Mundial de Rusia 2018
Miércoles 11 de Julio de 2018

Las patas de la mesa, flojísimas

Se dice en el fútbol que para alcanzar el éxito las cuatro patas de la mesa deben estar firmes. Y esas cuatro patas de una mesa le corresponden a los dirigentes, los jugadores, el cuerpo técnico y los hinchas

Se dice en el fútbol que para alcanzar el éxito las cuatro patas de la mesa deben estar firmes. Y esas cuatro patas de una mesa le corresponden a los dirigentes, los jugadores, el cuerpo técnico y los hinchas.
¿La Selección Argentina tuvo sólida su mesa? Definitivamente no, y los resultados están a la vista. Si bien no considero que haya sido un fracaso irse ante Francia en octavos de final, está claro que el sabor es amargo, bastante amargo y cada uno tiene su responsabilidad.
Desde el 38-38 en la votación de AFA nada puede ser confiable si el accionar de los dirigentes de nuestro fútbol tampoco lo es. Estos personajes, no todos, pero sí la mayoría o los que mandan, luchan más por los intereses personales que por las metas de un seleccionado, en este caso.
Qué decir del cuerpo técnico. Seguramente capacidad hay y de sobra, eso no lo pongo en discusión. Pero en este Mundial Jorge Sampaoli y sus colaboradores se equivocaron y mucho en el plano futbolístico.
¿Qué pasó en el arco? Sergio Romero, supuestamente el titular indiscutido, se lesionó, fue baja y después él mismo salió a hablar y dijo que llegaba a la cita ecuménica. Primer punto dudoso. Todos pensábamos que Franco Armani, por su momento en River, iba a ser de la partida. Sin embargo el DT sorprendió con Wilfredo Caballero. Le dio confianza y luego lo sacó por un error ante Croacia.
En la última línea nunca se supo si quiso hacerlo con tres, con cuatro o con cinco. Por ejemplo, de casi borrado Marcos Rojo fue titular y Eduardo Salvio de volante/delantero pasó a jugar de lateral. Inentendible.
En la mitad del campo también pasaron muchos nombres y jamás encontró un andamiaje que pueda alimentar a Lionel Messi.
Su favorito Giovani Lo Celso nunca jugó. A Javier Mascherano, en duda en la lista de 23, lo llevó para ser marcador central y fue cinco todos los cotejos. Lucas Biglia jugó un partido y lo sacó. Después nunca le dio en la tecla a los volantes externos. En ofensiva puso a Sergio Agüero y lo sacó, puso a Gonzalo Higuaín y lo sacó. Después jugó con un falso nueve (Messi) que nunca funcionó.
Seguramente me quedo corto con los errores, pero con semejantes nombres no se puede tener tantas incógnitas. Hay que tener más certezas, como pasó en Francia, Inglaterra, Bélgica o Croacia, los cuatro mejores equipos del Mundial.
Los jugadores también hicieron lo suyo. Nunca estuvieron a la altura de las circunstancias, salvo algunos nombres propios. Se vio un equipo tímido, falto de energías y con pocas ideas para romper esquemas ajenos. Sí valoro el compromiso que tuvieron por la Selección, pero no mucho más. Finalmente los hinchas pasaron del amor al odio y del odio al amor sin escalas, pero somos así. ¡Exitistas!
De todos modos esto es solo un detalle, pero ellos no son los máximos culpables. Más de 30.000 argentinos, con la situación económica que atravesamos, fueron a alentar al país y eso es digno de resaltar.
Pasó otro campeonato mundial y la sensación es rara. Habrá que buscar las herramientas, arreglar la mesa y que nuevamente esté firme para llegar al sueño que se dio en el 86 y el 78.

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