundistas y pooles).
4- multiplicar las reservas naturales del país, asegurar corredores sustentables, crear santuarios con prohibición de presencia humana.
5- establecer que todo espacio sin excepción garantice un monte nativo en el uno por ciento del establecimiento como mínimo, lo cual se suma a las reservas naturales, para garantizar la distribución de las especies en todo el territorio.

Igualdad
6- reconocer en el hacinamiento una marca de racismo que, como tal, debe ser estudiada y desterrada, y allanar todos los obstáculos para cumplir ese objetivo principal a corto plazo, empezando por la niñez y la juventud. Estudiar y practicar la libertad de vientres contra el amontonamiento en los barrios marginales. (A las marcas de racismo como la religión o el color de la piel, agregamos aquí el apiñamiento de las familias y la sinergia de enfermedades sociales que provoca la ausencia de comunidad).
7- asegurar la presencia de piezas comunicacionales de promoción de los vínculos sociales, el respeto a las personas, y contra cualquier uso de las personas que lleve a la cosificación, con especial énfasis contra el patriarcado, la discriminación negativa de la mujer y el individualismo.
8- asegurar que todos los sueldos del Estado, sin excepción ni atajos, sean menores que el sueldo del presidente, los jueces de la Corte y los legisladores nacionales. Asegurar que esos sueldos dupliquen o excepcionalmente tripliquen como máximo al promedio de sueldos de maestros, enfermeros y policías. (Hoy los multiplican por veinte o treinta, es decir: son un robo legal).
9- garantizar programas de capacitación en alimentos en todo el territorio nacional, con la condición de establecer mecanismos de reproducción de los conocimientos. Garantizar el acceso a los alimentos básicos, considerando condiciones del suelo, estacionalidad, clima, etc. Y asegurar que cada familia, barrio, comunidad, alimente a los niños con independencia del Estado y los gobiernos.

Trabajo
10- las personas que no puedan trabajar (niños, ancianos, personas con capacidades diferentes, enfermos, etc.) tendrán asegurados casa, alimentación, servicios de sanidad, salud, educación y justicia.
11- toda persona con capacidad de trabajar tendrá acceso a espacios donde desplegar aptitudes (tierra, pymes, servicios, etc), con un máximo de 7 horas diarias de trabajo efectivo. Las comunidades resolverán los oficios que deseen emprender y el Estado garantizará capacitación gratuita.
12- garantizar el derecho al trabajo por sobre la incidencia tecnológica impuesta por el mercado. Exigir a las entidades públicas y particulares el contrato de personas para la atención e clientes y asociados (prohibir contestadores automáticos y similares).
13- impedir que los estados nacional, provinciales o municipales despidan empleados sin causa justa, y facilitar a los Estados la implementación de servicios para asegurar trabajo efectivo y digno a sus planteles de personal, sea en administración, servicios, producción, obras, recreación, seguridad, etc.
14- proteger cada puesto de trabajo como si fuera de cristal, y consensuar con cada pyme el modo de añadir un puesto por año. Pequeñas industrias, talleres, comercios, quintas, centros de salud... en cada pyme debe haber un lugar para la capacitación gratuita. Jopói parta el conocimiento, una meta social de efectos extraordinarios y muy al alcance de todos.

Federalismo
15- declarar a la Argentina federación intercultural y comunitaria del vivir bien.
16- garantizar que no haya ningún factor económico, político, corporativo, mediático, tecnológico o demográfico que permita establecer la supremacía de una provincia o ciudad sobre el resto de sus hermanas, y bregar para revertir los privilegios actuales. (Considerando la preeminencia metropolitana como una puerta a la colonialidad).
17- asegurar que las sedes centrales y las comisiones directivas de las entidades de alcance nacional como partidos políticos, sindicatos, colegios, corporaciones varias, cooperativas, empresas y afines no se concentren en ningún lugar del territorio, de manera que ninguna provincia o ciudad tenga más del 10 por ciento de las sedes de las entidades de su tipo. Regular el modo para concretar la desconcentración. (Sin la cual, el vivir bien será una utopía).
18- con vistas a la desconcentración del poder y la población, la capital del país será resuelta por consenso, y podrá elegirse cualquier sitio con excepción de Buenos Aires, que ya gobernó por más de 240 años, con pésimos resultados.

