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La decencia, un valor precioso

"...A juzgar por los más de 9.000 empleados que prestan funciones en la administración comunal se desprende que hay suficiente mano de obra para prestar los servicios esenciales, los que le dan razón de ser a un municipio..."

Sábado 02 de Noviembre de 2019

Una declaración de Adán Bahl dicha en la mañana que anunció la denuncia penal contra el intendente, Servio Varisco, cruzó la conferencia de prensa y pasó casi inadvertida como camalote en río crecido. Ante la dimensión del tema central de la charla con la gente de medios de Paraná; los 1.000 millones de pesos del municipio que el jefe comunal electo quiere saber dónde están, todo lo demás quedó como tema menor.

A días vista del hecho vale la pena rescatar la cita para comprender de qué va este asunto: “Quiero tener una ordenanza que impida nombramientos y recategorizaciones en el ámbito del municipio en el último año de la gestión. Lo hablé con la viceintendenta y en cuanto salgamos de las urgencias vamos a impulsar este debate entre los concejales”, dijo Bahl entre tantas otras cosas relacionadas a la voluntad política de imprimir el concepto de transparencia a la gestión por venir. Se podrá decir que la frase es una tribuneada; que nombramientos y recategorizaciones se pueden hacer en cualquier momento y todos podrán sentir que los ampara la razón. Empero, lo que más se acerca a la razonabilidad sería que cada trabajador del Estado cumpla con sus funciones; que los funcionarios hagan lo propio y que le quepan sanciones a los que alteren tal situación. Ascensos y recategorizaciones están regulados por ley, solo de trata de honrar las normas.

A juzgar por los más de 9.000 empleados que prestan funciones en la administración comunal se desprende que hay suficiente mano de obra para prestar los servicios esenciales, los que le dan razón de ser a un municipio. Tomar atajos, tal el caso de lo hecho en Concordia, donde cooperativas prestan servicios básicos, no hace más que promover precarización laboral y espacio a toda clase de manejos rayanos con la ilegalidad.

En cuanto a empleos, la Municipalidad de la Capital del citrus tiene la mitad de trabajadores que la de Paraná; pero arrecian las cooperativas de barrido y limpieza contratadas por el Estado, tal y como informó este diario citando la fuente de la detallada investigación: el sitio de noticias elentrerios.com.

Según consigna la denuncia penal, Bahl arranca como intendente con 1.000 millones de pesos que no sabe dónde están y parte de la maquinaria pública fuera de servicio. Más que como excusa, la ponencia sonó a poner en blanco sobre negro la actual situación de la institución del Estado más cercana al vecino. En ese punto, justo es precisar que la inmensa mayoría de los traspasos de autoridades en Paraná han sido presa de conflictos, traumas y hasta promesas reales de plantarse de manos entre intendentes salientes y entrantes.

Lo que sale de lo común ahora es la precisión de la cifra: 1.000 millones es mucho dinero para no saber dónde está y también un monto que, de aparecer, sirve para activar hasta el último resorte del Estado. Como muestra de contrastes basta recordar que, para que arranque esta gestión, Osuna le dejó a Varisco cuatro meses de sueldos.

El actual vicegobernador no parece contar con esa ventaja. Como sea, es probable que la plata de algún lado llegue. Y luego sí, llegará el tiempo de gobernar sin nombramientos ni recategorizaciones azarosas.

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