Jueves 13 de Julio de 2023
Enrique Carbó (1861-1920) fue gobernador de Entre Ríos (de 1903 a 1907), intendente de Paraná, ministro de Gobierno provincial, senador y ministro de Hacienda nacional. Promovió una reforma a la Constitución provincial, el Ferrocarril Paraná-Buenos Aires y creó de la escuela Alberdi de Oro Verde (primera normal rural de América Latina). Carbó es homenajeado en Entre Ríos incluso con un pueblo que lleva su nombre. En Paraná lo rememoran escuelas y un importante monumento en la plaza homónima detrás de Casa de Gobierno.
Además, tiene el honor de nombrar una de las calles más bonitas de la capital. Carbó es lindísima. San Martín la recibe como Paraguay y la designa como el centenario gobernador. La educación marca su principio, con “La Pecera” y su final, con “El Cristo”, donde Ramírez la renombra Deán J. Álvarez.
Es una calle dedicada al arte, con la Casa de la Cultura; a la gastronomía, con pizzerías y restoranes; al deporte con el Club Sionista; y a todo tipo de comercios: en Carbó se compran ropas y baterías para autos. A su vez, ladea al hospital más importante de la provincia y contiene centros de diversas especialidades médicas. Por si fuera poco, está la Plaza Sáenz Peña, histórico atractivo para hacer familia, amistad, caminata, artes circenses y vagabundeo.
Pese a todo, que me perdone Enrique: no entiendo (o no acuerdo con) que merezca la millonaria obra para “arreglarla” que emprendió la Municipalidad. Empezó la semana pasada desde Ramírez y se extenderá hasta Libertad.
La gacetilla oficial anunciaba: “Comienzan las obras de repavimentación de calle Carbó”. Lo primero que hice fue caminar el trayecto. Estaba prácticamente intacta. Encontré exactamente 13 baches en las 13 cuadras. Digo “baches” pero no llegan ni a pichones de los auténticos cráteres y agujeros negros que surcan nuestros suburbios. También vi delgadas líneas negras en la mayoría de las cuadras: micro-fisuras.
Luego, para tratar de comprender antes que criticar porque sí, llamé a un funcionario entendido de Obras Públicas del Municipio, que accedió a explicar “porqué Carbó” y se tomó su buen tiempo para hacerlo. Como toda obra, dijo, surgió de un estudio de ingenieros de la Municipalidad que alertaron y respaldan la decisión. Palabras más o menos, cito al funcionario: “El problema de Carbó es que por esas fisuras empieza a filtrarse agua hacia abajo. Aunque en la primera capa no se note tanta rotura, esa agua se acumula y ‘pudre’ los cimientos, por decirlo de una manera. Eso va rompiendo la estructura y provoca que cuando vayamos a tapar uno o dos baches el arreglo no dure nada. Entonces habrá que hacer, pero tarde, la obra estructural que hacemos ahora”.
El consultado sumó a su justificación: “Como gobierno nos enfocamos en lo urgente y estamos con bacheo en toda la ciudad, pero también tenemos que trabajar la prevención antes de que se rompan vías estratégicas. Carbó tiene una altísima circulación, no sólo de vehículos livianos sino también de colectivos”. Asimismo, el funcionario defendió el plan de calles céntricas y adelantó: “Vamos por las grandes arterias”. La próxima es Gualeguaychú.
Entiendo la argumentación y no vale lo mismo mi opinión como la de cualquier persona de a pie que la de ingenieros y técnicos, pero no deja de ser entendible (¿y atendible?) que muchos vecinos renieguen de semejante inversión en una calle que estaba en condiciones de tránsito casi perfectas para prevenir que se rompa en algún momento, mientras hay cientos de cuadras hoy, ahora y desde hace añares, atravesadas por enormes pozos, sin asfalto o ni siquiera con broza.
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Se lo dije, coincidimos en que es una opinión respetable, que la gestión municipal (obviamente) tiene sus criterios y hasta luego.
Hay que conceder, por un lado, que el dramático estado de muchos barrios de la ciudad viene de arrastre, que la actual gestión hizo obras transformadoras para la circulación de la ciudad, y que no se ocupó sólo de avenidas.
Por lo pronto, el “homenaje” a Carbó sigue en marcha. Y mientras, decenas de barrios de Paraná esperan que se los priorice, por una vez, antes que al centro.