Hoy por Hoy
Sábado 27 de Octubre de 2018

La Urquiza, una escuela popular

Se levanta ahí, donde comienza la República del Puerto Viejo, como les gusta decir a los vecinos que viven en ese barrio de Concepción del Uruguay.
El bellísimo y añejo edificio de la escuela Urquiza se viste con sus mejores recuerdos por estos días, cumpliendo 125 años de educar a barriadas por demás populares de La Histórica, como lo son el mismo Puerto Viejo, La Concepción, pero también recibiendo al Barrio de los Tanques, un poco más alejado, y al más novel, La Quilmes.
Esa escuela, "La Urquiza", albergó en sus aulas a generaciones, educándolos con cariño pleno, con pertenencia barrial y ciudadana. Ahí hicimos las primeras letras curvas y temblorosas los pibes por entonces de mi edad, ahí fue mi hermano, mis primos, mis amigos, la Escuela que se hacía casa grande, con patio de rayuela, de bolitas y figuritas y sol a pleno hasta los inviernos, La escuela que nos daba continuidad con Don Palleiro, el profe de Educación Física allá abajo, en la cancha del naciente Parque Sur.
Esa escuela a la que también fueron mis hijos, desde el jardín, desde el Grillito, repitiendo el camino nuestro. Enojados con algunas maestras, pero hoy recordándolas como lo hacemos nosotros, con inmenso cariño. Y en el acto, en el que se nombraron a sus alumnos destacados, a mí me vino el recuerdo de las maestras, de Sulli Moreno, intentando hacernos cantar desde su pasión a la música; de aquella entrañable señorita Arceluz, amorosa por donde se la mire, que intentaba que sus "salvajes alumnos", que éramos nosotros, creáramos algo parecido a una flor, con papeles de colores y pegote. Las seños Gabioud y Richard y Mancino, algo gritonas y mandonas, pero queribles. Y otras tantas de las que tengo grabados sus rostros pero olvidé sus nombres con el paso de la vida.
La escuela Urquiza, con sus 125 años, es un pedazo enorme de la historia de Concepción, porque como recordaron por estos días, pasaron por sus aulas Arturo y Silvio Frondizi, el primero, presidente de la Nación, el segundo, más cercano en sus ideas a muchos de nosotros, don Miguel Ángel Marsiglia, enorme cuadro del PJ uruguayense y entrerriano, motorizador de la UNER y Leandro Palladino, uno de los deportistas más importantes de Concepción.
Esos son los destacados. Pero lo más importante de esa enorme Escuela fue permitirles a hijos de trabajadores, de obreros, hacer sus primeros palotes, iniciarlos en el camino de la educación, esa que tanto quería sus padres de entonces. Tarea que hoy llevan adelante con las nuevas generaciones maestras jóvenes, laburantes, luchadoras por una educación más digna para todos y todas y un trabajo en mejores condiciones para ellas.
La directora de la escuela, Liliana Bastián recordó, en el acto por los 125 años, a Ángela Casarini, "una visionaria, que de enseñar a un grupo de niños pasó a fundar una escuela particular primaria". Ante la demanda de alumnos, "era necesario buscar otro lugar y es así que fue donado un terreno... la nueva escuela estaría en frente de la placita Columna", tras haber funcionado en las entonces calles Vicente H. Montero y Comercio, actuales Juan Perón y Lucilo López.
Y así fue que nació la escuela Urquiza. Enfrente a la "Placita Columna", esa que supo tener fuentes de agua a las salíamos disparados en los comienzos de diciembre, cuando la campana marcaba el fin de la jornada de la mañana. La Escuela Urquiza, sinónimo de popular, de obreros, de trabajadores, de barrio.
Hoy, esa escuela recibe hijos de 400 familias de Concepción. Esa escuela movilizó a los barrios a abrazarla cuando hace un par de años se corrió el rumor de una supuesta baja de categoría, con los vecinos realizando un abrazo emocionante e histórico.
La escuela Urquiza. Una escuela más, como todas, como ninguna.
Especial para quienes fuimos a ella y hoy nos recuerda esos tiempos, cuando pasamos por sus veredas y miramos para adentro, buscándonos en esos gurises que hoy corretean por sus dos patios. Una caja de resonancia de incontables sucesos ligados a la vida misma, la de la ciudad y su gente.
Feliz cumple, escuela del Puerto Viejo.
Por muchos más.

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