Miradas
Miércoles 20 de Junio de 2018

Sobran los motivos para el asombro

El procesamiento de Sergio Varisco no resultó una sorpresa para los abogados que están en la causa, ni para la mayoría de los periodistas que la siguen, ni tampoco para muchas personas de la política. La decisión del juez Federal Leandro Ríos se veía venir y su pronunciamiento aporta más elementos a los ya conocidos, más allá de que Varisco sigue gozando de la presunción de inocencia hasta que se pronuncie la Justicia.
Sin embargo, parece tener el efecto contrario en muchos paranaenses. Suele ocurrir que los periodistas nos acostumbramos a un tema y vamos perdiendo la capacidad de asombro. Desde ese punto siempre es interesante ver la reacción de la calle, sin ánimo de encontrar un veredicto, sino intentar una mirada al pensamiento de los vecinos de Paraná, muchos de los cuales habrán votado por Varisco en alguna oportunidad.
Encuentro en la calle los dos extremos, aquellos que no creen que un intendente pueda integrar una banda de narcotraficantes, porque les parece imposible, y se cierran ahí. Cómo podés creer que el intendente de la capital provincial va a estar en esto, preguntan aludiendo posiblemente a la idea del delito asociado a la clandestinidad, situación que Varisco tendría impedida por su cargo. Y están los que, por el contrario, no aceptan que un juez Federal pueda equivocarse en la investigación. Cómo pensás que un juez que vive investigando bandas narcos le va a errar con esto, señalan dando pleno crédito a la investigación judicial.
En el medio están los que tienen dudas, e incluso algunos gustan llamarlas "dudas razonables". Ese grupo está conformado tal vez mayoritariamente por los que creen que hubo una relación de financiamiento de la campaña política por parte de los narcos, pero descreen de la idea de que Varisco vendía drogas. Ese grupo, que entiendo es amplio, se divide entre los que critican abiertamente al intendente por lo que ellos entienden que sucedió; y otros, tal vez en menor cantidad, que ensayan alguna justificación mencionando que otros dirigentes de Cambiemos o de otros partidos conocían a Celis, o tenían vinculación con otros narcos.
Algunas personas se preguntan si la relación entre la política y las bandas narcos no llevará, más temprano que tarde, a vivir situaciones que se consideran habituales en países como México o Colombia.
Otros, en cambio, descreen de la Justicia y suponen que "alguien los va a hacer zafar" a los políticos acusados.
Hay viejos militantes partidarios que reclaman un paso al costado del presidente municipal, y otros militantes que ensayan alguna explicación sobre un supuesto complot en contra de Varisco. Este grupo parece haber disminuido sensiblemente a partir de que desde el mismo varisquismo se dejó de hablar de ello, y también posiblemente por el efecto que tuvieron expresiones de dirigentes del gobierno nacional –especialmente la ministra de Seguridad Patricia Bullrich– apuntando el accionar de la Justicia como una muestra de independencia judicial y de determinación del gobierno de Macri de luchar contra el narcotráfico aunque sean de su partido los acusados.
Como si lo visto hasta ahora fuera poco para mantener asombrada a doña Rosa, nos enteramos ayer que una de las hipótesis de la acusación judicial es que las transacciones con droga tendrían como objetivo financiar la campaña a gobernador del acusado.
También causó sorpresa en algunos la citación a declarar como testigo del concejal macrista Emanuel Gainza, quien se había mantenido al margen de los hechos judiciales, incluso sosteniéndose la hipótesis de una confusión originada en una letra manuscrita desprolija.
Y un rato más tarde apareció el capo narco Tavi Celis declarando de vuelta y asegurando que Varisco, el concejal Pablo Hernández y la policía Griselda Bordeira no tienen nada que ver. Muchos se preguntan cuál es el valor de esa declaración, tratándose del principal acusado.
Se me ocurre que muchos paranaenses todavía están en la etapa del asombro, para lo que realmente sobran los motivos. Lo que vendrá después es difícil de suponer, especialmente por lo que sucedería si no hay un pronunciamiento judicial definitivo antes del inicio de la campaña electoral.

Comentarios