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Domingo 10 de Junio de 2018

El relato, pero desde la otra vereda

En esta coyuntura que atraviesa nuestro país la convivencia y la cultura del diálogo que pregonaba Cambiemos con los partidos de la oposición se terminó de desgastar en diciembre, a partir de la sanción de la Ley Previsional

La construcción de poder, desde una perspectiva semántica, es la mejor manera que tiene el gobierno nacional para instalar la idea de tener todo bajo control y que se va por el buen camino.

La oposición descalificaba al kirchnerismo diciendo que había instalado un relato como forma de hacer política y que esa estrategia operaba para ocultar la realidad. Aunque aquello que se cansaron de criticar ahora parece funcionarles: el frente Cambiemos y sus funcionarios de la primera línea lo adoptaron como un estilo de hacer política.


Basta recordar cuando el presidente Mauricio Macri en el primer tramo de su gestión prometió una mejora económica con una baja de la inflación que llegaría en "el segundo semestre". Nada de ello ocurrió, porque bajo ese pensamiento mágico comenzaron a cimentar la desconfianza dentro de su círculo íntimo, entre el arco opositor y principalmente en el universo de votantes que eligió el "cambio".

A medida que se iba ejecutando el programa económico del macrismo, a fuerza de ajuste y tarifazos, el mensaje volvía a la carga para demostrar un convencimiento de que el rumbo era el correcto. "Gracias por marcar el camino y elegir la verdad, aunque a veces incomode. Gracias por entender que las cosas llevan tiempo y que no hay atajos ni soluciones mágicas. Gracias por comprometerse con el diálogo, que es la única manera de llegar a soluciones que incluyan a todos", decía el Presidente.

"El hombre es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios", decía el filósofo Aristóteles. Otro de los postulados que a esta altura es una marca registrada del oficialismo es la receta del gradualismo, para avanzar con el recorte del gasto público y de la actualización del cuadro tarifario de los diferentes servicios básicos. En la misma lógica se debe inscribir la "lluvia de inversiones" prometida por el Presidente que hasta ahora nunca se concretó y le terminó por restar credibilidad a su gestión.

En esta coyuntura que atraviesa nuestro país la convivencia y la cultura del diálogo que pregonaba Cambiemos con los partidos de la oposición se terminó de desgastar en diciembre, a partir de la sanción de la Ley Previsional, y quedó en un punto sin retorno cuando la Casa Rosada vetó la ley que retrotraía el aumento de la energía eléctrica.

El jefe de Gabinete, Marcos Peña, volvió a plantear las dificultades para mantener la armonía de esa relación, sobre todo en un Congreso donde el Gobierno no tiene la mayoría parlamentaria. "Nosotros no estamos pensando que el camino termina en el FMI, el camino es el correcto, es importante tomar esta medida para reducir nuestra vulnerabilidad. No lo decimos nosotros, las principales economías del planeta salieron a respaldar el camino económico que está siguiendo la Argentina. Es posible que según rezan sus carteles (en referencia a la frase Macri Miente), que estén todos engañados en el mundo, pero quisiera creer que podemos tener una estima más alta del mundo", dijo el funcionario de mayor confianza de Macri en su último informe de gestión en Diputados.

Haciendo un culto a esta percepción de la realidad, la gobernadora de Buenos Aires, Vidal, criticó hace algunos días la creación de nuevas universidades en la provincia de Buenos Aires. "Nadie que nace en la pobreza en la Argentina hoy llega a la universidad", lanzó sin tapujos en una charla ante socios del Rotary Club. Su diagnóstico choca de bruces con un informe del sitio Chequeado.com que advirtió que el número de estudiantes del sector de menos ingresos que asisten a universidades nacionales creció en el conurbano bonaerense en los últimos años.


"La Provincia de Buenos Aires tiene 22 universidades nacionales públicas. De ese total, 10 fueron creadas por Néstor y Cristina Kirchner. Del total de 22 universidades, 14 están ubicadas en el conurbano bonaerense. Un informe de la Universidad Pedagógica Nacional, en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, sostiene que en 2015 había 315.000 personas que residían en el Gran Buenos Aires que asistían a universidades públicas, la mayoría a establecimientos ubicados en el conurbano. De esas 315.000 personas, casi el 12% pertenecían al quintil de menores ingresos, es decir, al 20% más pobre de la población del conurbano. En número absolutos, había casi 38.000 alumnos del quintil más pobre en universidades nacionales. En el quintil de mayores ingresos, es decir, el 20% más rico, el número llegaba a 83.000 alumnos, el 26% del total", sentenció el relevamiento.

Visiones confrontadas de una forma de entender la política que parece haberse arraigado en la Argentina contemporánea.

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