#Miradas
Martes 23 de Abril de 2019

Depender de la voluntad

Precios Esenciales, el plan del Gobierno para intentar ponerle un freno a la inflación acumula críticas y dudas.

Precios Esenciales, el plan del Gobierno para intentar ponerle un freno a la inflación acumula críticas y dudas. Por empezar, solo contempla –en base a un acuerdo voluntario con empresarios– el congelamiento de precios de una limitadísima cantidad de productos de almacén (64). Pero solo hasta las elecciones de octubre; de ahí en más, el problema que la actual administración nacional se encargó de agravar, será una preocupación para quien se imponga en los comicios. Evidentemente, la alianza Cambiemos no tiene las mejores expectativas para octubre, dado que por el momento no ha diseñado planes de contingencia a mediano y largo plazo.
Desde el sector privado varias opiniones se encolumnan detrás de la idea de que el acuerdo de precios tendrá poco impacto sobre la evolución mensual y que además el abastecimiento no llegará a todos los consumidores, en especial en las provincias, donde el acuerdo será más difícil de aplicar. Sin ir más lejos, la semana pasada había productos que no aparecían en las góndolas, y cuando estas cosas suceden no es por casualidad, sino que desde las fábricas están especulando.
"No es bueno (el acuerdo), no ataca el verdadero problema que es la inflación. Estos acuerdos de precios no sirven ni sirvieron nunca", estableció el presidente de la Unión Industrial Argentina, Miguel Acevedo. El dirigente también indicó que "estos acuerdos nunca han servido porque no atacan la causa, sino los efectos del problema", en una entrevista con radio FM Futurock.
Por su parte, en diálogo con C5N, Leo Bilanski, presidente de la Asociación de Empresarios Nacionales (ENAC), manifestó: "Nosotros advertimos frente al Banco Central que la bicicleta financiera no iba a controlar ni la inflación ni el precio del dólar que en su momento se decía que estaba atrasado", y agregó: "Nos estamos acercando a un proceso hiperinflacionario".
El plan no tiene perspectivas antiinflacionarias básicamente porque los precios acordados están sujetos a la estabilidad del tipo de cambio. Y el futuro del dólar es una incógnita.
Emparchar no es reparar ni, mucho menos, cambiar. El acceso a los alimentos no puede depender de la buena voluntad de los empresarios, de que se respete un supuesto pacto de caballeros. Hoy, la línea que separa la pobreza del pauperismo es demasiado delgada.
El problema es el modelo económico que se implementó desde 2015, donde se borró de un plumazo el concepto de disponer de los recursos del Estado en pos de la dignidad de las mayorías, mientras se cumple como precepto la idea de allanar el camino para que los grandes holdings multipliquen exponencialmente sus ganancias, sin importar cuánto desempleo, pobreza y marginalidad dejen a su paso.
Cuando el poder regulador del Estado se deja en manos de los CEO y otros pseudónimos detrás de los cuales se esconde la sempiterna oligarquía, el panorama se torna oscuro para quienes dependemos de un sueldo que corre siempre varios kilómetros detrás de los niveles de inflación, mientras los precios de las cosas se regulan en pos de la máxima ganancia.

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