#Miradas
Domingo 12 de Mayo de 2019

Obstáculo en la puerta de salida

El populismo es mala palabra. Nadie quiere al populismo, se debe desterrar al populismo porque el populismo ha sido la causa de todos los males. En su gran mayoría esto lo dicen y lo sostienen por televisión personas famosas y cultas. Gente, casi toda, que vive cómoda en su casa, y que con estos primeros fríos ya pudieron prender la calefacción.
Para millones de personas en este país el populismo no tiene una definición etimológica clara, tampoco es algo que hoy los desvele porque tienen problemas más urgentes, todos vinculados a la pobreza, el trabajo y la comida, pero si tanta gente que estudia y sale por la tele dice que esto es malo para el país, debe serlo nomás.
Está claro que este gobierno está totalmente en contra del populismo, y hace todo lo que puede para que el populismo no vuelva.
"Pará, pará, ¿cómo que no vuelva?", se preguntarán entonces esos mismos millones sentados frente a la pantalla. "¿El populismo ya estuvo?".
Y cuando les explican que, al parecer, el populismo era lo que había hecho el gobierno anterior, esos mismos millones de personas empiezan a mirarse entre sí y no les queda otra que comparar como estaban antes y como están hoy.
Ni con esta visión absurda de la realidad reacciona el Gobierno Nacional para cambiar la estrategia y ver que son cada vez más los millones a los que no les importa como se definen los tipos de gobierno desde una mesa intelectual o en un panel mediático.
Acá lo que importa es cada vez más elemental: Pobreza, trabajo y comida.
Quienes están con cualquiera de estas cosas en la cabeza o en la panza sienten un cachetazo de burla cada vez que se les pide más esfuerzo, sienten que los humillan en público cuando ven que la preocupación del gobierno es que no se vaya a enojar Christine Lagarde.
Insultan la dignidad de todos los hombres y mujeres de trabajo que no llegan a fin de mes dándoles la posibilidad de pagar la luz y el gas en cuotas. No saben como controlar los precios y hacen planes de gobierno para que una familia pueda acceder a la comida. Exhiben estas cosas como logros y lo publicitan. Parecen migajas y sobras tiradas a una multitud miserable desde lo alto del palacio donde viven los señores ricos.
El problema es que esa multitud es cada vez más grande, está cada vez más enojada y está quedando encerrada en un círculo con una sola puerta donde se ha parado Macri, la televisión, los banqueros y algunos que todavía viven cómodos, con un solo objetivo: Que no vuelva el populismo.
Es una cuestión de tiempo. Con las cosas como están la estampida es inevitable.
Y ellos mismos se han parado en la única puerta que han mostrado.
La gente no sabe si el populismo es malo o es bueno. Tampoco sabe muy bien lo que hay afuera de este círculo en que lo han encerrado. Pero todos están mirando enojados hacia la única puerta de salida.

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