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Aislamiento

Lloré escuchando un cuento por Internet

Es el momento de discutir lo que sucederá pospandemia y por fuera de las pantallas.

Lunes 22 de Junio de 2020

El escritor Hernán Casciari lee sus cuentos los sábados a la noche, en vivo, por Internet. Ya leí en Twitter que “hay que ser boludo para pagarle a un gordo que repite los textos que narra gratis en la radio a la mañana o en la tele a la noche”. Igual, algunas noches pagué yo y en otras la mamá de mi hijo pero siempre miramos la propuesta, que se llama Streaming con Delivery, los tres juntos. El único que no lloró fue el pequeño. Calculo que en cuarentena todos moqueamos un poco. Pero con el cuento Lejos del dolor y de la fiesta me saltaban las lágrimas de los ojos y eso que soy hincha de Boca hace 41 años. Hice fuerza para contener las gotas saladas, pero un par logró saltar del punto lagrimal y golpear los cristales de los lentes.

A pocos días del aislamiento obligatorio, Casciari y la producción de la Revista Orsai se asociaron con una de las aplicaciones que reparte comida.

Entonces pagás con la tarjeta, te mandan un código para mirar la transmisión y otro para pedir la cena. A las 10 de la noche estás escuchando literatura y saboreando una porción de pizza, todo por el mismo precio, en plena pandemia.

¿Hasta cuándo se pueden hacer este tipo de gastos? ¿Siempre nos vamos a quedar en casa mirando las pantallas? Porque ahora los Estados también ofrecen contenidos culturales para consumir en el hogar. Y con el correr de los meses diferentes artistas salieron a proponer actuaciones en vivo por Internet con “gorras virtuales”, porque básicamente no queda otra.

El Ministerio de Cultura de la Nación repartió el fin de semana, en un correo electrónico, los primeros resultados de la Encuesta Cultural. Las personas que respondieron, en su mayoría, tienen entre 19 y 49 años y residen en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en la Provincia de Buenos Aires. “Se desempeñan, sobre todo, en los sectores Música y Teatro, y realizan actividades ligadas a la Creación, diseño, interpretación y autoría; la Enseñanza; la Producción y Gestión cultural”. El 73% de las personas encuestadas trabaja únicamente de manera independiente y entre ellas, nueve de cada diez no tienen ingresos estables.

Con los artistas que hablé me cuentan que la experiencia de tocar en vivo es incomparable por lo que hay que estar motivado por las ganas (o la necesidad) para armar un vivo en alguna de las redes sociales. Además, la transmisión depende de la robustez del servicio hogareño que se vuelve inestable perdiendo calidad de imagen y luego de sonido. Por momentos todo se vuelve muy traumático porque hay que saber manejar el ida y vuelta de las redes.

A pesar de todo, hasta que se pudo, en Paraná algunas bandas siguieron ensayando para mantener viva la llama porque si antes del aislamiento estaba difícil tocar hoy la escena en la capital provincial está muerta. Vía Messenger consulté a las españolas de Ketekalles si el gobierno les entregó algún aporte para zafar los meses de confinamiento: “No recibimos ningún tipo de ayuda económica por parte del gobierno ni de ninguna institución”, respondieron desde Barcelona.

Volviendo a esta parte del mundo, un profesor de Música me contó de la angustia que le genera carecer de las herramientas para motivar a los adolescentes que participan en las orquestas infanto juveniles y que hoy tienen los instrumentos pero están virtualmente aislados.

Como sabemos la conectividad hogareña en la provincia es baja, desde el colectivo Argentinos por la Educación indican que en el país el 19,5% de los alumnos de primaria y el 15,9% de los alumnos de secundaria no cuentan con acceso a Internet: en Entre Ríos es el 18,1%. A estas cifras hay que sumarle que, los datos para usar Internet se van tan rápido como llegan.

Entonces tratando de imaginar lo que se vendrá, cuando llegue el día en que estemos libres de esta pandemia, en Entre Ríos, deberán definir el perfil cultural y cómo piensan generar una escena fuerte para mantener las propuestas a lo largo del tiempo.

No estoy hablando de ferias destinadas al consumo de cerveza artesanal y comidas elaboradas por emprendedores. Me refiero a pagar sueldos dignos a docentes y respaldar propuestas para lograr que el público acceda cuando pueda y tenga ganas. En Paraná la gestión cultural de la familia Varisco fue tan deplorable que la vara quedó en el piso. La decisión de levantarla está en las manos de los que manejan los fondos públicos.

Siempre está la opción de crear producciones independientes como las de Casciari, eso es una gran verdad, pero es evidente que su talento, para adaptarse a las situaciones extremas, a esta altura es sobrenatural.

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