Hoy por Hoy
Lunes 26 de Noviembre de 2018

Perdimos por goleada

Era la gran chance que tenía enfrente jugadores, técnicos, dirigentes en salir juntos a una cancha colmada, frente a cámaras que llevaban la imagen a millones de hogares.

No somos autodestructivos como algunos vivos nos quieren presentar. No somos violentos, no participamos, fomentamos o alentamos ningún tipo de violencia. La inmensa mayoría quiere vivir en paz, a pesar de todo y contra todos. Los dos días de furia que se vivieron en torno a un partido de fútbol deben ser vistos como la culminación de un circo mediático que se armó en torno a esto, promocionando esos 90 minutos como la final del siglo, de vida o muerte, de gloria y fracaso, de campeones y perdedores, con miles de horas de tevé vendiendo cualquier pescado podrido.
Y en medio de esto, lo otro. Las eternas internas entre los organismos de seguridad, sus convivencias (y conveniencias) con delincuentes comunes en cercanías de una cancha. Todo, armando un combo clásico en el que la gente común está claramente afuera.
Las 60.000 personas que ingresaron pacíficamente al Monumental, aguantaron tranquilos dos días de manoseos, fueron, regresaron a sus casas, a sus provincias, volvieron. Y nada. No hubo juego, no hubo pelota, no hubo goles. Y no rompieron nada. Fueron víctimas, además de la espera y los viajes, de represión y robos por parte de las fuerzas de seguridad y de delincuentes, que a esa altura de la tarde del domingo, se hacía imposible distinguir cuáles eran los unos y los otros.
Esa gente, esos hinchas, forman parte de la sociedad que no es culpable de nada, algo totalmente distinto a como marcan por estas horas los "serios" analistas deportivos en sus programas sin fin. Ellos sí son parte de esa sociedad culpable de la que hablan, remarcando día a día la belleza inmortal del ganador contra el eterno desprecio al vencido, califican de vida o muerte un juego, por el que se debe poner todo, ir a matar o morir a cada pelota, a cada situación.
Nada de eso que repiten para repartir culpas en los que no la tienen: "el fútbol es reflejo de la sociedad". Mentiras. Hay miles de actividades que realiza la sociedad que no terminan en violencia, en agresiones, en negociados de pocos en desmedro de muchos, en suspensiones, maltratando a sus seguidores. Y cuando las hay, alguna fuerza de seguridad o policial anda merodeando por ahí. Pero ya está. Terminamos de perder lo último que teníamos y no supimos defenderlo. Se lo dejamos a los panelistas de los programas televisivos, para que ellos lo jueguen, lo relaten, lo comenten. Ya nada importa. Ahora andan cruzando versiones, operando para un lado y otro, buscado la ventaja de la pequeñez para ganar algo, para que todos vean que su club tiene unos dirigentes "vivos", que no dejaron que lo "camine" el otro. Tendremos una semana de esto otra vez, donde todos estaremos enlodados de miserias ajenas, sin que aparezcan los verdaderos culpables y perderemos la gran oportunidad de salir del fondo asqueroso en el que estamos.
Todos perdimos. Era la gran chance que tenía enfrente jugadores, técnicos, dirigentes en salir juntos a una cancha colmada, frente a cámaras que llevaban la imagen a millones de hogares. Y ahí, todos juntos, dejar en claro que hasta acá se llegó. Que no jugáramos más hasta que la solución sea definitiva y que el poder político del país, todos los que lo representan, se hagan cargo de solucionar esto. Pero perdimos por goleada. Y seguiremos perdiendo.

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