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Viernes 04 de Enero de 2019

El nuevo año comenzó con todo para arriba. Ya están confirmados los aumentos de todos los servicios, y para no dar malas noticias a principios de año, dieron a conocer todos los incrementos a finales de diciembre, como para cerrar un año fulero por donde se lo mire en cuestiones económicas.
Cerrar 2018 era un anhelo de todos. Inflación, corridas cambiarias, aumento de tarifas, sueldos que no alcanzan, riesgo país, suba de la pobreza, aumento del desempleo, caída en las ventas, endeudamiento inédito. No faltó nada.
Ahora hay que prepararse para un nuevo shock de esperanza y felicidad que comenzará a impartir el gobierno nacional a través de todos los medios a su disposición. En pocas semanas más comenzarán a llegar las buenas noticias sobre todos los progresos que comienzan a darse en el país, lo bien que nos ven en el exterior y la necesidad de sostener este modelo de gobierno para no volver al pasado.
Con esta simple fórmula se pretenderá anestesiar a la mayor cantidad de gente posible para sostener el electorado que les permitió ganar las elecciones pasadas.
Claro que el escenario no es el mismo, en 2015 todo era esperanza, en 2017 había que darles tiempo. Pero en 2019 la realidad se ha vuelto imposible de ocultar.
Presos entre el cinismo actual y la inoperancia boba de la oposición queda la gente que no sabe si seguir con estos o confiarle el país a los otros.
¿Esta es la dirigencia que nos merecemos para conducir el país?
Por comodidad, por falta de compromiso, por simple revanchismo, o por todo esto junto, esta es la realidad argentina, única consecuencia posible para un comportamiento social como el nuestro.
El tema es que mientras siga siendo mayoría la gente con esta actitud, seguirán sufriendo las consecuencias todos aquellos que no estén contemplados en los planes de un gobierno al que solo le interesa conformar y adormecer a sus votantes.
Si a la mayoría no le afectan los aumentos de precios porque tienen para pagar, si su salud y su educación están cubiertas, si su ingreso de dinero no ha sufrido grandes bajas, no tendrían porqué cambiar nada. A nadie le importa el otro.
La autodenominada "clase media" es la llave.
Si ellos creen que la crisis nunca los alcanzará, no habrá cambios y entonces habrá que rezar mucho. Pero si hay conciencia de que la crisis es inminente para todos, vendrán cambios, y en ese caso, desgraciadamente también habrá que rezar muchísimo.
Intentar aterrar con el pasado a quienes se quedaron sin trabajo o están en esa pendiente inexorable es, como mínimo, un error. Para mucha de esta gente el pasado era trabajo y estabilidad. Ese es el único pasado que a este sector le importa. De los corruptos que se ocupe la Justicia. Lo único que están pidiendo es que le devuelvan ese trozo de pasado que permitía algo de planificación. No tanta, pero algo.
Hoy ya nada de esto es posible. Hace tres años que prometen que las cosas van a estar peor, pero en algún momento van mejorar. Tres años de gente creyendo en ellos solamente porque los convencieron de que el pasado es malo. Tres años buscando por todos los medios hacer sentir culpables a las amas de casa que se jubilaron sin aportes, a los que recibieron las primeras computadoras de su vida en el colegio, a los que pudieron comprarse un aire acondicionado, un teléfono o irse de vacaciones. Tres años tratando de tapar el pasado con la corrupción.
Para gran parte del país el pasado no es Cristina, pero son muchas de las cosas buenas que se podían hacer durante aquel gobierno. Para intentar tapar el desastre que han cometido gobernando el país, tratan de soldar en un solo molde cosas como poner el aire acondicionado en 20 y ser testaferro de Báez.
Hay mucha gente que quiere volver al pasado. Si apenas se dieran cuenta de que lo único que quiere la mayoría es vivir mejor, quizá hasta podrían ganar de nuevo estas elecciones. Si intentaran, aunque sea una vez en esta gestión, hacer algo en favor de la población, verían que Durán Barba no es tan necesario.

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