Hoy por hoy
Lunes 18 de Diciembre de 2017

Los renegados de nuestra historia

Hoy el oficialismo contraatacará para implementar el ajuste a los jubilados en un Congreso nacional blindado por vallas y fuerzas de seguridad. Todavía resuenan los balazos de la bestial represión del jueves a una manifestación que reclamaba no aprobar el recorte a los ya escuálidos ingresos de los viejos, pensionados y beneficiarios de asignaciones familiares y sociales.

Luego de esos episodios, se escucharon principalmente dos versiones sobre la causa del fracaso del Gobierno para la reforma jubilatoria. Los medios afines al macrismo acusaron a la violencia de la oposición, en tanto que las usinas de opinión del kirchnerismo señalaron solo a la represión como el origen de la crisis. ¿Tanto les cuesta a los dos principales sectores del poder político en Argentina, admitir que el pueblo en la calle ha logrado, otra vez, frenar una medida reaccionaria?

Ambas versiones, signadas por la descontextualización de los hechos del jueves. No se trató de una marcha aislada el día de la votación, sino que el reclamo se venía haciendo oír desde hacía tiempo, y un día antes una multitud integrante de distintos movimientos sociales se había expresado en las mismas calles.

Nuevamente, aparecen los renegados de nuestra Historia. Los que se olvidan cómo fueron echados los ingleses en 1806 y 1807; cómo se logró la independencia de España; cómo se conquistaron reformas populares desde el 17 de octubre de 1945; cómo se voltearon dictaduras a fines de los 60; cómo se derrocó a un gobierno que llevó a una hambruna generalizada en 2001. Lo tuvo que describir un diario extranjero, el español El País: "Argentina vuelve a una de sus tradiciones más arraigadas: la calle manda en la política".

Está claro que al Gobierno le viene bárbaro decir que todo lo que se opone a Cambiemos es kirchnerismo, dado el repudio de gran parte del pueblo que tienen sus dirigentes, y ponerle al lado la palabra violencia. Lo mismo hacía Cristina cuando asustaba con la derecha golpista ante un reclamo social.

Ahora esa táctica la expresa Joaquín Morales Solá con su artículo "La creación de un clima destituyente", publicado ayer en la página 22 de UNO.

Quien sigue las columnas de este periodista puede advertir su sed de sangre, desde la presentación de la RAM como el ISIS argentino, en la creación de un clima represivo, necesario para hacer pasar medidas como las que hoy volverá a intentar aprobar Cambiemos y los diputados del peronismo que dicen estar condicionados, más bien de rodillas, para justificarse.

¿Qué culpa tiene un jubilado de quién se pone a su lado? Ninguna, y eso no debe tapar lo genuino del reclamo. Ni siquiera que los que ahora los defienden contra el ajuste son los mismos que hace unos años vetaron el 82% móvil, por ejemplo.

Con el anuncio del bono, el Gobierno confesó el recorte. Como están las cosas, o ajusta la Nación o ajustan las provincias, panorama que describió el periodista Carlos Matteoda en este espacio el viernes pasado ("Sin retorno"). De esto tampoco tienen la culpa los jubilados, ni los nacionales ni los provinciales.

"Aquí todos queremos curarnos, pero todos andamos escapándole a la jeringa", escribe hoy en UNO Jorge Fernández Díaz, el aspiracionista de Vargas Llosa argentino. La teoría de pasar hambre para equilibrar el descalabro del pasado. La clásica farsa que oculta las ganancias obscenas de sectores como las petroleras, las mineras, los bancos, las cerealeras, entre muchos otros, que se han beneficiado tanto con este gobierno como con los anteriores, donde el ajuste nunca parece llegar. Es decir, los responsables de la situación complicada de la economía.

Por el contrario, en la política del Gobierno, a la fiesta de ellos la tienen que pagar quienes la padecen. Así vamos llegando a 13,5 millones de pobres. Como están las cosas, aquel actor social y político del que tantos se espantan tendrá nuevamente el protagonismo que la Historia indica.

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