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La política del olvido

"El abandono solamente se entiende si se aprecia que, en realidad, la gestión municipal no ha tenido ninguna política de memoria, con excepción de actos en aniversarios, en que se recuerda especialmente al expresidente Raúl Alfonsín por su rol en la recuperación democrática"

Domingo 03 de Marzo de 2019

La Municipalidad de Paraná encaró una ostentosa obra de remodelación de la Peatonal San Martín, que hoy tiene cercada la plaza Alvear y parte de las calles perimetrales. En agrupaciones vecinalistas –y paranaenses en general– es común la crítica de que la importante inversión que demanda ese proyecto está dirigida al centro de la ciudad, mientras se descuida el mantenimiento de los espacios públicos en los barrios. No solamente se habla de los pozos, sino también de los pastizales en las plazas y veredas y la falta de recolección de residuos en algunas zonas, entre otros servicios básicos.

En los últimos días otras voces se levantaron para denunciar abandono de parte del gobierno que encabeza Sergio Varisco: los organismos de derechos humanos hicieron circular un comunicado en el que describieron el estado "lamentable" en que se encuentran los monumentos y espacios locales dedicados a homenajear a los entrerrianos y entrerrianas que fueron víctimas de desaparición forzada durante la última dictadura cívico-militar.

Ese texto está acompañado de una serie de fotografías que ilustran acerca de la situación, donde se puede ver que el Paseo de la Memoria, en el Parque Varisco, y el Monumento a la Memoria, en la plaza Sáenz Peña, exhiben las marcas del abandono.

En el primer espacio, las placas de madera lucen despintadas y en muchas de ellas ya no se leen los nombres de las personas a quienes se recuerda. El Paseo fue inaugurado por la intendenta Blanca Osuna en 2014 y en él trabajaron artesanos locales. Además cuenta con bancos y árboles, sobre una barranca con vista al río. Las maderas hoy están deterioradas, lo cual evidencia la falta de mantenimiento.

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El monumento de plaza Sáenz Peña –en la esquina de Carbó e Yrigoyen– tiene una historia más extensa: fue inaugurado el 16 de septiembre de 1995 y fue obra de la recordada artista plástica y militante por los derechos humanos Amanda Mayor, madre del detenido desaparecido Fernando Piérola. Desde entonces se convirtió en punto de encuentro y concentración de marchas y manifestaciones; allí se realiza todos los años el acto en recuerdo de la Noche de los Lápices y desde allí nace la movilización de cada 24 de marzo en los aniversarios del golpe de Estado de 1976. Esta escultura forma parte del patrimonio cultural de la ciudad, pero tiene numerosas rajaduras, grietas y baldosas rotas.

"La memoria abandonada" es el título del documento que lleva las firmas de la Asociación de Ex Presos Políticos de Entre Ríos - La Solapa; Afader; Hjos, Regional Paraná, y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. Tras el subtítulo "Varisco y el olvido como política de Estado", se da cuenta de esta situación. Lo mismo se hizo el jueves, cuando se inauguró la baldosa con código QR en homenaje a Amanda Mayor, como parte de proyecto Trama, que se propone señalizar y poner en valor espacios de la ciudad representativos de artistas y protagonistas de la cultura.

Los espacios y sitios de memoria fueron política de Estado desde el gobierno de Néstor Kirchner iniciado el 25 de mayo de 2003. Existe un amplio consenso en todo el arco político democrático acerca de la trascendencia de esa política, con dos escenas que forman parte del imaginario colectivo. Una la constituye el momento en que Kirchner ordena descolgar los cuadros de los dictadores Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone en el Colegio Militar de la Nación.

La otra es el acto en el cual la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) dejó de pertenecer a la Marina y se convirtió en el mayor Espacio para la Memoria del país, al cual pueden acudir todos los ciudadanos y ciudadanas, recorrerlo y conocer de cerca lo que fue un centro clandestino de detención y exterminio durante la dictadura.

En Entre Ríos no hay espacios ni museos de esas características, aunque sí señalizaciones de excentros clandestinos de detención, como el Escuadrón de Comunicaciones en Paraná y la Policía Federal de Concepción del Uruguay. Justamente por eso, el Paseo y el Monumento a la Memoria de la capital provincial merecen el cuidado necesario.

El abandono solamente se entiende si se aprecia que, en realidad, la gestión municipal no ha tenido ninguna política de memoria, con excepción de actos en aniversarios, en que se recuerda especialmente al expresidente Raúl Alfonsín por su rol en la recuperación democrática. Pero esta política del olvido es más grave aún por ser de carácter nacional, como los organismos vienen denunciando desde que Cambiemos asumió el poder en diciembre de 2015.

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