Martes 29 de Agosto de 2023
Luego de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) y el reconocido discurso del candidato a presidente por La Libertad Avanza, Javier Milei en pos de la educación arancelada y el cierre del Conicet, sindicatos, universidades, docentes y estudiantes se manifestaron en defensa de la educación pública, laica y gratuita. Puede parecer una obviedad, pero ante el crecimiento de discursos de ultraderecha, es imperioso recordarlo: en nuestro país, la educación es un derecho. Está consagrado como tal a través de la Constitución Nacional, la Ley Nº 26.606 y organismos internacionales.
La ley afirma que “la educación y el conocimiento son un bien público y un derecho personal y social, garantizado por el Estado”. Asimismo, la establece como una prioridad nacional para el crecimiento del país. En su artículo 9, señala: “La educación brindarä las oportunidades necesarias para desarrollar y fortalecer la formación integral de las personas a lo largo de toda la vida y promover, y promover en cada educando la capacidad de definir su proyecto de vida, basado en los valores de libertad, paz, solidaridad, igualdad, respeto a la diversidad, justicia, responsabilidad y bien común”.
Como quien se formó –y forma– en y con la educación pública, concebir la idea de que nos quiten algo que nos corresponde, que nos es inalienable, parece una pesadilla. Tal vez quienes proliferan estos discursos de mercantilización de los conocimientos no han visto amenazado su proyecto de vida si no contaran con la posibilidad liberadora de estudiar. Al fin y al cabo la educación es eso: la posibilidad de poder soñar y crear otros mundos posibles, distintos a los que tenemos, transformar la realidad propia y de la comunidad en la que habitemos.
Por esto, en las últimas semanas cientos de personas se han movilizado para recordarles a los argentinos la importancia de la educación como derecho humano inalienable.
En Paraná, la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), el miércoles 23 realizó un abrazo simbólico, en el cual manifestaron la preocupación de la comunidad académica ante las amenazas de Javier Milei, a la vez que reafirmaron el compromiso de la universidad con la gratuidad de la enseñanza para las carreras de grado.
En tanto, en la Facultad de Trabajo Social de la UNER se realizaron asambleas interclaustros.
Desde la casa de estudios más grande de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader) expresaron: “La Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Uader se expresa, una vez más, en defensa del sistema universitario argentino; un modelo señero en el mundo que garantiza la educación pública, libre y gratuita para amplios sectores de la población de nuestra Patria”.
En síntesis, las asambleas, charlas abiertas, talleres y debates proliferan –afortunadamente– con un ímpetu similar al que tuvieron en 2018, durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando miles de personas se volcaron a las calles para defender la educación pública.
Mejores salarios para los docentes o becas para que los estudiantes puedan finalizar sus estudios: herramientas prioritarias para que cada persona pueda construir un futuro y una vida más vivible. ¿Qué es, la educación, sino la base de todas las posibilidades?
Cuando en una familia de padres, tíos y abuelos trabajadores una pertenece a la primera generación que nunca vio imposibilitada su capacidad de alcanzar un título de grado, la mínima amenaza ante ese derecho para sus pares o las generaciones venideras se vuelve terrible.
Eso sigue siendo lo más importante: tener la posibilidad y la capacidad de elegir lo que queremos –y lo que no– para nuestras vidas. Sucede desde el momento en que, en una escuela de la barriada más grande de Paraná, una maestra le muestra a sus alumnos un libro con miles de conocimientos sobre ciencia, literatura, historia o matemática. O cuando en la secundaria algún profesor enciende la luz de una vocación.
Defendamos nuestra oportunidad.
Por Camila Gomez, de la Redacción de UNO.