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"Esa bolsita de mierda"

Sábado 02 de Marzo de 2019

La mujer no vociferaba pero su tono vehemente en el teléfono se escuchaba por sobre el ruido del tránsito y el murmullo general dentro del colectivo. Hablaba con el padre de sus hijos o, al menos, eso se entendía de los retazos de la conversación.
Acababa de salir de una reunión en la escuela privada donde sus dos hijos están a punto de iniciar el ciclo lectivo. La señora, de unos 40 años, estaba indignada, se le notaba en la voz y en la forma como las palabras se le agolpaban en la boca. Decía que bastantes esfuerzos hacen en juntar la cuota de 5.600 pesos, más los materiales y las meriendas que le cobran por educar a sus hijos, y que ya el año pasado le habían hecho comprar cosas que nunca utilizaron.

Tomaba aire y se preguntaba por qué tenían tan poca empatía con las familias en este contexto de crisis, donde los sueldos no alcanzan para nada y hay que elegir entre alimentarse bien y comprarle alguna ropa a los chicos, o entre una salida y la factura de la luz.

Su interlocutor debe haber respondido con algunos monosílabos porque ella no paraba de enumerar los "contras" de mandar los chicos a ese colegio y le recordaba el periplo que tuvo que afrontar el año pasado cuando los quiso cambiar de institución. "Las preinscripciones 'al pedo', porque los cupos están todos ocupados con los hermanitos de los que ya son alumnos o los parientes de los directivos", "los plantones y las colas para conseguir dos bancos cagados", la desventaja de vivir a 50 cuadras del centro y varios etcéteras más. "Y pensá en lo que ya gastamos en zapatillas y el uniforme de Jesi, que ni sueñen que le voy a comprar una remera nueva, que vaya con la que tiene, que todavía le queda, aunque esté un poco gastado el logo. No me importa", continuó.


"Decime, en qué cabeza cabe que te cobren 350 pesos por esa bolsita de una telita finita que en la primera de cambio se raja. 'Porque tiene impreso el nombre del chico', me dijo la maestra sueltita de cuerpo. Vos la vieras a la bolsita! Grabado chiquitito dice Mati, debajo de un logo enorme del colegio. Una cagadita la letra!" "No pienso poner 350 pesos por esa bolsita de mierda para que mi hijo se pasee por toda la ciudad haciéndoles publicidad gratis. Al contrario! Ahora que lo pienso, le tendrían que pagar ellos a mi hijo", sopesó.


La letanía siguió un par de cuadras más. La mujer saltó luego al ejemplo del maestro de Ceibas que pidió a los padres que reciclen sus útiles para que no se metan en gastos, que igual se puede estudiar con ganas y voluntad. Y después siguió con una especie de mea culpa por mandarlos a un colegio privado "pero es que si no, nunca tienen clase, con los paros –haciendo la salvedad que los reclamos son justos- y dónde los dejo yo a los chicos cuando nos vamos a trabajar", preguntó sin esperar la respuesta. Recordó su educación en una escuelita pública de barrio, en el interior de Entre Ríos, "cuando la escuela era realmente un segundo hogar, donde aprendíamos en serio y los maestros estaban al menos preparados –bien pagos nunca estuvieron- y los chicos éramos más educados y menos problemáticos".


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Después la señora recordó la patética frase de Mauricio Macri que dijo que mucha gente tiene la "desgracia de caer en la escuela pública". "¡... qué querés vos si el mismísimo presidente piensa así!"... y reflexionó: "En realidad, la verdadera desgracia es caer en la privada. Porque quiere decir que el Estado desfinancia la educación para todos, hambrea a los docentes y, en definitiva, empuja a los padres a optar por la privada que, encima, ni se compara con la educación que tuvo nuestra generación en la estatal".


"Encima me dice la maestra que sí o sí tengo que comprar la bolsita porque ya están todas con los nombres impresos. Pero te repito, ni en pedo gasto 350 pesos en esa bolsita de mierda, que se la encajen a otro Mati el año que viene", remató.










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