Riquelme paga el precio de enfrentar al poder
Mauricio Macri acusó a Juan Román Riquelme de estar "hundiendo" a un Boca. El Xeneize gozó de mayores alegrías en este proceso que en el final del ciclo Macrista.

Sábado 01 de Abril de 2023

El vínculo entre el hincha de Boca Juniors y Juan Román Riquelme fue un amor a primera vista. Los fanáticos del Xeneize ovacionaron a un joven mediocampista que realizó su estreno en Primera División en una tarde de domingo de 1996 en la que el elenco de La Ribera derrotó 2 a 0 a Unión de Santa Fe en La Bombonera. A esa altura la prensa que cubría el día a día de uno de los equipos más populares del país anticipó las aptitudes del volante que se sumó, meses atrás, a la entidad que lleva el nombre de uno de los barrios más pintorescos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, proveniente de Argentinos Juniors.

El destino marcó que Riquelme fuese quien reemplazó a Diego Armando Maradona en el entretiempo del encuentro que marcó el final de la carrera profesional de Pelusa. Un año después el creativo mediocampista fue uno de los pilares del elenco dirigido por Carlos Bianchi que conquistó el primer título oficial de la gestión que encabezó Mauricio Macri.

A partir de ahí Boca comenzó a dominar el ámbito local e internacional. Celebró un título internacional después de 11 años al levantar, por tercera vez en su historia, la Copa Libertadores de América. Meses más tarde sorprendió al Real Madrid de Los Galácticos al derrotarlo en Japón.

En 2001 Román protagonizó una situación que no pasó desapercibida. Tras anotar un gol en un Superclásico se trasladó frente al palco presidencial. Inmediatamente patentó un festejo que generó polémica al ubicar sus dos manos sobre sus oídos. Fue un claro mensaje al máximo directivo de la institución, aunque el propio Riquelme, con viveza dialéctica, bajó los decibeles. “A mi hija le gusta el Topo Gigio”, ironizó. Fue su primera manifestación pública de rebeldía frente al poder.

Riquelme continuó un año más en la entidad. En ese período el Xeneize conquistó una nueva Libertadores. Luego emigró a España, donde se sumó al Barcelona y a Villareal. En 2007 se calzó nuevamente la camiseta azul y oro. En ese ciclo exhibió su mejor versión. Fue el conductor de la última gran conquista internacional que celebró Boca, aunque el último título continental lo edificó un año después, al adjudicarse la Recopa Sudamericana.

Las diferencias entre Riquelme y la gestión macrista perduraron en el tiempo. Dos años antes de la finalización de su vínculo, cerró su etapa en el Xeneize a raíz de la pésima relación que mantuvo con Daniel Angelici, por ese entonces presidente de la institución. Regresó a Argentinos para colaborar en el operativo retorno a Primera División. Una vez alcanzado ese objetivo comunicó el final de su carrera profesional.

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Riquelme tuvo grandes cortocicuitos con Daniel Angelici

Boca dominó gran parte del plano nacional en la era pos-Riquelme. El resurgimiento de River de la mano de Marcelo Gallardo eclipsó los resultados positivos. El clásico rival copó la parada en el terreno internacional dejando en el camino al Xeneize en reiteradas ocasiones.

Lo realizado por el Millonario comenzó a marcar el final del macrismo en el barrio de La Boca. Riquelme, rápido de reflejos, se involucró en la política institucional al respaldar la candidatura de Jorge Amor Ameal. La lista opositora que contó con la figura del ídolo del club destronó al oficialismo.

Román se transformó en el máximo referente de las decisiones futbolísticas. En la actual gestión los Bosteros celebraron dos campeonatos locales y tres copas nacionales. A su vez recuperaron la condición de ganador ante su eterno rival.

Más allá de lo que marcan los resultados la oposición describe un caos institucional. Macri disparó con munición gruesa al ídolo. “No te das cuenta de que nos está arruinando”, disparó.

En un año de elecciones ejecutivas en el terreno nacional los medios dominantes de comunicación ubican en primera plana a Riquelme cuando aparecen los resultados negativos. A su vez le dan espacios a quienes estuvieron al frente de la entidad durante 24 años. Este sector también está vinculado a la oposición que busca marcar el destino del país a partir de diciembre. Señalan a Román “como el gran mal” de una institución que en los últimos años gozó de mayores alegrías que en el cierre de la gestión anterior