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Las "ideas" del candidato

Viernes 04 de Octubre de 2019

Siempre consideré a Miguel Ángel Pichetto como un hombre que usó la política en términos e intereses puramente personales. Cuando fue menemista, kirchnerista y ahora que es macrista. Una vez discutí con un viejo amigo, sabedor de política como pocos, porque decía que había que bancar al rionegrino nacido en Banfield porque estaba en el lado acertado. No me convenció ni en ese momento y menos me convencería hoy, después de la brutal propuesta que hizo de volar la Villa 1-11-14 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Muchas cosas nos deben dar pena a los argentinos en estos momentos, pero escuchar semejante propuesta criminal nos debe dar vergüenza. Más viniendo de un abogado, que desde 1993 está en el Congreso de la Nación.

El candidato a vicepresidente de Mauricio Macri manifestó en una charla con estudiantes de periodismo en Editorial Perfil que “en una villa de acá, la 1-11-14 había dos colas, una que manejaba el narcotráfico paraguayo, ...para no ponerle calificación de nacionalidades, porque después se enojan conmigo, una nacionalidad determinada, que tiene vinculación con la marihuana, hacía la venta de marihuana. Y otros muchachos de afuera del país, que han venido a este país tan generoso, vendían cocaína. Dos colas. Todo esto fue tomado por un drone y después entró la Gendarmería. La verdad, habría que dinamitar todo, que todo vuele por el aire”.

Más que proponer violencia, el legislador nacional desde su banca, la que ocupó 26 años, hubiese tenido que trabajar para mejorar las políticas públicas en educación y trabajo, algo que su jefe político actual destruyó. Con esto no quiero decir que su labor con el kirchnerismo o menemismo le haya servido a la Patria. No es el único legislador que pagamos los argentinos que dice sandeces cuando tiene la chance de hablar. Podríamos hacer un listado interminable de diputados y senadores que muchas veces rozan lo delictual con sus apreciaciones.

Pichetto por su historia sabe que los narcos utilizan la pobreza. Gracias a la falta de trabajo ellos avanzan. Primero porque para muchas personas se transforma en una salida laboral, más en esos lugares donde el Estado solo llega de vez en cuando con la Policía.

En el último año producto de las políticas de Cambiemos, 1,3 millones de chicos cayeron en la pobreza y ya representan el 52,6% de la población menor de 14 años. Muchos de esos menores terminan captados por el vendedor de drogas del barrio, ya sea a cambio de unos pesos o de cocaína o marihuana.

En los últimos años los narcos empezaron también a reclutar a abuelos pobres o sin jubilación para lavar dinero. La lucha contra el narcotráfico obvio que debe ser armada, pero controlada por el Estado, tanto en las fronteras como en las ciudades. Pero también ese combate debe ser urbanizando barrios olvidados. Llevando salud y educación. Colocando luces y haciendo prevención. De igual modo más que bombardear las villas hay que atacar donde viven los jefes narcos, que son muchas veces barrios y zonas exclusivas donde viven funcionarios y empresarios.

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