Miércoles 11 de Octubre de 2023
A casi un año de la obtención del título más importante de su historia deportiva e institucional, Patronato -así a secas- reaviva el debate respecto de su futuro como club, que además del fútbol, contiene a otras disciplinas deportivas que buscan ser reconocidas por su rol formativo y de contención en el ámbito amateur. De ser campeón de la Copa Argentina estuvo a nada de descender por segunda vez en dos años, por lo que el fracaso deportivo se hizo aún más grande, en medio de una interna dirigencial que dejó demasiados heridos. El principal fue Oscar Lenzi, alejado de la conducción por decisión propia, su poder se fue diluyendo al tiempo que crecía el de su par en la comisión, el vicepresidente Dante Molina. Resulta extraño que el empresario ni siquiera haya participado de la Asamblea General Ordinaria, una clara señal de una anticipada salida en la antesala de un proceso electoral histórico para la institución.
Lenzi quiso elevar la vara que había dejado Miguel “Tito” Hollman, aunque nunca estuvo a la altura del desafío. Quizás su mayor acierto –hay que sumar también a Molina- haya sido la contratación de Facundo Sava para dirigir a un equipo que estaba condenado a descender a la B Nacional.
El Colorado llegó para sumar experiencia a un plantel acostumbrado a perder, aunque con trabajo y un mensaje claro moldeó al equipo que se consagró como campeón de la Copa Argentina. En Mendoza se tocó el cielo con las manos, porque la conquista además de ser histórica instaló por primera vez a Patringa en el plano internacional: clasificó a la Copa Libertadores y luego a la Sudamericana.
Ese proceso resultó valioso en muchos aspectos: el club obtuvo un importante rédito económico, se posicionó en una vidriera reservada para equipos de élite y fortaleció aún más el sentido de pertenencia entre socios y simpatizantes.
La experiencia internacional también puso en evidencia que Patronato aún no estaba preparado para ser local en el “Presbítero Bartolomé Grella”. Su talón de Aquiles fue el campo de juego, que si bien fue sometido a un tratamiento especial nunca estuvo en condiciones óptimas para la competencia continental. Para muchos hinchas perder la localía significó una verdadera afrenta, un mazazo al corazón que ni siquiera se reparó con la goleada a Melgar, en el único cotejo que el Negro pudo tener en su estadio.
Si se contaba con el dinero para hacer bien las cosas, ¿por qué Lenzi y compañía no pudieron estar a la altura de las circunstancias? Es una buena pregunta para que responda el presidente electo, Dante Molina, cuando asuma oficialmente la conducción de la renovada comisión directiva.
Hubo elecciones donde compitieron tres listas, afianzando un proceso que comenzó en 2021 y que es muy saludable para la institución. Otra vez se impuso el oficialismo, con una ventaja de 193 votos y una participación del 54% del padrón. La lista de Molina, junto a dirigentes de la comisión saliente, mantuvieron el caudal de votos. En efecto, ese porcentaje les alcanzó para imponerse sin demasiados sobresaltos, afianzando un legado dirigencial basado en el personalismo y en el que las decisiones claves se definen en la mesa chica (Hugo Molina, Alcides Papaleo, José Gómez, Miguel Hollman y Oscar Lenzi, entre otros).
También hay que decir que con tan bajo nivel de participación resultó favorecida la lista 107: cómo se entiende que la mitad de los socios activos no haya ido a votar. Son los mismos que putean desde la tribuna o que en las redes sociales plantean sus diferencias con los dirigentes. Sin participación real es difícil cambiar el rumbo de una institución, aunque es aventurado afirmar hacia donde habría ido ese voto.
En este proceso donde ganó la democracia, vale resaltar la buena performance de Hugo Velázquez, candidato de la oposición que en términos estadísticos obtuvo un 50% más de adhesiones que en 2021.
Sobre el resultado se pueden realizar diferentes lecturas, pero queda claro que un núcleo duro de socios se identifica como un modelo de gestión: tranquilamente se puede inferir que Molina –el ganador en las urnas- es la continuidad de Lenzi, cuya figura terminó siendo muy criticada por el hincha por el pobre momento futbolístico en la B Nacional.
Pero no es el único cuestionamiento hacia las políticas del expresidente. No haber apostado a ampliar la masa societaria, en estos dos años, para algunos sectores de la oposición constituye una de las debilidades de la gestión. Consideran que más allá de las distintas obras encaradas para potenciaron la infraestructura deportiva, el club necesita salir a buscar nuevos socios para fortalecer los ingresos, aunque esta decisión implique brindar más y mejores servicios.
Durante el día de la elección en los pasillos del Grella algunos entendidos aseguraban que Molina y su comisión tenían asegurado el apoyo de los candidatos para la gobernación de Más para Entre Ríos, Adán Bahl y Claudia Monjo. No es un dato menor teniendo en cuenta que el Rojinegro deberá armar un plantel competitivo para tener chances de regresar a la Primera División en 2024.
Patronato es más que un club de fútbol y en los últimos años se han consolidado disciplinas como el básquet, el patín, el vóley, el sóftbol, el patín artístico, el judo y el karate. Una institución que quiere seguir creciendo se construye entre todos, es por eso que es necesario el acompañamiento a los representantes del deporte amateur, entre otros aspectos para fortalecer las bases formativas.