Hoy por Hoy
Miércoles 13 de Junio de 2018

Tode se fue al tache

La despenalización del aborto acapara la atención por estas horas de los medios de comunicación en la Argentina. Es uno de los temas centrales de esta semana, como lo es el paro de mañana convocado por Camioneros o el "baldío" del ministro de hacienda Nicolás Dujovne.

La mano viene pareja. La votación en Diputados está equilibrada y todo se definirá después de una sesión que se presume extensa. Las posiciones están bien claras y, como suele suceder en nuestro país, en algunos casos son extremistas. Está claro que también están los que con argumentos valederos exponen por qué se debería sancionar la ley que habla de la despenalización del aborto. Del otro lado, también hay justificaciones que se oponen y que llevan como consigna "salvar las dos vidas".

Como sucedió en otros casos, las redes sociales presentan un panorama que también divide las aguas en torno a este tema. Informando y en muchos casos desinformando con algunos análisis que hasta resultan irrisorios. Y precisamente en Facebook encontré algo que motivó escribir esta columna. Los alumnos de Buenos Aires decidieron tomar los colegios para mostrarse a favor de la despenalización del aborto. Con los clásicos pañuelos verdes se manifiestan en un ámbito que, para mi modo de ver las cosas, no es el adecuado. Pero sobre esto tampoco voy a expresarme en estas líneas, sino en el vocabulario expresado por varios de ellos que llamaron poderosamente mi atención. Al escuchar a una de las alumnas sin saber el por qué hablaba de esa forma, pensé que era un error del audio. Claro que después mi sorpresa fue mayor cuando leí que lo hacía en el lenguaje "inclusivo".

Los chicos usan palabras como "algunes", por algunos o algunas; "diputades", por diputadas o diputados; "les padres y madres", por los padres y las madres; y "les estudiantes", por las estudiantes y los estudiantes. Esto significa que eliminan la letra "o", que es tildada de sexista.

Este "nuevo" lenguaje crece entre los jóvenes en los colegios secundarios y, según los especialistas, se usa cada vez más para no "invisibilizar" a las mujeres. Las justificaciones en este sentido me parecen valederas, sobre todo teniendo en cuenta que cada uno tiene la libertad de expresarse como le parezca. Ahora bien, si es como escuché por ahí, que desde los mismos directivos de los establecimientos se promueve que se hable de esa forma, creo que ahí existe una equivocación.

No recuerdo a ninguna de las directoras o profesoras que tuve en mi juventud indicándome que hable en geringoso. ¿Se acuerdan? De chico hablábamos en ese "idioma". O al menos intentábamos hacerlo. ¿Y qué era? Simplemente una variante lúdica del habla en las que se intercalan sílabas entre medio de una palabra en forma reiterada. Era complicado hablar de esa forma. Reconozco que nunca pude aplicarlo en una oración entendible.

Seguramente que la comparación puede tomarse como una burla o podrán decir que estoy menospreciando al lenguaje "inclusivo". Pero tengo en claro que se puede ser inclusivo de otra forma y con el respeto como palabra clave en este sentido. Por si no se entendió, no estoy en contra de que la juventud hable de esa forma, simplemente me resulta chocante. Como seguramente a nuestros padres les resultaba raro cuando nos expresábamos en geringoso.

Todavía recuerdo a mi vieja corrigiéndome cada vez que pronunciaba mal una palabra cuando era chico. Me daba agua con un cucharón. Sí, así como leyó. La creencia decía que lo hacían para que los pequeños hablen temprano y sean claros al hacerlo. En fin, habrá que adaptarse a los tiempos que corren... perdón: a les tiempes que corren.

Hoy puede ser una jornada clave para un tema tan delicado como el aborto. Espero que en esto sí esté todo más que claro y que se pueda entender y respetar la decisión que se tome en la cámara de Diputados. Sea el resultado que fuere, las partes tendrán que aceptarlo y pensar que hubo un debate que tendría que haberse dado hace muchos años. Así funcionan las cosas en los países democráticos. Ahora, si no hay una aceptación de la decisión final y hay violencia fuera del recinto, sin dudas que volveré a decir que... Tode se fue al tache (todo se fue al tacho).

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