Traten de vivir con 32.630,40 pesos
El gobierno anunció un aumento para los jubilados nacionales. Vergonzoso por dónde se lo mire, y peor que se lo aplauda con bombos y platillos

Viernes 11 de Febrero de 2022

En la tarde de ayer, el gobierno nacional anunció con bombos y platillos el aumento dispuesto para los jubilados nacionales. A partir de marzo, el 70% de los pasivos de todo el país, que cobran la mínima, pasarán a ganar 32.630,40 pesos, es decir un 12,28% más.

Es merecido, por supuesto, pero es injusto por donde se lo mire. Ya que un jubilado trabajó toda la vida, para ganar ahora poco más de 32.000 pesos por mes. Le alcanza, obviamente que no. Por lo que en ese marco, es inentendible a los políticos de hoy, de ayer y de siempre que quieran hacer demagogia con esta miseria que le abonan a los adultos mayores.

Habría que proponerle al Presidente, a la vicepresidenta o a cualquiera de los funcionarios que prueben un mes, y traten de vivir con esa suma de dinero que les da el Estado a los jubilados: insisto, a partir de marzo, 32.000 pesos.

Justo se da el aumento, y casualmente, con el descongelamiento de las tarifas públicas y de servicios, que el gobierno nacional decidió "pisar" por cuestiones electorales, y que llevaron a esta realidad dolorosa, un tremendo retraso y pésima calidad de los mismos.

La mejora salarial se licuará a los pocos minutos con el tarifazo que se está implementando, y eso que aún falta mucho más, según lo acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

No es para aplaudir, para hace un acto político y mucho menos para golpearse el pecho. Solo pagaron una parte de lo que corresponde, pero no se le soluciona la vida a los jubilados, por el contrario. Se les siguen riendo en la cara.

La canasta básica total, que mide el umbral de pobreza, se ubicó según el INDEC en el orden de los 76.000 pesos para una familia tipo. Se entendió, cuánto debería cobrar un jubilado o un trabajador en la Argentina para salir de la pobreza.

Está todo mal, pero mientras tanto - y se viene un nuevo ajuste-, la clase política, dirigencia y sectores del poder, ni se enteran de hacer el correspondiente esfuerzo para ayudar a superar la crisis.

Con un 40 por ciento de pobreza, desocupación permanente, falta de producción y una economía estancada y fría, el presente y futuro no es muy optimista. ¿Será por esto, que muchos jóvenes están desesperados para irse de la Argentina?

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Todos tienen derecho, pero primero deberían estar los más vulnerables, los más pobres, los adultos mayores, los sectores más desposeídos, y luego sí, los que pueden llegar tranquilamente a fin de mes. En ese marco, es una falta de respeto que una vicepresidenta cobre además de todos los ingresos oficiales que cuenta, más los privados, 3.200.000 pesos en concepto de pensiones del Estado. Como este caso, hay muchísimos más de personas que reciben las mieles del poder, simplemente por ser parte de la casta del poder.

Un puntano llegó a ser presidente, y cobra, simplemente por haber estado siete días sentados en el sillón de Rivadavia, como cualquier otro mandatario nacional.

En esta emergencia que vive el país, si no hay para los más desprotegidos, tampoco debería haber para los que más tienen.

Hoy con discursos de cuarta, se quiere justificar que pagando unos pesos más que el porcentaje de la inflación, están haciendo la gran obra transformadora del país, de abonar a los jubilados las chirolas que les van a tirar en pocas semanas más. Una vergüenza, por donde se lo mire.

La hipocresía reina y a la hora de hacer ajustes, ya se iniciaron hace varios meses a los trabajadores y jubilados del país. Por la inflación, por los tarifazos que vienen y paritarias con techos, es que los recortes y equilibrios fiscales ya se están ejecutando a cuenta de medias verdades y políticas clásicas. Lo más insólito, es que hablan, se rasgan las vestiduras con posturas nacionales y populares, y terminan siendo tan o más liberales a la hora de "ajustar" las cuentas públicas.

Qué espejo tendremos todos los que aún nos falta para llegar a jubilarnos. Sabiendo que si esto no cambia abruptamente, estaremos condenados a ser pobres que cobraremos jubilaciones indecorosas de los países pobres, mientras los que deban tomar las medidas y soluciones que nunca llegaron, estarán tranquilos con emolumentos dignos del primer mundo.