Hoy por Hoy
Miércoles 31 de Octubre de 2018

Un privilegio con resistencia en la Justicia

El juicio abreviado se ha convertido en la regla en los últimos años en el sistema judicial. Son muy pocos los debates orales y públicos que uno se pueden encontrar durante las mañanas en los Tribunales. Y se aplica, sin discriminación, para todos los delitos: desde un hurto hasta un homicidio agravado.
El año pasado, tras el femicidio de Micaela García en Gualeguay, uno de los aspectos del caso que motivó proyectos legislativos, fue que el violador serial y asesino, Sebastián Wagner, había sido condenado a nueve años de prisión (por violar a dos chicas) en un juicio abreviado, es decir, en un acuerdo con la Fiscalía.
Entonces, surgió la iniciativa de eliminar esa posibilidad de un procedimiento abreviado para los casos de abusos sexuales, ya que el mismo implica un beneficio o una concesión para el violador que confiesa el hecho (un privilegio más en esta sociedad), lo cual no es otra cosa que una pena menor a la que podría recibir en un juicio oral.
El proyecto (presentado por el senador de San Salvador, Lucas Larrarte) propone incorporar el artículo 391 bis y un párrafo al artículo 479 de la Ley Nº 9754 (Código Procesal Penal de Entre Ríos), exceptuando del procedimiento abreviado los delitos sexuales, previstos en el Código Penal argentino.
El tema se ha discutido en el Senado provincial, por donde han pasado distintas autoridades del Poder Judicial, que se han expresado a favor y en contra de la iniciativa.
Quienes se opusieron fueron los representantes de las partes que realizan los acuerdos de juicios abreviados: el procurador general Jorge García (Ministerio Público Fiscal) y el defensor general (Ministerio Público de la Defensa), Maximiliano Benítez. Cuando fueron citados a mediados de este año, García dijo: "El abreviado es un juicio. Sería un gran error eliminar esta figura. Lo importante es que el juicio se termina", y propuso que en lugar de borrar esta figura, se podría incluir el criterio de asentimiento de la víctima para llegar a esa instancia. Y Benítez coincidió: "El abreviado ha sido una herramienta de mucho valor para solucionar temas que se iban acumulando en los juzgados de instrucción. A la víctima hay que darle la posibilidad de obviar el juicio. Si la víctima no quiere, tenemos que respetar ese pensamiento". (Fuente de las citas: APF Digital)
En otra ocasión, quien ha desarrollado su opinión a favor de la iniciativa en la Legislatura fue el juez penal de niños y adolescente, Pablo Barbirotto. Concurrió a título personal y como especialista en Derecho Procesal, no como representante de la Justicia. El magistrado afirmó: "Entre víctima y victimario hay una relación de asimetría. En muchos casos se permiten soluciones no judiciables en casos de agresión contra las mujeres. En toda cuestión de delitos contra la mujer no debería existir el consentimiento para prestar el acuerdo porque la ponemos a acordar con el victimario, y donde no hay una autonomía, no puede haber una negociación".
Por un lado, podría pensarse el abreviado como una vía rápida para la condena y, por lo tanto, justicia para la víctima. A su vez, que esta no deberá transitar la situación traumática de declarar en un juicio. Por otro lado, sin embargo, la rapidez en la resolución del caso es importante, pero también lo es que la sanción sea justa, sin concesiones para un violador que confiesa el hecho. Al hacerlo, lejos está de arrepentirse: solo lo hace para obtener el beneficio de un pena menor, tal como se plantea en las negociaciones para un abreviado, en las cuales hasta se discuten cambios en las calificaciones legales de los delitos al valorar (a veces en forma discrecional) las pruebas del expediente.
Y respecto al testimonio de la víctima, existen instrumentos, como por ejemplo la Cámara Gessel con psicólogas, para que la declaración no resulte una revictimización.
El proyecto sigue en la Comisión de Seguridad de la Cámara alta, donde se discutirán posibles cambios.
Se trata de otro de los reclamos de buena parte de la sociedad (impulsados por los movimientos feministas) para que se eliminen los privilegios, en este caso de los abusadores sexuales, para una sociedad más justa e igualitaria. Muchos son beneficios culturales, y otros, como en este caso, también legales.

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