Miércoles 21 de Junio de 2023
La crisis de Jujuy tiene un ángulo de análisis llamativo: su oportunidad, es decir el momento en que estalló. Este sábado vence el plazo para inscribir precandidaturas a las PASO de agosto y el gobernador jujeño Gerardo Morales consiguió un protagonismo en la política nacional que anhelaba y no tenía. Morales, además presidente de la Unión Cívica Radical, buscó instalarse como presidenciable, pero corre de muy atrás a Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich en la interna de Juntos por el Cambio. La coalición, a su vez, disputa una parte de su electorado (la más reaccionaria) con Javier Milei,
Con el plazo casi encima, el jujeño suena como posible vice de Larreta. Salvo que su semana (trágica) de fama lo tiente a sostener la ilusión presidencial. Ahora Morales logró un doble propósito: catapultarse en la escena nacional y ganar peso en la decisión final de JxC; y a la vez reforzar el voto reaccionario. Tanto para afuera, ante Milei, como hacia dentro, en favor de Larreta.
¿Por qué mirar el calendario electoral? Desde la jura de los convencionales el 22 de mayo, Jujuy tenía 90 días para elaborar, debatir y aprobar su nueva Constitución. Pese a ese margen, se sancionó en forma express: al día N° 24 de esos 90 y sin ningún proceso serio y diverso de participación ciudadana.
El clima social que coronó el fugaz tratamiento no podía ser peor. Docentes y estatales marchaban y acampaban en San Salvador con la consigna “Arriba los salarios, abajo la Reforma”. Comunidades originarias protestaban en rutas de la provincia en cortes que fueron reprimidos. Pese a todo, Morales porfió.
La votación se produjo a las cuatro de la madrugada del viernes, la sesión –cerrada– no fue siquiera transmitida por internet y el contenido del proyecto no lo conocía casi nadie.
En el fondo, además de antidemocrática, la Reforma de Morales es demagógica, aunque, en general, no es necesariamente mala. Introduce avances en temas gubernamentales, judiciales, ambientales, económicos, de género, tributarios, entre otros. Claro que lo hace sólo en su letra, como lo hacía la anterior, vigente desde 1986, pues sus buenas intenciones poco se reflejan en las condiciones de vida del pueblo jujeño.
Un puñado de artículos generaban el mayor rechazo: el que otorgaba mayoría automática en la Legislatura al gobernador electo (como el sistema entrerriano); otro que estiraba de dos a cuatro años la votación de legisladores; un par que abrían la puerta al Estado provincial a desalojar pueblos originarios de sus tierras; y el más resonante de todos: el que prohíbe cortes de calles.
Pues el demagógico Morales accedió a retirar los artículos resistidos sobre elecciones y pueblos originarios. Pero se plantó con el inciso de la protesta, un nuevo mandamiento que según advirtió la ONU “presenta incongruencias con las normas internacionales”. Este miércoles el representante de Derechos Humanos de Naciones Unidas en América del Sur, Jan Jarab, aseveró que “la libre circulación no debe anteponerse a la libertad de reunión pacífica, pese a las perturbaciones que estas puedan generar”.
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Con todo, Morales infló más su imagen y discurso de ‘mano dura’ tan requerido para ‘cotizar’ en la Bolsa de precandidaturas. Pero la jugada del gobernador tuvo su lamentable episodio real, concreto, en las calles y rutas, con el modo en que violentó a las comunidades y organizaciones que protestaban contra la Reforma escondida e inconsulta. Y no hablamos de los grupos minúsculos (con no pocos infiltrados) que provocaron destrozos. La represión desproporcionada fue cuestionada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Amnistía Internacional y la ONU.
Es opinable, aunque probable, que todo sea una maniobra táctica del gobernador ¿Por qué semejante apuro? ¿Qué costaba suspender y abrir la Reforma un par de semanas? Porque a Morales se le pasaba, este sábado, una oportunidad electoral. La jugada es absolutamente riesgosa, tanto si le sale “bien” y gana poder en JxC, como si le es desfavorable, y el caos y la violencia le bajan su imagen. Pues el riesgo, en realidad, lo corren quienes reciben los balazos y palazos de su Policía, y quienes los recibirán si prospera ese artículo demagógico por excelencia de la Reforma.