Secciones
Miradas

La doble moral, Zambrano y la hipocresía

Miércoles 10 de Julio de 2019

Frases como “fue penal”, “se robaron la Copa”, “debería jugarse de nuevo” o “fue la Copa de la utilización política” redundaron en el ambiente futbolístico argentino tras el paso de la Copa América de Brasil 2019. Declaraciones amplificadas por los medios masivos de comunicación con el afán de denostar el título del local. Se le dedicaron horas de radio y televisión al post partido haciendo hincapié sobre la polémica como si fuera algo novedoso, omitiendo las miserias de nuestro fútbol que son más de lo mismo.

El triunfo de Brasil sobre Argentina 2 a 0 en las semifinales tuvo algunos fallos polémicos que quedaron en evidencia por la falta de la utilización de la tecnología como en otros partidos. Ayer el árbitro del juego echó más leña al fuego al responsabilizar a quienes manejan el VAR por la jugada sobre Otamendi luego de un córner que pudo ser el descuento para Argentina. “El VAR revisó la jugada de Otamendi y determinó que era 50/50. No me llamó para verla, no consideraron que fuera una jugada para penal claro. Hoy digo que me podrían haber llamado. En la jugada de Agüero es claro que él pisa a Dani Alves”, sostuvo el juez Roddy Zambrano, a Radio Super K-800.

La definición no hace más que generar suspicacias sobre el partido con el solo hecho de hacernos la siguiente pregunta ¿Por qué no consultaron con el árbitro?

La semifinal entre los dos equipos más grandes del continente no fue el único antecedente que dejó en evidencia errores, fallas y decisiones premeditadas. De cualquier modo no es el único torneo ni mucho menos son los brasileños los que se quedan con la exclusividad de la sospecha. ¿O acaso en nuestro país no ocurre?

¿Desde qué lugar los “grandes comunicadores” dan clases de moral sobre cómo se debe jugar y qué es lo que está bien y lo que está mal cuando son parte y argumentan la “picardía” y conviven con la trampa permanentemente? Es más, ¿adónde fue a parar el papelón de la final de la Copa Libertadores que no se pudo jugar en la cancha de River? Fue el año pasado.

¿Qué puede decir un país que no puede organizar un ida y vuelta entre sus dos grandes equipos? ¿Cuál es el ejemplo si un hincha le tira gas al equipo contrario en la cancha de Boca y el partido no puede terminar? ¿O un grupo de hinchas trata de linchar en un colectivo a jugadores cuando van a jugar una revancha en el partido más importante de la historia que luego lo trasladan a Madrid?

¿Con qué argumentos se puede fustigar a un país que organiza una Copa cuando acá no podemos terminarla?

¿Cuál es el parámetro para condenar a los brasileños por intentar sacar ventaja en los matices cuando el mejor entrenador del fútbol argentino, Marcelo Gallardo, viola en reiteradas oportunidades el reglamento ante la vista de todos? ¿O cuando el presidente de Boca Juniors, Daniel Angelici, va a un tribunal internacional a pedir los puntos, una Copa Libertadores y un resarcimiento económico. Lo mismo que hizo su par Rodolfo Donofrio en 2015 ante la decadente Conmebol.

¿De qué nos jactamos si en el fútbol argentino los clubes llaman a los jugadores para que estos presionen sus clubes de origen para que los liberen?

¿Con qué autoridad podemos hablar de reglas claras cuando un equipo decide sentarse en la cancha en el Torneo Federal A porque se siente ultrajado? Y los ascensos y descensos están cargados de suspicacia.

¿Desde cuándo nos asombramos al ver un presidente de un país levantar la Copa de campeón mezclado entre los jugadores? ¿En Argentina los presidentes no hacen utilización política del deporte? ¿Los intendentes, los gobernadores nunca se subieron al escenario del éxito y utilizaron a los clubes como trampolín político?

Ahora bien, resulta que parece incomprensible y novedoso ver al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, en el Maracaná. Cuánto cinismo e hipocresía.

Lamentablemente el fútbol, que es mucho más que eso en nuestras sociedades, no es más que un fiel reflejo de la decadencia en muchos aspectos. Deberíamos revisar algunas definiciones y actitudes para alzar la voz y señalar con el dedo.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario