Aborto Legal
Miércoles 06 de Junio de 2018

Entre las pibas y los indecisos

Tras 15 audiencias donde los legisladores escucharon a más de 724 expositores, el martes comenzó formalmente en Diputados el debate para firmar dictamen sobre el proyecto que busca legalizar la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) hasta la semana 14. Por ahora las cuentas dan casi un empate y serán alrededor de 30 indecisos los que definirán si el proyecto sigue o no su curso a Senadores.
En ese sentido avanzar en algunas modificaciones a la "letra chica" del proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito fue una de las estrategias para conseguir los avales necesarios. Así, la regulación de la objeción de conciencia, consejerías previas y posaborto y la permisión del aborto por malformaciones solo en caso de diagnóstico incompatible con la vida extrauterina, son algunos de los cambios más relevantes en el texto con los que se espera seducir a parte de los indecisos.
Y en la misma están aquellos que pretenden que el aborto siga siendo clandestino. Ayer la diputada Victoria Donda denunció aprietes a los legisladores por parte de los sectores más conservadores: "Que un obispo te nombre en una misa populosa como el Tedeum es un apriete", así blanqueó las versiones al respecto de que algunos legisladores católicos, pero a favor de la despenalización del aborto, habían sido expuestos en misa por curas frente a sus comunidades. Golpes bajos y presiones de todo tipo hacen tambalear el tablero que, por ahora, se escribe a lápiz.
El martes Felipe Solá salió del grupo de los 30 y anunció en Twitter que su voto sería a favor de la legalización; en Santa Fe, gran parte del socialismo está furioso con el voto del diputado Contigiani, que sorpresivamente, se manifestó en contra. La pregunta es si los diputados deben votar de acuerdo a su conciencia o responder a la banca que representan. Lo cierto es que hace algunos meses pensar en una Argentina con aborto legal parecía un imposible, y hoy el hito parece estar a un paso de ser logrado.
Si bien el reclamo por la legalización del aborto tiene una larga data en la Argentina, por primera vez en muchos años el tema atravesó la espesura de los espacios tradicionales de militancia y logró ubicarse en la agenda pública y torcer voluntades impensadas. La agenda feminista que hasta hace tiempo solo se movía en redes sociales, hoy está instalada en noticieros, programas de espectáculos, ficciones y, sobre todo, en la calle. La periodista Luciana Peker denomina a este fenómeno como "la revolución de las hijas".
Esta semana fue muy comentado el episodio en el que el conductor de televisión Mariano Iúdica le "robó" un beso a su compañera de programa, luego de la catarata de repudios, el conductor pidió perdón y explicó que fueron sus hijas las que lo hicieron recapacitar acerca de una conducta que las mujeres decidimos no aceptar nunca más. Y lo mismo ocurre en muchas casas argentinas desde que el tema logró instalarse, son las hijas las que llevan el debate a las mesas familiares y hacen que sus padres puedan replantearse sus posturas hasta ahora, incuestionables. Marcelo Tinelli y Jorge Rial también explicaron que fueron sus hijas las que les explicaron que el aborto legal es una cuestión de salud pública y de justicia social. También pasa en la casa de legisladores, como en el caso de Cristina Fernández, que por su creencia personal impidió que durante su presidencia el tema se tocara en el Congreso y hoy se sabe que está a favor. Según sus dichos, fue su hija Florencia la que logró convencerla de que la urgencia del debate tiene que ver con las cientos de miles de mujeres y niñas que mueren sometidas a la clandestinidad del aborto de embarazos no deseados. Porque el aborto, legal o no, existe.
Son las hijas las que están llevando la discusión del feminismo a la mesa familiar, las que se identifican en la calle con el pañuelo verde en la mochila. "Si voto en contra no vuelvo a casa", dicen algunos legisladores en los pasillos. La masificación de la agenda feminista hizo que el movimiento creciera exponencialmente y el lunes, en la marcha Ni Una Menos las adolescentes fueron protagonistas. En Paraná se pudo ver a cientos de adolescentes que marcharon por la implementación educación sexual integral como principal reclamo.
Hay quienes creemos que a la hora de legislar es necesario despojarse de las creencias personales y pensar en la realidad que vivimos las mujeres, y que esto implica, necesariamente, la defensa de un Estado laico. Hoy son las hijas las que les están exigiendo a los indecisos que las creencias no se lleven puestos sus derechos y, pase lo que pase el 13 de junio, no parecen estar dispuestas a abandonar su reclamo.

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