Miradas
Miércoles 22 de Agosto de 2018

Los materiales para Tecnología

El imaginario popular desde hace un tiempo muestra que cursar en la escuela pública es "haber caído" no se sabe bien de dónde, pero seguramente del sistema.
La mayoría de las informaciones que se manejan, estadísticas y números tienen que ver con la mala calidad educativa.
Las pruebas no aprobadas, las notas bajas en materias como matemática y lengua. Ni hablar de historia u otra asignatura que demande más estudio.
Los chicos no razonan, el modelo tiene que cambiar, los docentes no tienen pedagogía, nunca tienen clases y así un sinfín de ítems para que los padres decidan realizar un esfuerzo económico y busquen un lugar en un colegio privado.
Pero ese es otro tema para analizar, ya que además de dinero, comienza el peregrinar para conseguir un banco. Averiguar las fechas de inscripción de cada establecimiento, realizar largas colas para lograr una vacante y aún así el objetivo de lograr un cupo en el sector privado no es seguro.
Todos los años se repiten las mismas imágenes, los padres con sillones esperando llegar a la secretaría de la institución y allí anotar a su hijo, no importa que después tenga que gastar en transporte escolar o esté en un curso con 40 alumnos, lo importante es asegurarse "días de clases" y "educación".
Pero la intención de esta opinión es destacar otro perfil de la educación, que se evalúa muy poco en las pruebas internacionales, que miden el desarrollo formativo de cada país.
La semana pasada la mayoría de las escuelas realizaron su feria de ciencia. Invitaron a las familias, a los vecinos y a los medios de comunicación para que conozcan el quehacer de los niños de primaria.
Diario UNO reflejó, tanto en la edición gráfica como en la web, los distintos trabajos realizados por los alumnos en las materias creativas. También por televisión -se pudo ver en el informativo- las notas con los docentes que explicaron en qué se basaron para experimentar en el aula. Internet es una gran herramienta para que cada chico descubra en detalle cómo realizar una actividad. A través de los videos de YouTube se encuentran tutores para hacer en casa lo que se imaginen, desde una operación matemática hasta un auto con motor; una flor que baila o un puente.
Algo similar permite la educación tecnológica o también conocida como Tecnología que se dicta en la escuela. Justamente esta asignatura es la que los padres no entienden cómo evalúa, qué tiene en cuenta el maestro para calificar en el boletín, si en los cuadernos de los niños sólo hay pocas hojas escritas, divididas en columnas donde se describen tipos de materiales, procesos productivos y nada más. En realidad, lo que la educación tecnológica espera es que los alumnos puedan plantearse interrogantes y ser capaces de encontrar respuestas acerca de algunas de las relaciones entre la técnica y el modo en que las personas resuelven problemas de la vida cotidiana.
Eso fue lo que se trabajó en las aulas de las escuelas públicas de Paraná. Y así, desde el televisor, se pudo apreciar de qué forma los pequeños de primer grado de la escuela N°202 Gaspar Benavento -con total naturalidad- explicaron y mostraron la fórmula para hacer el tan renombrado "slime". Teniendo en cuenta los materiales y sus cambios, a través de las mezclas razonaron: "El slime es como un fluido no newtoniano (material viscoso que varía con la temperatura que se le aplica) que cuando lo apretas con mucha fuerza se hace duro y cuando lo dejas en la mano, se va cayendo". Así de fácil se acercaron a la ciencia, así de fácil -con 6 años- comenzaron a incorporar conocimientos para aplicar -sin querer- en situaciones de la vida cotidiana y también con intereses específicos, como es experimentar, buscar resultados.
De esa manera sencilla comenzaron a recorrer un camino, el del aprendizaje. Con la Tecnología se intenta que los chicos reflexionen sobre sus capacidades para la planificación y el control de sus acciones y sobre el modo de utilizar de manera intencional y deliberada los procedimientos relacionados con la resolución de problemas. Por eso cuando en el cuaderno de tecnología los chicos lleven una notita pidiendo materiales de diversas texturas (lanas, yerba, palitos brochette, entre otros), los adultos no duden en conseguirlos, para que todos lleguen al aula con los elementos que le permitirán experimentar, pensar y crear.

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