Miradas
Lunes 22 de Octubre de 2018

¿Sos joda?

La difícil tarea de criar un hijo adolescente empieza por entender qué dice cuando habla o qué quiere decir.
Las frases que emplean y la misión de interpretarlas es parte del aprendizaje diario de los padres.
Cuando están en 1º grado, las reuniones entre tutores y docentes apuntan a la necesidad de lograr alfabetizar al niño de 6 años. Hablándole correctamente, es decir –de acuerdo a la forma de enseñar actual– vocalizando, dictando, buscando que a través de los sonidos logren hilvanar y aprender a leer. Sin embargo, cuando los mismos niños tienen entre 12 y 13 años los orientadores le piden a las mamás que ya no vocalicen sino que se sumerjan en un mundo desconocido y traten de entender y acompañar a su hijo.
Emociones, alteraciones, nervios, ideas, planteos, un mundo de negaciones, cambios de humor repentinos, risas, llantos, todo pasa en fracción de segundos y ninguno trae un manual con las instrucciones a seguir.
Por eso hay que decodificar símbolos, entender frases que para un adulto significan una cosa y para el púber lo contrario y ahondar en preguntas que siempre tienen la misma respuesta: monosílabos.
En la Primaria los maestros trabajan para conseguir que el pequeño alumno que arranca la escolaridad llegue a casa y vuelque toda la información que acumuló para que de esa manera se entable un diálogo, conversación y se genere confianza. Es normal que les asignen una tarea oral para que los padres los interroguen y ellos recuerden que la seño dijo algo y tienen que transmitirlo. Felicidad plena entre niño y adulto cuando se consigue el objetivo, porque denota atención, maduración y que se entabló un vínculo.
Lo contrario de la Secundaria, donde ni con tirabuzón el adolescente cuenta qué dieron, qué hicieron o dónde fueron. Ante la consulta de "¿cómo te fue?" la respuesta es elocuente: "bien". "¿Tenés tarea?", "no". "¿Qué hicieron?", "nada". Lo que durante seis años se trabajó en la Primaria para lograr el feedback entre padres y alumnos se diluye en los primeros días de transitar la segunda etapa de escolaridad. Y a las pocas palabras hay que sumarle las abreviaturas. Un ejemplo de simbología que los papás y mamás deben descifrar se trata de los contactos en el celular.
El teléfono común de un adulto tiene agendados los números con nombres, apellidos o todo completo; a veces se le agregan palabras claves como plomero, gasista, electricista, danza, tesorero, para ubicar más rápido. En el móvil del adolescente no se sabe quién es quién, ni por la foto. Primero porque se tapan la cara con el pelo, con la mano o ponen cualquier cosa porque ellos "son así" y además usan términos para agendar como "bro" (del inglés brother/hermano) o "hermanita" que no es justamente porque sean parientes, sino por afinidad. Si uno lee los diálogos del WhatsApp se va a encontrar con que se repite el término "ahre", un sonido que cuando quiere ser más espectacular se escribe "ahreee" y alude a decir que algo es súper, también puede hacer referencia a exagerado, broma o mentira.
A la hora de vestirse, buscan comprarse remeras con las mismas frases que emplean todo el día. "¿Sos joda?" cuando quieren saber si lo están cargando; "Flashear", delirar o "ATR", a todo ritmo. Y cuando de música hablan el grupo de moda es BTS que en coreano significa "a prueba de balas" y el ritmo que desarrollan es K-pop. Siglas y más siglas, pensar que antes era solo el "HDP" y parecía mucho. Ni hablar de lo que se viene cuando terminen las clases: el "UUD" que quiere decir "Último, último día", que significa que los estudiantes que cursan el último año del Secundario festejarán su egreso toda la noche previa al fin de ciclo y llegarán a la escuela sin dormir y revolucionados. Como pasó en el "UPD" (Último Primer Día). Cada etapa tiene lo suyo y nadie conoce la clave para saber si es correcta la forma de crianza, todo es prueba y error.
Llevar adelante la adolescencia es una tarea más que difícil para padres y madres que se comprometen a acompañar la formación de su hijo y a veces puede que el cansancio los termine agobiando. Igual a ellos/as "no les cabe" porque están "en otra" y "falta una bocha" para que crezcan, así que si sos mamá "bancá".

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