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Por solidaridad, esperar y aguantar el ajuste

Sábado 04 de Enero de 2020

Los mensajes, los gestos, las medidas pueden ser analizadas, pero teniendo en cuenta la herencia y la realidad, que son más que determinantes. Digo todo esto habida cuenta de los debates y polémicas que se están dando con respecto a las acciones que está tomando el gobierno de Alberto Fernández.

Es obvio que se deberá esperar como mínimo seis meses para evaluar la marcha de la gestión, más teniendo en cuenta el país que recibió de la pésima gestión que dejó Mauricio Macri. Hablar de cómo quedó la Argentina sería redundante. Fue tan malo que la población lo castigó con el voto.

Habrá que tener paciencia, habrá que esperar y no ser tan tajantes con los pronósticos. Nos podrán gustar un poco más o un poco menos los anuncios del plan (me gustaría que sea un programa), y una vez que se vean los efectos, sí hacer las evaluaciones.

En el medio de todo esto, algunos rememoran el mantenimiento de la grieta. No ayudan en nada los sectores más extremistas del kirchnerismo y del PRO.

Menos mal que aparecen los sectores más dialoguistas, consensuadores del peronismo, los gobernadores, los ligados con Alberto Fernández, del radicalismo y la propia sociedad que ve que el ajuste instrumentado era necesario, sabiendo que hay contradicciones en el propio gobierno con las propias medidas tomadas. Habrá que aguantar y aguantar, no queda otra.

Ahora vimos que los gremios son peronistas –no descubrimos nada–, y los grupos sociales que reclamaban en las calles estaban ligados con el kirchnerismo. Por mucho menos a Macri le incendiaron la plaza de Mayo y la del Congreso.

Esta es la realidad, donde hasta hace tres meses rechazaban la quita del IVA a los alimentos, el congelamiento de los combustibles, el reperfilamiento de la deuda, y por estos días, los mismos sectores no dicen nada ante políticas severas para los bolsillos de las pymes, la clase media, los jubilados y la producción.

Pese a todo esto se debe esperar, porque así lo establece el sentido común. Habrá contradicciones en la gestión de Fernández, decisiones confusas y hasta expresiones que chocan con lo que decían hace un tiempo atrás.

En medio de este infernal barullo de ajustes y medidas solidarias se deberá reforzar la idea de que de la crisis se sale con gestos y medidas y siendo inteligentes.

Los gestos llegaron, un poco tarde, pero llegaron con el congelamiento de sueldos de los políticos y autoridades electas, lástima que desde el Poder Judicial siempre se mantendrán sordos a la hora de aportar algo a los que menos tienen.

Las medidas transitorias son necesarias para que los que peor la estén pasando al menos tengan un par de mangos más por estas horas. Es obvio que esto es un parche que durará un breve tiempo.

Y una vez más, el Estado le pone el pie sobre la cabeza al sector productivo, con retenciones y acciones que en el pasado ya fracasaron. Deberán saber los políticos que el hombre y la familia del campo lo único que saben hacer es trabajar, y si es por el país, por los pobres, no tendrán problemas en hacer aportes solidarios. Como lo hicieron en 2001 cuando la Argentina se prendía fuego.

Hasta el cansancio se indica que en los últimos años, de cada 3 dólares que se producen en el país, 2 los aporta el campo.

Hoy es esta la realidad, por lo tanto seguir castigando al que genera el dinero es insólito. Lo hicieron los Kirchner, Macri y ahora Fernández.

En la experiencia del presidente Fernández, en su supuesta visión de unidad y en la inteligencia de priorizar a la industria, el campo y a los que menos tienen, es necesario aguardar, esperar y ser más tolerantes que nunca esperando el tan ansiado proceso de recuperación del país. Ojalá se dé, por el bien de todos nosotros y de nuestros hijos.

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