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La vara bien alta para los políticos

"...La gente votará el domingo, ¿castigando a la gestión de Macri? ¿Optando como única alternativa a Fernández...?"

Martes 22 de Octubre de 2019

En la Argentina se está muy cerca de elegir un presidente en medio de una campaña apática llena de frases huecas y nula de propuestas. Lamentablemente, los problemas que el gobierno de Mauricio Macri provocó y aumentó, serán muy difíciles de solucionar en un corto plazo.

Escribía días pasados que no iba a haber luna de miel para el candidato que –según las encuestas– ganará el domingo: Alberto Fernández.

Mientras los políticos se llenan la boca diciendo que van a mejorar la situación de todos, incluyendo la educación y reduciendo la pobreza. Se aprecia que el lunes 28 de octubre no será un día más en la Argentina.

Ojalá me equivoque, y se llegue lo mejor posible en la transición e institucionalidad del país. Para que no se repitan los errores del pasado, y para que Macri le entregue los atributos del poder a Fernández.

Quedará en el olvido la mezquina actitud de Cristina Kirchner de no ayudar a la institucionalidad en el país.

Se sabe que la situación económico y financiera de la Argentina es muy grave: sin reservas en el Banco Central y con la posibilidad latente de que se produzca una nueva devaluación.

Dependerá de Macri y Fernández llevar un poco de previsibilidad. Pese a que se detestan, se necesitan el uno al otro.

Habrá que prepararse para empezar de nuevo, poniendo las prioridades más urgentes por sobre las menos importantes. Y dejando para otra oportunidad la continuidad del ajuste para achicar el déficit fiscal.

Las recetas que llevaron adelante el kirchnerismo y el macrismo fracasaron. El primero, tras 12 años dejó un 30% de pobres y el segundo lo aumentó al 40%.

Esa fue la distribución de la riqueza, totalmente concentrada en pocas manos, entre los sectores más especuladores, monopolistas y grupos de poder económicos.

La pobreza golpea a la Argentina en un proceso que no tiene techo, crece y crece con el paso de los gobiernos.

La gente votará el domingo, ¿castigando a la gestión de Macri? ¿Optando como única alternativa a Fernández? ¿O porque creen que es el capaz de sacar a la Argentina adelante? ¿O bien, tapándose la nariz y dándole otra oportunidad al macrismo, ante el miedo que trae el kirchnerismo en el poder?

Es claro que en esta polarización es imposible que exista la posibilidad hacia una tercera alternativa para pelear las elecciones.

Es bueno saber que la gente no dejará en blanco ningún cheque a nadie. Al que elija, le exigirá respuestas, transparencia y el fin de los “negocios” en el Estado, tal como hicieron los de ahora y los de antes.

Tal vez en ese marco se deberá tener muy en cuenta lo que está sucediendo en algunos países sudamericanos, donde por la mala distribución de la riqueza, los ciudadanos se cansaron y comenzaron a romper todo, cansados de los ajustes, subas y las clásicas recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Lo que ocurre en Venezuela, con la represión de un gobierno autoritario y antidemocrático; le siguió el caos en Ecuador con el puntual aumento de los combustibles. Esa escalada de rechazos de los más débiles a las políticas de sometimiento llegó a Chile, donde lo que aparentaba ser un país en crecimiento, demostró a las claras ser un castillo de naipes lleno de desigualdades y falta de derechos para la población.

La vara de los reclamos por las injusticias que sufren los pueblos está muy alta, y si bien nadie justifica la violencia y el caos, este presente que se vive es el mejor ejemplo de la mala distribución de la riqueza.

Políticos, empresarios y sindicalistas multimillonarios dueños de las decisiones del poder real y un pueblo sumido en la pobreza.

Hablando de la representación de los más débiles, durante años se arrogaron ese derecho pero a costa del aumento de la desigualdad. En Argentina, nadie de la dirigencia política de los principales partidos puede lavarse las manos.

Lo único bueno de este caos que se vive en algunos países es que los dirigentes que gobiernen la Argentina se den cuenta de cuáles son las medidas que se deben tomar para ayudar a salir de la crisis.

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