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El delito de solicitar una fotografía

"...Los empleados de la empresa de seguridad ... marcaron claras diferencias entre los periodistas de Buenos Aires y quienes nos trasladamos desde Paraná..."

Martes 08 de Octubre de 2019

Soy un apasionado por esta profesión que ejerzo y un amante del fútbol. Por eso seguir la campaña de Patronato es un privilegio, más allá de no ser hincha ni simpatizante del Rojinegro. Este trabajo me permite conocer distintos escenarios del fútbol argentino. Algunos de ellos majestuosos por sus instalaciones dentro de la estructura de nuestro país, y otros más modestos y humildes, pero rico en historias.

Cubrir el recorrido del elenco de barrio Villa Sarmiento, como el de cualquier equipo, demanda un enorme sacrificio. Implica dejar de lado a la familia en determinadas situaciones para subirse a un micro y transitar por las rutas argentinas. En muchas ocasiones se relegan encuentros sociales cercanos. Asimismo se disfruta estar en distintos sectores siendo testigo de acontecimientos que son históricos para el deporte entrerriano.

El domingo nos trasladamos una vez más al estadio Monumental. Fue la cuarta vez que ingresé en la casa del poderoso River Plate, la tercera cubriendo el recorrido del elenco de la capital entrerriana en el profesionalismo. La reiteradas visitas a ese escenario no deja de despertar emociones. Son las mismas sensaciones que nacen al acercarnos a otras canchas emblemáticas, como La Bombonera, el Único de La Plata y el Gigante de Arroyito, por enumerar algunos.

El ingreso de la prensa y el público en general estaba pautado tres horas antes del inicio del encuentro. Sin embargo pudimos acceder una hora después por orden del operativo que llevó adelante la seguridad del espectáculo. De todas maneras gozamos del tiempo necesario para retirar nuestras credenciales, acomodar nuestras herramientas de trabajo para luego comenzar a desarrollar nuestra tarea.

Desde el Departamento de Prensa de la entidad anfitriona hubo cordialidad en todo momento. Fueron muy amables en el momento que ingresamos al predio y cuando nos acomodamos en el lugar asignado. También resolvieron con celeridad y eficiencia algunas inquietudes que se originaron durante la jornada laboral.

Distinto fue el trato recibido de los empleados de la empresa de seguridad que realiza el trabajo dentro del escenario. Algunos de ellos marcaron claras diferencias entre los periodistas que residen en Buenos Aires y asisten con suma frecuencia al Monumental sobre quienes nos trasladamos desde Paraná.

Una vez culminada nuestra tarea en la zona mixta, donde tuvimos contactos con el cuerpo técnico de Patronato y con los futbolistas del conjunto entrerriano, comenzamos a emprender nuestra retirada del predio. Al circular por el anillo que nos llevaba hacia el hall de ingreso uno de los periodistas que formaron parte del equipo de transmisión de La Red Paraná se cruzó con Franco Armani. Inmediatamente le consultó al arquero si aceptaba posar juntos para una fotografía personal. El uno, con humildad y buena predisposición, accedió. En ese momento uno de los efectivos de la empresa de seguridad le recriminó con mal modo esta acción. “Ustedes no pueden estar en ese sector. Nos mintieron que venían a trabajar y que se dirigían hacia el vestuario visitante”, señaló, con un tono elevado.

La respuesta de quien suscribe esta nota llegó inmediatamente. Le mostré un video que filmamos a uno de los futbolistas del conjunto visitante y le hice escuchar audios de otros de los protagonistas. De esa manera comprobamos que habíamos desarrollado nuestro ejercicio. El empleado aceptó su mal accionar al pedir disculpas. Pero la historia no concluyó ahí. Minutos después y antes de salir del ambiente que comunica el hall de ingreso con la avenida Guillermo Udaondo otro de los profesionales de seguridad se dirigió hacia la presencia de quien solicitó una imagen visual con el futbolista riverplatense y quien apretó el gatillo de un teléfono móvil para arrancarle sus credenciales de un modo violento, agresivo e invasivo. Hubiera sido totalmente distinto si este agente le hubiera solicitado la entrega de su credencial al periodista en forma amable, pero prefirió utilizar una práctica totalitaria y fascista sobre un obrero de la comunicación que solo cometió el crimen de solicitar una fotografía en un lugar donde, según el Departamento de Prensa, tenía acceso a transitar. En el mismo lugar donde años atrás fue liberada esa zona para permitir el ingreso de violentos para amenazar de muerte a un árbitro.

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