Hoy por hoy
Jueves 16 de Noviembre de 2017

Otra vez, la ley no es pareja para todos

La Municipalidad de Paraná decidió liberar un espacio público y arremetió contra los carribares que estaban en la avenida Costanera. De una forma violenta, utilizando topadoras, se destruyeron las estructuras de comida al paso que funcionaban a metros de la plaza Le Petit Pisant, dejando una pobre imagen para la que una vez quiso ser una ciudad paisaje. Sin dudas que se arremetió contra personas que buscan ganarse el pan de cada día, después discutamos qué había atrás de todo esto. Por ejemplo, ¿quién los habilitó para estar en ese lugar? Y si pagaban algún tipo de impuesto. Lo concreto es que todos recibieron la propuesta del gobierno municipal de ser reubicados en otro sector de la ciudad, por eso aceptaron el desalojo.
Ahora, a pocos días del paso de las máquinas, ese sector de la Costanera luce desolado, con imágenes propias del Far West. Pero hay un detalle: un carribar resistió y no sufrió ningún daño. Entonces, está claro que la ley no es pareja para todos. Como suele pasar en este bendito país.
Resistiendo a la medida municipal se encuentra el carribar Al Paso, propiedad de Hugo Núñez. Las topadoras no pudieron con su negocio y parece que el tema va para largo.
Núñez sigue atrincherado haciendo caso omiso a la orden de liberar ese espacio del Parque Urquiza.
"Tenemos un conflicto con el señor Núñez, quien se resiste a la iniciativa, y ante esto se avanzó con una denuncia judicial para lograr que ese lugar quede libre", explicó Francisco Avero, fiscal del Estado municipal.
"Descubrimos que desde la Municipalidad se pagaba el consumo de luz de esta persona, es decir que todos los paranaenses le estábamos pagando la factura de electricidad, por lo que ya se ha instruido a la empresa de energía para que corten el servicio", informó el dirigente en una nota publicada por UNO días pasados.
Después de conocer estos detalles, uno imagina que ese local ya no debería seguir funcionando, pero no es así. El carribar del señor Núñez sigue firme, como si nada pasó. Incluso con sus luces prendidas en el horario nocturno. Como dijo Avero, le seguiremos pagando la luz el resto de los paranaenses. ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Tanto poder tiene este señor como para burlarse de todos nosotros?
Con el paso de los días el tema empieza a quedar en el olvido y esto favorece a la persona que según los funcionarios municipales está en infracción. Del otro lado están los que aceptaron que las máquinas rompan lo que con tanto esfuerzo levantaron, los que se fueron convencidos de que iban a ser reubicados. ¿Dónde? Porque hasta ahora todo terminó en promesa y están pagando las consecuencias los que negociaron una salida sin resistencia.
Una situación similar se vivió años atrás con los puestos callejeros que estaban en la peatonal San Martín y que venían de ser desalojados del Mercado Central. En un primer momento estuvieron en calle Chile y Venezuela, para luego tener su lugar propio a pocos metros sobre Perú. Claro que a la vuelta están los famosos manteros, que también la pelean todos los días aún sabiendo que en cualquier momento pueden ser desalojados. Es un tema complicado, porque no alcanza con escuchar todas las campanas y sacar conclusiones facilistas. Lavarse las manos es lo más sencillo y desde la Municipalidad muchas veces lo han hecho, en todas las gestiones.
Son tiempos difíciles, donde te piden que estés de un lado o del otro. Y si estás de uno te miran mal y no podés opinar. Lo que tengo en claro es que no se puede estar al margen de la ley, que el tramposo a la larga o a la corta siempre termina cayendo. Entonces, ¿quién es el tramposo en el tema carribares? La respuesta la esperamos todos. Los ciudadanos comunes, los dueños que fueron desalojados y el poderoso señor Núñez, que resiste porque sabe que en pocos días ya nadie se acordará del tema. Un hombre sabio y que tiene en claro que la ley no es pareja para todos.

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