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Los 96 de Favaloro

El hombre hubiera cumplido ayer 96 años, pero su legado dejó de tener edad y se transformó en parte de ese orgullo tan típicamente argentino que necesita que las personas estén muertas para reconocerles los logros.

Sábado 13 de Julio de 2019

El hombre hubiera cumplido ayer 96 años, pero su legado hace mucho dejó de tener edad y se transformó en parte de ese orgullo tan típicamente argentino que necesita que las personas estén muertas para reconocerles los logros. René Favaloro tenía 77 años cuando se le agotaron todas las soluciones. A lo largo de toda su vida fue absolutamente consecuente con su pensamiento, con sus convicciones, con sus valores.

Únicamente la corrupción del sistema de salud argentino pudo más y logró derrotarlo. “La situación actual de la Fundación es desesperante, millones de pesos a cobrar de tarea realizada, incluyendo pacientes de alto riesgo que no podemos rechazar. Es fácil decir no hay camas disponibles”, decía Favaloro en su última carta, confirmando que su decisión estaba basada en la imposibilidad de hacer frente a las deudas que tenía porque no le pagaban.

Los argentinos nos sentimos orgullosos de su labor, de su talento, de su vida, pero le restamos importancia a las causas que lo llevaron a tomar tal trágica decisión. De hecho, muchos de los culpables de aquella deuda luego fueron premiados con el voto que los llevaría a cargos importantes, tal el caso de Rodríguez Larreta (Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires) o María Eugenia Vida (Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires), ambos directivos del PAMI y responsables de la deuda que la obra social tenía entonces con la fundación.

“Valga un solo ejemplo: el PAMI tiene una vieja deuda con nosotros (creo desde el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedía (como es lógico no a mí directamente)”, aseguraba Favaloro en sus explicaciones póstumas. Favaloro nunca dejó de ser un médico rural, las carencias lo llevaron a valorar cada cosa que lograba y a conocer de verdad donde estaban las necesidades. En 1962 viajó a Estados Unidos y comenzó a trabajar en la Cleveland Clinic de Ohio, donde años más tarde realizó el revolucionario descubrimiento que lo volvería una referente mundial de la salud.

Se volvió una figura emblemática de la medicina latinoamericana, ya sea por su fuerte compromiso social como por sus aportes indelebles en el campo de la cardiología. El 9 de mayo de 1967, un equipo liderado por él realizó la primera intervención de ‘bypass coronario’. Una técnica que se aplicaría a nivel global y salvaría miles de vidas.

La técnica ideada por Favaloro consiste en tomar un sector de la safena, una vena en los miembros inferiores que se extrae de la pierna y luego se coloca en la arteria obstruida. Toda esa genialidad surgió de la misma persona que años más tarde tendría dedicar días y meses para pensar cómo explicar cosas como estas: “Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia, jamás dimos un solo peso de retorno. Así, obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes al Instituto. ¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno! Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica”.

Ese médico, ese hombre que todavía tenía muchísimo que aportar a la humanidad, no veía más salida que terminar con su vida para que su fundación siguiera adelante. Nunca mejor expresado el hecho de dar la vida por un hijo.

Roberto Canessa, reconocido cardiólogo uruguayo con quien compartía una amistad, recordaba que “Favaloro invirtió no solo su vida, sino sus recursos económicos en la Fundación. Mi papá, también cardiólogo, le dijo un día: ‘René, ¿vas a poner todo lo que tenés en la fundación, todo el esfuerzo de tu vida? Favaloro le dijo: ‘Mirá Canessa, yo no tengo hijos, este es mi hijo”.

Quizá en otro país este hombre hubiera dado aún más de lo que dio, pero René Favaloro era argentino, y cuando tuvo posibilidades de vivir, trabajar y crecer en Estados Unidos, eligió ayudar en la Argentina, tal vez sabiendo que los gobiernos de este país no premian a nadie por su esfuerzo y por sus logros. A menos que esté muerto.

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