Hermandad
19- promover mecanismos de articulación cultural y económica entre todas las provincias (nuevos tratados regionales, bilaterales, multilaterales, participativos), y desde esas articulaciones mirar a los países hermanos y luego al mundo.
20- comprometer a la Argentina en el hermanamiento institucional con los países vecinos con vistas a construir una Confederación, desde el pie.
21- establecer la voluntad de la Argentina en compartir la soberanía del Atlántico Sur y Sector Antártico con los países hermanos de Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia, Chile, Perú, como testimonio de unidad con vistas a la confederación de todos los países del Abya yala no imperialista, y como mensaje determinante para garantizar a Bolivia y Paraguay el acceso a los mares. (Es obvio que si nos inspiramos en Bolivia hablaremos del mar. Para promover una solución pacífica al diferendo en la región, los bolivianos dicen con una sola y larga palabra "aruskipasipjañanakasakipunirakispawa", que traducen así: debemos siempre comunicarnos unos con otros; debemos dialogar sí o sí, no hay más remedio, porque somos hermanos).
22- asegurar en todos los niveles de la educación formal y la cultura el estudio de la unidad de los pueblos del Abya yala, la pertenencia de las Islas Malvinas y el Atlántico Sur a este continente, el pensamiento decolonial y los saberes de los pueblos originarios en torno del vivir bien y buen convivir, la vida comunitaria, la complementariedad y la biodiversidad.

Comunidad
23- garantizar la lucha contra el acaparamiento de tierras.
24- quitar todo tipo de impuestos a las chacras habitadas en predios chicos (entre una y 20 hectáreas), que produzcan alimentos básicos como leche, maíz, frutos, hortalizas, verduras, harinas, huevos y afines. A los que tengan más de esa superficie y menos de una unidad productiva, impuestos progresivos desde las 10 hectáreas. Facilitar el acceso al agua, los caminos, las comunicaciones y la energía limpia, para la radicación efectiva.
25- desestimular el uso de semillas transgénicas, el acaparamiento de patentes y la tecnología basada en herbicidas.
26- facilitar el acceso a predios comunitarios y viviendas en cercanía, por auto construcción con materiales cercanos, con visión ecológica.
27- asegurar la ampliación de los espacios abiertos en los barrios hacinados. La desconcentración debe ser seguida de parquización, reconstitución del monte natural y respeto de los cursos de agua.
28- desestimular el consumo de bienes suntuarios y de energías no renovables, con determinación. El vivir bien no es compatible con el consumismo (bien lo dice Morales), la contaminación o el derroche.
29- permitir que las asambleas ciudadanas y ambientales y sindicatos participen en la vida política sin necesidad de subordinar a sus miembros a otras entidades como los partidos políticos.
30- promover el tránsito comunitario, declarar la emergencia en el tránsito para evitar la muerte de personas en las rutas, mientras se resuelven los problemas de infraestructura y se alcanza un transporte multimodal, eficaz, barato y seguro.

Amautas
Cada lector podrá cuestionar estos apuntes y agregar otros. Es cierto que varios de ellos exigen reformas constitucionales muy precisas. El último ítem es una consecuencia de la mirada regional, independiente; del saber mirar la propia realidad donde las familias se matan en las rutas, un flagelo propio de la Argentina y otros pocos países y cuya solución no debiera depender de una sugerencia o un mandato que llegue de Estados Unidos, Francia o Alemania. Construir viviendas cada dos o tres kilómetros de rutas para que las habiten familias encargadas de prestar servicios a los viajeros y ofrecer información sería un buen principio, incluso con trabajadores que ya se desempeñan en otras áreas.
Argentina, Uruguay, Bolivia, Paraguay y otros países son territorios hermanos. Los amautas hablan o callan para todos, por encima de fronteras modernas impuestas. Y en verdad que aprendemos mucho, escuchando estos nuevos vientos viejos de los Andes y la selva.

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