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Paraná, ¿una ciudad abandonada?

"... Contenedores de basura abarrotados y rotos; ramas de la última poda amontonadas en las esquinas, olor a caca de perro, parecen ser parte del paisaje..."

Lunes 02 de Septiembre de 2019

Contenedores de basura abarrotados de mugre y rotos. Ramas de la última poda amontonadas en las esquinas que ya parecen ser parte del paisaje. Un fuerte olor a caca de perro, que a la tarde invade el ambiente, y torna irrespirable el aire. Calles detonadas por los pozos e intransitables. Agua servida de las cloacas escurriéndose por las cunetas, y obras abandonadas que se transforman en trampas mortales porque los carteles que advierten del peligro se cayeron y nadie los levantó. Así es el panorama que muchos vecinos de la ciudad de Paraná vemos a diario cuando recorremos la ciudad. O mejor dicho cuando salimos del centro hacia cualquier punto cardinal.

¿Hay paro de municipales? ¿No hay elementos de trabajo? ¿Qué sucede? Es llamativo, pero la capital de la provincia está como abandonada o por lo menos esa sensación tengo. Y si bien ya culmina el mandato de Cambiemos frente a la comuna, es preocupante que suceda esto, porque a Paraná no la gobierna un hombre improvisado en política, sino alguien que ya fue intendente. Supuestamente haber gobernado da un plus para manejar lo público. Pero no es toda responsabilidad del intendente, ya que en Cambiemos siempre se habla de trabajo en equipo. Apelando al deporte se puede decir en este caso que falló el técnico o los jugadores (funcionarios) no interpretaron bien el libreto.

Vivir en Paraná, que es una linda ciudad, se ha tornado un problema. A todos los inconvenientes enumerados, los usuarios del colectivo tenemos que sumarle el desasosiego de no saber qué sucederá con el transporte público, ya que hay una amenaza de paro latente. Del colectivo solo voy a referirme a la intranquilidad que nos genera no saber si vamos a tener servicio todo el mes. No voy a hablar de la ausencia de garitas ni de lo malo del servicio, eso lo dejamos para más adelante.

Al Buzón de Lectores de UNO llegan cientos de mensajes de vecinos: cloacas rebasadas, falta de recolección de residuos, calles rotas y problemas de iluminación son los temas más recurrentes.

Será un desafío para el próximo gobierno ordenar la Municipalidad, pero no con un gran ajuste que termine perjudicando a los que menos tienen que son los trabajadores contratados. El trabajo es un gran ordenador social. Con trabajo se reducen los índices de violencia y bajan los delitos. Para que todos sigan se podría pensar en una redistribución del personal a las áreas que están débiles, justo las que se ocupan de los barrios más allá de bulevares. Porque a Paraná le hace falta orden, pero no el orden de los gobiernos autoritarios sino el que proviene de gestiones que se preocupan por los vecinos y ordenan sus recursos cuidando su personal y mejorando la calidad de la gestión.

Según la columna de opinión de Carlos Matteoda del último domingo (Macri, Varisco y un final deshilachado) la transición entre los que llegan y los que se van no es armoniosa y no lo será por decisión de la actual gestión de gobierno, una lástima.

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