Miradas
Miércoles 20 de Junio de 2018

Primero hay que saber sufrir...

Después de batallar duro, transitar caminos que le eran desfavorables, angustias, nervios y muchas críticas periodísticas y de la ciudadanía, la alegría deportiva llegó a la vida del paranaense Rolando Wenceslao Mansilla y lo tiene más que merecido porque nunca bajó los brazos a pesar de todo. Y me consta.
Por el contrario, a pesar de varios tropezones siempre fue por más, se siguió entrenando, buscó ayuda profesional en lo psicológico, se rodeó de otro entorno de trabajo y llegó al gran objetivo: traer a Paraná un cinturón mundial.
En este caso lo hizo con la corona Latina de los Supermediano en la OMB (Organización Mundial de Boxeo). Fue de visitante, en Tucumán, y lo hizo de menor a mayor ante Facundo Paco Galovar, un anfitrión joven, fornido y de buena mano. Sin embargo Peligro se mostró concentrado, tranquilo, letal y decidido a que esta era la vencida, la cuarta.
Antes hubo otras chances que no prosperaron. Lamentablemente Peligro dejó escapar posibilidades importantes y la decepción ganó un terreno importante en su persona. Fueron frustraciones claves, que de todos modos sirvieron por lo que vino luego.
En el año 2015 fue caída ante Rubén Eduardo Acosta por el cetro Sudamericano, en el mismo año el púgil paranaense cayó ante Ezequiel Osvaldo Maderna por el cinturón Argentino y el año pasado, en el 2017, en México, perdió feo por nocaut frente a Alexis Roamer Angulo por el Título Latino OMB.
Fueron días difíciles hasta que Wenceslao Mansilla dio el golpe. Primero dejó de entrenar con su profesor de siempre, el gran Roque Romero Gastaldo con el que debutó como amateur en el año 2005, en noviembre en una pelea que Ulises Cloroformo López hizo en Echagüe. Fueron 12 años junto a Roque Romero hasta el combate con Angulo en Mérida.
De ahí en más Wenceslao se fue al Gimnasio Profigther de Paraná donde estuvo unos meses y más tarde se unió a las filas de Ignacio Doldan, en Santa Fe.
Ese cambio, la insistencia, el darse cuenta que algo no iba bien, le dieron la oportunidad al entrerriano de alcanzar la cima.
Hoy es campeón Latino de la OMB. Lo disfruta, pero por sobre todas las coas lo tiene merecido. Supo sufrir, supo dar vuelta la página a tiempo y supo insistir para hoy poder regocijarse juntos a los suyos. Sus padres están orgullosos de él al igual que sus hermanos, novia, amigos y colegas. Ahora lo que viene es ser inteligente, no errarle al camino y así poder defender con éxito lo que tanto le costo abrazar.
Claro está que no será fácil mantener lo que logró ya que todos le apuntarán al púgil entrerriano. Hoy es el monarca y todos le querrán ganar.
Para defenderlo deberá ser más fuerte que antes y la convicción será un punto clave.
¿Está apto para hacerlo? Claro que sí. Lo hizo en las malas, lo debería hacer en las buenas.
Pero eso es otra historia que ya será momento para analizar. Ahora Peligro disfruta al igual que lo hace el boxeo entrerriano.

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