Caso Fernando Pastorizzo
Lunes 22 de Octubre de 2018

Por qué no dejamos en paz a Nahir

Nahir Galarza, se sabe, fue condenada a perpetua por el crimen de Fernando Pastorizzo ocurrido en Gualeguaychú. La Justicia fue contundente y encontró culpable a la joven que finalmente fue sentenciada.
Para la población se confirmó que es una asesina, que debe estar a resguardo en un penal porque es peligrosa, y vaya si lo es, ya que es capaz de matar, mentir y hacer creer que todo fue un accidente.
El caso en sí fue resonante, porque una muchacha rubia, de clase media y muy bonita asesinó a su novio. Se hizo una novela de verano, en parte por culpa de los propios padres, el manager y también por dichos de sus propios abogados.
Horas y horas de exposición se insumieron en la causa, como en el juicio, y con justa razón.
Llegó la condena y, a mí entender, ahí debería haber terminado la historia.
Para mi gusto, muchos insisten en 'ordeñar una vaca muerta'. Me parece que la historia de Nahir es tenebrosa y oscura, pero seguir insistiendo en transformarla en noticia es estirar de modo innecesario un tema por demás "trillado". ¿Qué puede cambiar o aportar a la causa judicial saber que la asesina padece algún problema de salud o que va a rendir una materia de la facultad? Seguramente nada.
Seguir persiguiendo a la chica casi no tendría sentido, a no ser que pueda emitir dar información o confesión, algo que a esta altura de los acontecimientos es poco probable, ya que se cerró en su historia falaz.
Es obvio, que los periodistas buscamos la noticia y los hechos, pero el límite es cuando se produce un hostigamiento y una persecución sin sentido. Entiendo que Nahir, pese a ser una asesina condenada, tiene el derecho a estudiar tal cual marca la ley de Ejecución de Penas, así como a estar tranquila y a purgar la pena en un ambiente de reflexión.
Es muy llamativo el interés de seguir manteniendo a Nahir como noticia, más si se considera que los muchos años que estará tras las rejas. La persecución se hizo tan evidente, que se la siguió hasta cuando fue a rendir en la facultad en Concepción del Uruguay. Y, como era de esperar, no resulta extraño que en medio de esa presión saliera mal. Esto no pretende ser una defensa de la condenada, ni mucho menos pretender que se le salden sus deudas. Pero al menos, correrla del eje de la noticia. Para muchos se trató de un debate estúpido para intentar transformar a la chica en víctima del crimen de Fernando Pastorizzo.
Se quiso hablar de violencia de género hacia la condenada, de machismo, patriarcado y otras cuestiones que no estaban en la investigación ni en el expediente. La Justicia terminó con las especulaciones y llegó a un veredicto ejemplar condenando a la joven por homicidio calificado.
Menos mal que se dejó de lado analizar la conducta de Nahir y pretender justificarla desde visiones extremistas. Por eso, insisto, más que nunca, hay que dejar en paz a Nahir Galarza y que cumpla con la condena de prisión perpetua.

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