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Paraná: una ciudad con pocos árboles

Desmontando para construir barrios pero no vuelven a plantar nuevas especies. En buena parte de Paraná es evidente la deforestación.

Martes 29 de Diciembre de 2020

No deja de llamarme la atención la poca cantidad de árboles que hay en la ciudad de Paraná. Mi percepción puede estar equivocada, pero desde hace un tiempo me resulta llamativo que se construyan barrios nuevos y no se planten árboles en esos lugares donde antes había, y más contando Paraná con un Vivero Municipal, que hace un trabajo destacable. Encima a cada vecino se le brinda asesoramiento sobre el proceso de plantación y el cuidado posterior que requiere cada especie.

A principios de diciembre leí un informe que UNO publicó en la página 29 que indicaba que “por primera vez en la historia, la masa de las carreteras, edificios, botellas, ladrillos o juguetes supera a la de todos los seres vivos (biomasa). Un estudio que se remonta a 1900 muestra cómo a la vez que los kilos de animales y plantas se han reducido de forma acelerada, crecía a un ritmo aún mayor la cantidad de hormigón, ladrillo, aglomerados o plásticos. La acumulación de lo artificial es tal que se venía doblando cada 20 años, pero se triplicará en las dos próximas décadas”. El trabajo ahora publicado en Nature y reproducido por El País se puede leer completo en la edición del jueves 10.

Además los últimos informes sobre cambio climático indican que todo es más caliente, a pesar de que en 2020 el mundo funcionó a medias por la pandemia que paró todo por varios meses.

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La vereda de la plaza 1° de Mayo de Paraná es un infierno sin sombra. 

La vereda de la plaza 1° de Mayo de Paraná es un infierno sin sombra.

Hace pocos días observé al intendente Adán Bahl caminar el barrio que se está construyendo en calle Juan Báez y Montiel, en la zona cercana al Parque Mutio. En el lugar, donde abunda la brosa, pensaba si no era ahora el momento de comenzar a plantar árboles para que cuando lleguen los vecinos los mismos ya estén crecidos. Además porque en ese predio había muchos árboles y ahora hay cemento, y cuando vengan las familias a ocupar las viviendas habrá más cemento porque seguro que harán un patio, construirán un galería o un quincho o ampliarán el hogar.

Hace pocos días también anduve por el Acceso Norte, donde se está construyendo un barrio para más de 100 familias y hay otros emprendimientos menores. Todo cemento. No hay árboles en lugares donde además antes había. Ni hablar de las calles cercanas al centro de la ciudad. Sacando Alameda, otra por la que da gusto caminar por ejemplo es por Belgrano desde Racedo hasta Carbó.

La sombra de los árboles permite evitar el sol que por estos días se siente fuerte. Pero si uno dobla por Villaguay hasta Pellegrini no hay sombra. Es todo sol.

Si bien siempre se dice (a modo de broma) que las gestiones municipales se miden por los baches que se tapan y las calles que se arreglan, sería bueno que empecemos a evaluarlas (en serio) por lo que hacen por el medio ambiente.

Porque los árboles producen oxígeno, purifican el aire, forman suelos fértiles, evitan erosión, mantienen ríos limpios, captan agua para los acuíferos, sirven como refugios para la fauna, reducen la temperatura del suelo, propician el establecimiento de otras especies, regeneran los nutrientes del suelo y mejoran la vida. Ayudan a atenuar las tormentas.

Estaría bueno que Paraná tenga más árboles para que sea una ciudad un poco más fresca.

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