Aborto Legal
Jueves 09 de Agosto de 2018

El discurso misógino, anacrónico y conservador

Las exposiciones en el Senado dejaron al descubierto dos posturas bien marcadas, y al mismo tiempo varias lecturas como argumentos sólidos, oportunismo político, convicciones ideológicas, sentido común y definiciones disparatas y frívolas.

El proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo que fue rechazado por la Cámara alta en la madrugada de ayer se desarrolló en un escenario cargado de presiones y mantuvo en vilo a buena parte de la sociedad argentina.

En medio de discursos antagónicos sobre un tema sensible en el cual se definía nada más ni nada menos que la salud y la vida de las mujeres, el mensaje del senador nacional entrerriano Alfredo De Ángeli no pasó inadvertido y generó reacciones internas y externas.

La provincia de Entre Ríos tuvo un orador que intentó fundamentar su postura de rechazo a la ley con un discurso machista, anacrónico y conservador

"Los que venimos de una familia numerosa, como tantas familias, en el caso mío de 10 hermanos, valoramos mucho el encuentro familiar. Lo vemos en el interior profundo de nuestras provincias, esas familias numerosas en las que a la madre jamás se le pasó por la cabeza abortar un hijo. Los criaron con humildad. Nos hacían la ropa, no tan prolija, pero nos vestían", dijo en el inicio del discurso el legislador.

De Ángeli, quien estuvo a 23.000 votos de ser gobernador de Entre Ríos en la última elección, continuó su relato con un recuerdo del pasado. "Cuántas veces la vi a mi madre sentada frente a la máquina de coser haciéndonos la ropa o haciéndonos pan casero porque éramos muchos y no alcanzaba. Dos o tres amasijos por semana. No nos dejaba faltar nada", explicó.

No le bastó con su prólogo inicial; fue por más en su intervención e hizo una valoración sobre "la dignidad" de las mujeres. "Jamás se le hubiera pasado por la cabeza a mi madre, como a tantas otras, practicar un aborto. No era porque eran religiosas, no era por eso, era por la dignidad de ser madre", indicó con total liviandad desde su sillón.

A su alocución fuera de época le incorporó otra dosis de machismo. "Cuando uno se entera de que una mujer está embarazada, se va con alegría a visitarla. Se le regala una planta para que esa planta vaya creciendo y ella vea la imagen de su hijo. Esas son las cosas que no podemos perder nosotros. Creo en las dos vidas. Voy a votar en contra de esta ley", cerró efusivo desde su banca.

Independiente de su voto que, como tantos otros, es respetable, el mensaje retrógrado no hace más que debilitar miles de conquistas y derechos adquiridos del género. En resumen, para el legislador de Cambiemos, el rol de la mujer se limita a tejer, hacer el pan y gestar.

Las barbaridades agravadas por el rol institucional que cumple y por la amplificación de su relato en medio de una sesión que fue seguida con atención en América Latina y el mundo, recibió el repudio de muchos sectores. El más elocuente fue el de su compañera de banca, Yanina Gayol, quien rápidamente salió al cruce.

"No necesitamos plantas ni pan casero. No necesitamos que desde una banca nos enseñen a ser "madres dignas", simplemente necesitamos tener el derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos y nuestras propias vidas Sr. senador @alfredodeangeli. De eso se trata", disparó en su twitter con valentía la Diputada comprometida con la causa que acompañó desde el principio.

La reacción de Gayol no tuvo el mismo eco en algunos representantes institucionales de su partido en la provincia.
"Gracias @alfredodeangeli por las convicciones y la defensa de #Lasdosvidas!", escribió el diputado Esteban Vitor. Mientras que la viceintendenta de Paraná, Josefina Etienot, no reparó en elogios. "Gracias @alfredodeangeli por mantener la firme convicción de proteger la vida humana por nacer!! #EntreRios #AbortoSesiónHistórica #Salvemoslas2Vidas", resumió en su cuenta.

Ambos resaltaron el voto, postura completamente respetable, pero omitieron el argumento, que no solo tuvo carencias científicas y políticas, sino que además expone un pensamiento que nos atrasa siglos.

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