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¿Hay vacunas contra la ignorancia?

El gobierno nacional no estaba tan errado en no aceptar las condiciones de Pfizer. The New York Times se refirió recientemente a sus demandas excesivas.

Martes 27 de Abril de 2021

El plan de vacunación contra el Covid-19 en la Argentina avanza, a un ritmo que quizás no sea el deseado a esta altura del año y en medio de la segunda ola, pero avanza. Según las cifras oficiales, en nuestro país hay 9.687.800 vacunas, de las cuales fueron aplicadas 7.386.650 (6.507.572 personas con una dosis y 879.078 con las dos). El número se ampliará hoy cuando llegue el avión de Lufthansa con 244.800 vacunas, completando una serie de tres vuelos.

De forma paralela, el gobierno nacional anunció que retomó el diálogo con el laboratorio de Estados Unidos Pfizer para comprar inoculantes. El hecho de no haber llegado a un acuerdo con esta empresa fue una de las tantas críticas que la oposición hizo en medio de la pandemia. Claro que antes, muchos de ellos también habían fogoneado la NO vacuna, aduciendo que no se sabía qué contenían los ‘frasquitos’ y cuáles eran los efectos secundarios. Hoy, desde la otra vereda, se preguntan por qué gran parte de los argentinos todavía no están vacunados.

A tal efecto, tengo un firme convencimiento de que varios referentes de Juntos por el Cambio piensan que el coronavirus es un drama que solamente viven los argentinos y que es una obligación de Alberto Fernández y compañía encontrarle una solución inmediata. Vale la pena decir que no hay una fórmula mágica para terminar con este problema. Ningún gobierno del mundo la tuvo. Algunos encontraron soluciones temporales, otros siguen todavía bajo el lema prueba y error. Pero en esta pandemia nadie saldrá bien parado. Y en nuestro país, la bandera blanca o ‘tirar para el mismo’ lado duró muy poco tiempo.

Es cierto que hay cansancio en la gente, ya que volvemos a estar en un momento complicado. Pero las medidas que se toman, para muchos arbitrarias, no van a dejar conformes a todos. Se trata de afectar lo menos posible a la economía, mientras que otros pregonan el derecho a la libertad ante nuevas restricciones. Ni siquiera los gobernadores aliados a Fernández le siguieron el paso en algunas cuestiones, como la presencialidad en las escuelas que es una lucha constante entre el presidente y el Jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta. Por caso, en Entre Ríos se mantiene a los chicos en el aula, aun cuando la situación epidemiológica empeoró notoriamente en nuestra provincia.

Que en todo este tiempo hubo errores y hechos repudiables por parte de actores del oficialismo, no hay dudas. Hay que ponerlos sobre la mesa e investigarlos. Pero no es momento de hacer política en momentos tan delicados.

Retomando el tema de las vacunas y de la negociación con el laboratorio Pfizer, encontramos una a favor del Gobierno. El diario estadounidense The New York Times se refirió recientemente en un editorial a las demandas excesivas hechas por Pfizer a algunos países para venderles su vacuna y consideró "comprensible" que estos se hayan resistido a aceptarlas. El informe aduce que si bien la vacuna del gigante farmacéutico estadounidense es la segunda más aprobada en todo el mundo, por detrás de la de AstraZeneca, varios países no pudieron adquirirla por desencuentros a la hora de cerrar los contratos.

"Según los informes, Pfizer no solo ha buscado protección de responsabilidad contra todos los reclamos civiles, incluso aquellos que podrían resultar de la propia negligencia de la compañía, sino que ha pedido a los gobiernos que aporten activos soberanos, incluidas sus reservas bancarias, edificios de embajadas y bases militares, como garantía contra juicios", señaló el periódico estadounidense en un artículo de opinión.

"Es comprensible que algunos países se hayan resistido a tales demandas", destacó y agregó: "Y el ritmo de los acuerdos de compra se ha desacelerado como resultado".

Ante esto, cabe decir que tan errado no estaba el gobierno en no aceptar las condiciones de Pfizer. Pero claro, en el medio hubo que escuchar las críticas y el pedido de explicaciones al no haber llegado un acuerdo con este laboratorio. Por eso, siempre vale la pena escuchar las razones, ver lo que pasó y no hablar por hablar. Esto último, hoy es deporte nacional. Por eso debería haber una vacuna contra la ignorancia.

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