Hoy por Hoy
Viernes 13 de Julio de 2018

¡Por fin se termina!

De a poco se va cerrando la persiana. La Copa del Mundo se va despidiendo. Solo restan dos capítulos para que Rusia 2018 sea leyenda. Esta tarde Bélgica e Inglaterra disputarán el encuentro que nadie quiere jugar: el que protagonizarán quienes perdieron el pase a la final. Como consuelo el ganador tendrá como premio ubicarse en el último escalón del podio. Mañana la ceremonia se clausurará. Croacia y Francia van por la gloria. Por el trofeo más preciado.
Los libros marcarán que fue un gran acontecimiento deportivo. Que fue uno de los mundiales mejor disputado. Que hubo crecimiento desde lo colectivo. Que una vez más el equipo superó a las individualidades. Por eso las grandes megaestrellas observarán la gran final a través de la pantalla grande.
Más de un mes de competencia. Para ser sinceros ya es demasiado tedioso. Sí, me terminó aburriendo. Y me pasó a mí, que consumo (y disfruto) fútbol la mayor parte del día. Sin embargo, Rusia 2018 me cansó. Les aseguro que el desgaste no sucedió porque el seleccionado argentino quedó eliminado prematuramente. No tenía demasiadas esperanzas.
La Copa del Mundo exhibió estadios de primer nivel, superando claramente a los escenarios de los anteriores mundiales. La seguridad fue un éxito. Si bien hubo presencia de los violentes en los partidos, los mismos no fueron noticia. Tuvieron que cumplir con las reglas que evaden en nuestro país. A esto se agrega grandes encuentros y con un alto grado de emotividad. Asimismo, Rusia 2018 es tedioso y celebro que se termina mañana. Sí, para mí esto es un sufrimiento deportivo. Es que en realidad extraño la competencia local. Extraño nuestros torneos, la Superliga, Copa Argentina, Sudamericana, Libertadores, B Nacional, Federal A y toda competencia a la que pueda asistir.
El Mundial dejó una vez más en evidencias la mediocridad que reina en el fútbol argentino. Las críticas hacia la dirigencia gira alrededor de la tristísima performance del seleccionado nacional en Rusia y en su angustiosa clasificación. También del 3 de diciembre de 2015, fecha en la que se inmortalizó la ecuación que indica que 38 más 38 da 75. Pero pocos elevan la voz al mencionar otras miserias que tiene nuestro fútbol, como la desprotección que tiene el hincha al asistir a un estadio o la de los jugadores dentro del campo de juego. En este sentido hubo pocos avances en cuanto a proteger la integridad física de los futbolistas que siguen expuestos a sufrir serias lesiones en las canchas más modestas del ascenso, como sucedió en mayo de 2015 cuando Emanuel Ortega perdió la vida por chocar contra un paredón en un partido por el campeonato de Primera C Metropolitana.
A pesar de todas sus miserias, no dudo en remarcar que nuestra competencia es la más atractiva y apasionante. A pesar de los mediocres encuentros, de la escasas infraestructuras, de los pésimos operativos de seguridad. Ir a observar un encuentro de fútbol de un equipo de mi país es uno de los mejores planes que puedo tener. Lo disfruto cuando voy en condición de hincha. Me sucede lo mismo cuando tengo que ir a trabajar. Además estoy seguro, totalmente convencido, de que es ahí donde volveré a cruzarme con el Chacho.

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