La orfandad en el kirchnerismo
Las decisiones de las últimas horas en el kirchnerismo marcan el posible inicio de un nuevo proceso histórico-político.

Domingo 25 de Junio de 2023

Jueves a la tarde. Eduardo Wado De Pedro publica un video en su cuenta de Twitter. Habla a cámara, seguro, con control de su tartamudez. Dice que quiere ser presidente de las familias argentinas. Es “el” representante de los hijos de la generación diezmada que la vicepresidenta y jefa del movimiento que lo contiene, Cristina Fernández de Kirchner, espera que tomen la posta. Su publicación es el clímax de una narración dramática que transmite épica y mística a una parte de la población que vota, que algunos dimensionan como uno de tres tercios.

Jueves a la noche. Néstor Pipo Mendoza sale del penal del Alto Comedero. El militante de H.I.J.O.S. Jujuy cuenta que lo habían detenido junto a sus compañeras de agrupación en una playa de estacionamiento y que cuando dijo a los policías que pertenecía a un organismo de derechos humanos, más le pegaron. Como le patearon la cara y volaron los anteojos, pide perdón en la puerta de la cárcel porque no puede ver las caras de la gente que esperó y reclamó por su libertad. Sale con dignidad y se ocupa de decir que la represión, las detenciones arbitrarias y la violencia ejercida por el Estado no van a doblegar la lucha.

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Viernes a la noche. Comienza a terminar un día de anuncios, lanzamientos y declinaciones de candidaturas. De repente, entre los intersticios de las redes sociales aparecen alusiones dispersas a la “unidad”, hasta que once minutos antes de las nueve de la noche, sucede. La cuenta de Unión por la Patria sentencia que lo mejor para el peronismo es la fórmula Sergio Massa presidente, Agustín Rossi vicepresidente. Y que muchas gracias por bajarse a Daniel Scioli y Wado De Pedro.

Duró 24 horas el entusiasmo del supuesto tercio progresista que todavía cree que es mejor un partido popular con vocación de poder que la izquierda meramente testimonial a la hora de las urnas (no así a la hora de las luchas). El acuerdo palaciego de Cristina, Massa, Alberto Fernández y un reducidísimo círculo privilegió otras variables, diferentes a la mística, a la esperanza y, sobre todo, a la convicción. Por primera vez desde 2003, el kirchnerismo no estará expresado en la cara principal de la boleta y por lo tanto no tendrá centralidad en el futuro gobierno, pierda o gane UxP las elecciones 2023. Se dirá que está Rossi, pero Rossi no es el Carlos Zanini de las elecciones de 2015, sino el jefe de Gabinete del Alberto contemporáneo, un presidente al que el mundo K le sacó el cuerpo, aunque siga siendo parte de su gobierno y sostenga al ministro de Economía.

Poco tiempo después de la llegada a la Presidencia de Mauricio Macri, allá por 2015, se escuchó mucho decir, incluso dentro del peronismo, que el kirchnerismo era un ciclo terminado. El gobernador Gustavo Bordet fue uno de ellos, primero en una entrevista con Diario UNO y después en otras declaraciones. Luego las cosas cambiaron. En política las cosas siempre cambian, atadas a la coyuntura. Y el kirchnerismo volvió a tener centralidad.

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No menos cierto es que existen los ciclos históricos, los procesos, que van más allá de la coyuntura, y que se pueden apreciar mejor cuando el paso del tiempo permite observar los acontecimientos con cierta perspectiva. Se verá más adelante, entonces, si las definiciones de estos días marcan el inicio de una nueva etapa, donde la dirigencia kirchnerista estará replegada o incluso marginada, o si podrá conservar algún protagonismo.

En estas horas, por lo pronto, en las bases que esa dirigencia representa lo que reina es la orfandad, el desencanto y no poco desconcierto. La militancia, hija de la generación diezmada que vio en Wado a uno de los suyos, intenta convencerse –la intentan convencer– de que la carne de sapo está de moda. Los presos de Jujuy no comen carne de batracio.

Sábado por la mañana. La hipotética primera dama Malena Galmarini captura a su esposo Massa durmiendo en una cama confortable, abrazado a la almohada y junto a un perro de raza beagle. Acompaña la foto con la frase: “El reposo del guerrero”. No aclara si lo dice por su marido o por el perro.

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