Miradas
Miércoles 06 de Febrero de 2019

Entendiendo el tsunami de igualdad

"El mango vayan soltando, ya no existe la sartén" escribió el poeta Mario Benedetti al forjar el tema Cielo del 69 que el dúo oriental Los Olimareños interpretó para la eternidad. El verso fue apropiado y enarbolado por quienes lucharon por la igualdad social en los años calientes de Sudamérica y en esta década del nuevo siglo puede sintetizar el tsunami social que viene arrasando con la desigualdad.
El año pasado fue el tiempo en que empezó a desaparecer la sartén donde por siglos se cocinaron toda clase de abusos y destratos sociales. Las calles plenas de manifestantes reclamando derechos que hasta hace muy poco parecían inalcanzables es una fiesta para los ojos. Ver las expresiones promedio evitando los extremos que siempre resultan intolerables operan como ventanas que aproximan el horizonte; pero lo cierto es que aún está lejano.
Por miedo, abuso de poder o mera mezquindad, al mango están lejos de soltarlo jueces, políticos, autoridades eclesiásticas y el mundo del trabajo en general. Prueba suficiente es la cantidad de crímenes impunes que se suceden cada día en la Argentina sin que se registren avances en el otro sentido. Con ponerse a contar la cantidad de homicidios cometidos que habían sido de alguna manera anticipados por las propias víctimas al denunciar a sus victimarios antes que maten, se comprende lo lejos que está el horizonte de la igualdad.
De tanto darle vueltas al asunto, para saber más o menos cuándo puede ser que finalmente desaparezca la sartén, descubro que miles de personas se hacen las mismas preguntas; que muchos más buscan las respuestas y que los más avispados trabajan en la investigación, militancia y desarrollo de políticas sociales para poner las cosas en otro lugar; mejor, más equitativo y justo. Es hacer cosas en el ámbito de cada uno para el bien de todos.
Así es como me entero de que existe la transversalización de la perspectiva de género. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) la define como una estrategia para convertir las preocupaciones y las experiencias de las personas en una dimensión integral del diseño, implementación y evaluación de las políticas y programas en todas las esferas políticas, económicas y sociales para que la gente se beneficie igualmente y la desigualdad no se perpetúe. Indican que no constituye un fin en sí misma, sino una estrategia, una aproximación, un medio para alcanzar el objetivo de la igualdad. Supone conseguir que las consideraciones de género y el objetivo de la igualdad de género ocupen un lugar central en todas las actividades: la formulación de políticas, la investigación, promoción, diálogo, legislación y la asignación de recursos. Precisan los expertos de la OIT que su objetivo es lograr la igualdad de género, y para ello "debe incorporarse en los niveles de las políticas, programas y proyectos y en todas las etapas del ciclo de programación, diseño, planificación, ejecución, seguimiento y evaluación".
Afirman que debe complementarse con acciones específicas dirigidas a mujeres, hombres o a aquellos espacios en donde sigan existiendo disparidades considerables. Queda claro que queda mucho por hacer en el espacio que cada uno ocupa.

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