Gatillo fácil
Viernes 16 de Marzo de 2018

El detalle de matar

"Disparar o no por la espalda depende de la situación, es un detalle", dijo livianamente la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, al defender públicamente en una entrevista radial al policía tucumano que mató a un niño de 12 años de un tiro en la nuca. A esta altura no nos debería sorprender la postura de la funcionaria pública que defendió a Luis Chocobar, otro que mató por la espalda.

Bullrich genera violencia con sus declaraciones. Esa que dice combatir. Ahora solo falta que felicite a los vecinos de la provincia de San Juan que mataron a golpes a un adolescente de 18 años que robó un celular. Jamás una crítica al Estado, al que ella pertenece, y sus organismos, que ya sea por acción u omisión, permiten que día a día miles de jóvenes dejen la escuela, no tengan para comer o terminen siendo víctimas de los narcos.

Otro que apareció con declaraciones repudiables fue el impresentable diputado nacional Alfredo Olmedo, quien afirmó: "Si un delincuente no quiere ser abatido por la espalda, es simple, que no salga a delinquir", al tiempo que remarcó que si un asaltante "se resiste ante la voz de alto y efectúa un primer tiro al aire, lamentablemente el policía tendrá la posibilidad de tirarle". ¿No hay instigación al delito? Si bien los jueces y fiscales están en otra cosa, alguna vez alguien debería prestarle atención a lo que dicen personas que tienen una función preponderante sobre la sociedad.

El mensaje es tremendamente preocupante. Más aún porque ayer los medios de comunicación afines del gobierno nacional atormentaron a los televidentes con imágenes de un robo cometido por menores a una familia bonaerense con la finalidad, creo, de respaldo al mensaje de mano dura.

Hace poco tiempo UNO publicó una columna del periodista de La Nación Jorge Fernández Díaz –La mano dura, ese peligroso clamor popular– donde se hacía referencia a que en los sectores más vulnerables se respalda la mano dura porque es la gente que padece la inseguridad diariamente.

Este supuesto clamor popular se ve reflejado en la redes sociales, donde hay personas que festejan las muertes de ciudadanos que supuestamente estaban cometiendo un delito. Esos justicieros de Internet son los mismos que se escandalizaron cuando un vecino de Santa Elena se burló de la muerte de un policía. Mofarse de una muerte me parece de estúpidos por no decir una barbaridad, pero me parece desmedido dejar sin trabajo a una persona por dar a conocer su postura. ¿Qué pasó con aquellos empleados públicos provinciales que se burlaron de Santiago Maldonado? Nada.

El apoyo al gatillo fácil nos va a llevar a un camino sin salida. Como sociedad tendríamos que bregar por políticas de Estado más inclusivas, que vayan más allá de un subsidio que alcanza para un plato de comida, por una Policía más profesional que cuente con mejor capacitación.

Lo que sucede en Argentina hoy es grave. Ayer Unicef emitió un comunicado donde advierte la situación que estamos viviendo. "Ante los casos de uso de fuerza letal contra niños, niñas y adolescentes por parte de fuerzas de seguridad, Unicef reitera la importancia fundamental de proteger el derecho a la vida y respetar los derechos contenidos en la Constitución nacional y los instrumentos internacionales por parte de los Estados. Unicef aboga para que se adopten medidas concretas para erradicar el uso desproporcionado de la fuerza hacia niños, niñas y adolescentes por parte de las fuerzas de seguridad. Asimismo, recomienda y ofrece asistencia para crear un sistema nacional de información para registrar actos de todo tipo de violencia desde las fuerzas de seguridad contra los niños y adolescentes". No me quería olvida de Chocobar, quien está cada vez más complicado. Al embargo dictado por Enrique Velázquez se le suman las pruebas que demuestran que el funcionario público asesinó a una persona que ya estaba reducida de un tiro por la espalda. Pero eso es un detalle.

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