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Un fallo que obliga a prestar atención

Viernes 17 de Mayo de 2019

"Es preferible un culpable libre que tener un inocente en la cárcel". La frase la he escuchado más de mil veces desde que voy a Tribunales. La dicen jueces y también fiscales. La repiten los mismos que cuando un abogado defensor los interpela por una prueba o la hipótesis, se enojan.

En la actualidad, muchos funcionarios judiciales esquivan hablar de garantías para que no los maltraten o los tilden de "zaffaronistas" en alusión al exministro de la Corte Suprema de Justicia Raúl Zaffaroni. Creo que uno de los deberes de un juez es velar por las garantías de las personas que caen en el Poder Judicial producto de una desgracia.

Provoca indignación que nadie se haya dado cuenta hasta mayo de 2019 que había una persona inocente de homicidio en la cárcel. Esta no es la primera vez que algo de este tipo ocurre en Entre Ríos.

Lamentablemente tenemos el antecedente de Julio Figueroa, un muchacho de la zona oeste de Paraná que fue condenado a 20 años de prisión por un homicidio que no había cometido. En aquella oportunidad hasta se logró condenar al testigo que mintió. Siempre se dijo que a ese testigo lo plantó la Policía, pero nunca se supo quién fue el que acercó a Tribunales a ese farsante. Como tampoco se supo qué pasó con los mendaces testigos del caso Fernanda Aguirre, que solo aparecían para crear expectativa en la sociedad y así evitar que se note el fracaso de la investigación judicial y policial.

¿Ahora habrá algún responsable? ¿Quién le pedirá disculpas a Sebastián Fernández? ¿Qué dirá el juez que fundó el fallo y no escuchó al defensor Jorge Sueldo cuando en su alegato se cansó de repetir que no había pruebas? El golpe es duro también para la familia de Claudio Vera, el docente asesinado. En el caso de Gisela López quedó claro que las familias no quieren presos a lo que dé. La sociedad quiere investigaciones serias. Fiscales que vayan al lugar del hecho y chequeen si la hipótesis de la Policía tiene sustento.

Con la creación de la Cámara de Casación Penal en Paraná se pensó que la segunda instancia de revisión de un fallo le iba a dar más garantía a los imputados. Sin embargo, otra vez es la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia que indica que un fallo está mal. Pero lo peor y más grave es que los jueces del Alto Cuerpo advierten que hay una tergiversación de los dichos de los testigos y de las pruebas por parte de los vocales de Casación que es siempre a favor de fiscalía. El tema es grave. En Tribunales todos hablan de una situación delicada. Un abogado dijo ayer que hoy por hoy hay una grieta entre la Procuración General de la Provincia y el Superior Tribunal que es muy saludable para los "justiciables", o sea nosotros, los ciudadanos de a pie.

Fernández al igual que Figueroa pasó cinco años preso. A Figueroa, quien ya no está entre nosotros porque se mató en un accidente de tránsito, nadie le devolvió nada. Salió a la calle y el Estado provincial, ese mismo que con sus jueces y fiscales lo metió preso, lo dejó tirado. Lo olvidó. No quiero imaginar qué hubiese pasado si el hijo de un empresario o algún funcionario de alguno de los tres poderes del Estado entrerriano hubiera ido preso injustamente. Seguro le estaríamos pagando hasta hoy la indemnización. Ni hablar que le hubiesen dado un puesto en el Estado con un suculento sueldo como sucede con los hijos de los funcionarios en la actualidad.

Últimamente viene sucediendo en Entre Ríos que la gente común ya no cree en los fiscales, jueces ni policías. No cree en el sistema. No se come el verso del "caso aclarado". Se dice que para muestra solo basta un botón: el caso del tambero de Tabossi. A las pocas horas la policía dijo "caso aclarado" como si de esa forma se mostrara eficacia, pero resultó ser que todo era un engaño. O el crimen de Gisela López. El primer detenido era el asesino. Después eran los cuatro nuevos presos. Sin embargo, hoy no hay nadie condenado. Así podemos repasar muchos casos de impunidad en nuestra provincia.

Ojalá que este fallo sirva para abrir los ojos de los encargados de llevar adelante las investigaciones. Ojalá que este tipo de error no vuelva a suceder. Ojalá que la Justicia no se siga levantando la venda para mirar cuánta gente protesta en la calle para dictar un fallo. Ojalá que algún día los ciudadanos tengamos una Justicia de calidad.

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